Qué hacer 7 días en Túnez. Ruta con mapa en una semana

Túnez es un gran destino para aquellos que quieran explorar países que se salgan un poco de la ruta habitual del viajero. Mantiene una esencia tradicional que hace que sea difícil evadirte de la realidad de muchas zonas del país, convirtiendo el trayecto en una ruta intensa en la que la cotidianidad de los tunecinos es parte del encanto del viaje. Tiene además mucho que ofrecer, paisajes desérticos, oasis, curiosas construcciones bereberes, ruinas romanas o ciudades mediterráneas preparadas para un turismo orientado a la playa. Te contamos qué hacer 7 días en Túnez.

Nosotros recorrimos el país durante 10 días, ruta que ya te hemos contado aquí. Como sabemos que muchos viajaréis durante menos tiempo, hemos pensado que puede ser útil hacer una ruta de una semana. En diez días nos dio tiempo a ver prácticamente todos los imprescindibles, aunque se nos quedó pendiente la isla de Djerba. Si estás leyendo esto porque tienes 7 días, no te preocupes, te dará tiempo a planificar una ruta muy completa, aunque por supuesto tendrás que prescindir de algún sitio.

En una ruta de diez días creemos que hay menos opción a elegir, más que te quieras salir de lo más típico, pero en una de menos tiempo entran las preferencias de cada uno a la hora de planificar la ruta. Nosotros vamos a contar qué haríamos después de haber visitado Túnez, aunque al final te dejamos algunas alternativas.

Día 1Llegada a Túnez y Túnez capital
Día 2Dougga y Sbeitla
Día 3Tozeur, Chebika, Midas y Douz
Día 4Ruta por los ksar
Día 5Old Matmata, El Djem y Monastir
Día 6Hammamet y Sidi Bou Said
Día 7Cartago y Túnez capital

Como anticipábamos, es un viaje pensado para contar con coche de alquiler. La alternativa de transporte público es mucho más lenta y menos flexibles, además de ser complicado llegar a todos los lugares. Pese a que es viable, necesitarás de más días para completar una ruta como la que te proponemos. Si no, puedes echar un vistazo al itinerario que hemos preparado para un viaje de 5 días a Túnez, que se podría aplicar a 10 días en transporte público.

Si te suena bien lo de alquilar coche, nosotros siempre lo hacemos con DiscoverCars. Es un comparador que encuentra las mejores ofertas sin tener que buscar en cada compañía por separado. Además, ofrece un seguro de devolución de franquicia mucho más económico que el todo riesgo que suelen ofertar las empresas.

Otra opción si prefieres no conducir, es contratar un viaje guiado. Antes de nada, por si tienes dudas, te dejamos aquí una entrada en la que contamos nuestra experiencia al volante en Túnez. Si aún así sigues prefiriendo evitar alquilar, te dejamos aquí abajo varios opciones para visitar Túnez acompañado de un guía, sin tener que preocuparte por nada.

Ahora sí que sí, comenzamos con nuestro día a día del viaje que hicimos por Túnez por libre!

Ciudad de Túnez, la capital del país, nos decepcionó bastante. No digo que no merezca la pena ni tenga absolutamente nada que visitar, pero lo situaría a la cola de los sitios que vimos. Por ello, propongo dejarlo relegado a los días de llegada y salida.

Si tienes suerte y llegas pronto, en un día te dará tiempo a ver la mayoría de puntos turísticos. Empezaría por explorar la medina, uno de los principales atractivos de la ciudad. Se ubica dentro de la antigua ciudad amuralla, por lo que tendrás que buscar una de las puertas de acceso para entrar. Entre las más populares están Bab al-Bhar, Bab al-menara, Bab Jdid o Bab Souika.

La medina está llena mercados (souks) donde se venden todo tipo de productos, desde especias y perfumes hasta joyas y textiles. Cada souk solía estar especializado en un producto específico, como el Souk el-Attarine (perfumes) o el Souk el-Berka (joyería).

Callejeando por la medina.

El zoco se ubica entre Bab al-Bhar y Bab al-menara, si trazaras una línea recta entre ambas. Una zona que me gustó mucho es la que encontrarás si entras en la medina desde la Plaza de la Alcazaba, y vas un poco hacia la izquierda. No es de tiendas pero tiene un encanto especial, más cuidada y con las tradicionales casas blancas y azules.

Más allá de callejear y saltar de tienda en tienda, la medina esconde edificios con gran historia, algunos de los cuales pueden ser visitados: Mezquita Zitouna, Madrasa Slimania, Tourbet el-Bey o Dar Ben Abdallah. También te recomiendo que subas al Café Panorama o a la azotea de la tienda de al lado, desde donde hay buenas vistas de la ciudad. De todo te hablamos más detenidamente en la entrada que hemos escrito sobre Ciudad de Túnez.

Mezquita Zitouna.

Si sales de la medina por Bab al-menara, darás a parar a la Plaza Kasbah, un lugar de gran importancia cívica. En los últimos años, ha sido escenario de importantes manifestaciones y eventos, especialmente durante y después de la Revolución Tunecina de 2011, que marcó el inicio de la Primavera Árabe. Allí está el Ayuntamiento o el monumento central dedicado a los mártires de la Guerra de la Independencia.

Lo último que te quedaría por hacer es recorrer la arteria principal de la ciudad, la Avenida Habib Bourguiba. Sale desde Bab al-Bhar, en la bonita y animada Plaza de la Victoria, y se extiende más allá de la Torre del Reloj, uno de los monumentos más fotografiados. A mitad de camino pasarás por la Catedral de San Vicente de Paul, el principal edificio católico de Túnez.

Si te da tiempo a ver todo esto, habrás visitado prácticamente todos los atractivos de la ciudad, a falta de uno. El Museo del Bardo, el más importante de todo el país. Como entendemos que es imposible meterlo en este primer día por muy pronto que llegues a Túnez, lo dejamos para el último.

El segundo día de la ruta en 7 días en Túnez va de ruinas romanas. Dougga y Sbeitla son las principales paradas en tu camino hacia el sur. Nosotros añadimos El Kef, pero teniendo menos tiempo sería de la que prescindiríamos.

La primera parada es Dougga, a algo menos de dos horas en coche. Las ruinas de Dougga es uno de los sitios arqueológicos mejor conservados del norte de África, lo que lo convierte en un testimonio impresionante de la grandeza de la civilización romana en esta región. Su historia se remonta al siglo II a.C., cuando la ciudad era conocida como Thugga, un asentamiento númida antes de la llegada de los romanos. Con la anexión romana en el año 46 a.C., Dougga floreció como un importante centro administrativo, comercial y cultural.

Dougga.

La parada merece totalmente la pena. El Capitolio y el Teatro Romano, que podía acoger a 3.500 personas, se encuentran en muy buen estado de conservación, transportando a quién lo visita a la época en la que todo aquello estuvo en funcionamiento. Además, hay grandes vistas desde todo el complejo hacia los interminables campos de olivos.

Desde Dougga hay algo menos de tres horas hasta Sbeitla. Esta antigua ciudad, conocida en tiempos romanos como Sufetula, fue fundada en el siglo I d.C. durante el reinado del emperador Vespasiano. Su desarrollo estuvo estrechamente ligado a la producción agrícola, especialmente al cultivo de cereales y olivos, que convirtió a Sbeitla en una ciudad próspera gracias al comercio en el vasto Imperio Romano.

Los Templos Capitolinos.

Al igual que Dougga, me sorprendió gratamente. Aquí lo mejor es el Foro y los Templos Capitolinos, aunque sin desmerecer recorrer todo el complejo caminando por las antiguas calzadas romanas. Dedicamos una hora y media a la visita, y lo recomiendo totalmente. Y ojo, que os lo dice alguien que iba con pocas expectativas, ya que las ruinas en general no suelen ser mi fuerte. El precio de la entrada tanto a Dougga como Sbeitla es de 8 dinares.

Pese a que en Sbeitla no hay gran oferta hostelera, sí que hay dos hoteles próximos a las ruinas en los que puedes hacer noche. Nosotros elegimos el Hotel Sufetula, que, sin ser gran cosa, es pasable.

El tercer día del viaje es muy exigente, así que vas a tener que madrugar mucho si quieres llegar a todo. De hecho, intentaría salir no más tarde de las seis de la mañana.

La primera parada que haría sería Chebika, a tres horas de camino. Es uno de los lugares que más me gustó de todo el viaje. El paisaje, la pequeña cascada de color esmeralda y el palmeral me parece que forman una escena espectacular. Parada imprescindible desde luego. Dedicamos cerca de una hora a conocer todo el lugar. Si quieres más detalles sobre cómo recorrerlo sin perderte nada, te dejamos por aquí la entrada que hemos escrito.

Oasis de Chebika.

Desde Chebika continuamos hasta Tamaghza, otro oasis a solo 20 minutos. La carretera que separa ambos lugares es preciosa, con un par de miradores para poder sacar alguna foto. El Oasis de Tamaghza, pese a ser muy bonito, no me pareció que llegase al nivel de Chebika. Aún así, vale la pena pasearlo y bajar hasta el cañón, sobre el que cae una pequeña cascada. Hicimos una parada de media hora y seguimos con la ruta.

Ya en el límite con la frontera con Argelia está el Cañón de Midas, a 15 minutos de la anterior parada. Vale la pena tanto verlo desde arriba como bajar a recorrer un pequeño tramo. Nosotros paseamos durante unos 40 minutos, y regresamos al coche cruzando las ruinas del antiguo pueblo.

Cañón de Midas desde arriba.

Desde el Cañón de Midas pues ir hasta Tozeur o tirar directamente camino a Douz. En cualquiera de los casos, te saltarías un lugar que a mí me encantó, Mos Espa, un pequeño poblado marciano construido para la grabación de una de las películas de Star Wars. Pero no creo que haya tiempo material para incluirlo. Si encontrases hueco, yo iría a Mos Espa antes que al Cañón de Midas y al Oasis de Tamaghza, pero no antes que a Chebika.

Si llegas a Tozeur, no tardarás más de 40 minutos en verlo. Lo único que merece la pena es la zona de la medina del Café Berbere, ubicado en la plaza más bonita de la localidad. Desde la terraza de la cafetería o desde las azoteas de las tiendas cercanas hay buenas vistas hacia el palmeral, uno de sus grandes atractivos.

Plaza del Café Berbere, el rincón más bonito de Tozeur.

Desde Tozeur a Douz hay dos horas de camino, en las que se atraviesa el lago Chott el-Jérid, uno de los lagos salados más grandes del norte de África. Dependiendo de la estación, está más o menos seco, convirtiéndose prácticamente en un desierto salino. El paisaje es chulísimo, formándose espejismos a lo largo de toda la carretera. Sobre Tozeur y todos sus puntos turísticos de alrededor hemos hablado detenidamente en esta entrada que te dejamos aquí, por si quieres profundizar.

Si llegas a Douz con intención de comer, te recomendamos La Porte De Sahara, el mejor restaurante tunecino que probamos en todo el viaje. Douz es conocido como la puerta del desierto, ya que hacia el sur se extiende el mar de arena del Sahara. De hecho, lo más típico es hacer alguna excursión que te lleve a caminar entre las dunas y a pasar una noche bajo el cielo estrellado del desierto. Nosotros no teníamos tiempo para tanto, así que nos conformamos con subir y ver atardecer desde unas dunas a las afueras de la ciudad, en esta zona que te dejamos aquí. No obstante, si quieres saber más y qué excursiones contratar, te dejamos por aquí el post que hemos escrito sobre el lugar.

Dunas a las afueras del Douz.

Dormimos en un curioso alojamiento en Douz, Maison Proche de Desert, una experiencia de lo más auténtica para los que no nos da tiempo a adentrarnos en el desierto.

El cuarto día del viaje de 7 días en Túnez lo dedicaríamos a conocer los ksar mejor conservados del sur del país. El quinto día fue de mis favoritos en Túnez. Lo dedicamos a visitar los ksar mejor conservados del sur del país. Un ksar (del árabe qaṣr, que significa «castillo» o «fortaleza») es una construcción tradicional del norte de África, diseñada como un complejo fortificado que servía principalmente como almacén colectivo para guardar granos y otros bienes valiosos de las comunidades locales, generalmente bereberes.

Ksar Ouled Soltane.

Actualmente hay varias que se conservan en pie, ya sea porque han sido utilizados como escenarios de películas o porque funcionan como hoteles. También hay alguna que ni una cosa ni la otra, pero que todavía resiste el paso del tiempo. La mayoría se ubican en los alrededores de Tataouine, ciudad que utilizamos para establecer nuestro campo base. Dormimos en en Dar ettawfik, una casa familiar cuyos anfitriones son un encanto.

Dedicamos el día completo, contando con que desde Douz hasta la primera parada hay algo más de dos horas, y nos dio tiempo a visitar 5 ksour (plural de ksar). El que más nos gustó fue Chenini, un antiguo pueblo bereber ubicado en lo alto de una colina, seguido de Ksar Ouled Soltane, cuyas ghorfas están perfectamente conservadas. Como ya hemos escrito un post contándote absolutamente todo lo que necesitar saber para hacer la ruta, te lo dejamos por aquí y no nos enrollamos más.

Por cierto, las carreteras que separan varios de los ksar también dejan paisajes espectaculares. Especialmente recomendada una que separa el Ksar Ouled Soltane del Ksar Ouled Debbab. No es por la que te manda Google Maps, sino que nos la recomendó la dueña del alojamiento. En la entrada que te hemos dejado arriba te contamos más.

Chenini.

En el quinto día del viaje de 7 días en Túnez toca dejar de bajar hacia el sur y comenzar con la subida por la costa Mediterránea. Es un día muy completo y cargado de visitas, así que nos pondríamos en marcha antes de las seis de la mañana.

La primera parada es en Old Matmata, famoso por sus casas trogloditas. Son construcciones excavadas en la roca, compuestas de un patio interior con las habitaciones y estancias alrededor. La más famosa es el Hotel Sidi Idriss, utilizado por George Lucas para ambientar la casa de Luke Skywalker en el planeta ficticio Tatooine. Aunque pueda parecer un poco turistada, el sitio es curioso, y no deja de ser el lugar real que una familia utilizó hace años para vivir. También puedes visitar otras casas en la localidad, como la Maison Troglodyte Matmata, donde se ha conservado cada habitación con el uso que tuvo en su época. Pese a que es bonita, ojo que te intentan timar, de lo que te hablamos, entre otras cosas, en la entrada que hemos dedicado a Old Matmata.

La carretera que separa Tataouine y Old Matmata es muy bonita, con paisajes espectaculares, y tardarás en recorrerla poco más de dos horas. En el pueblo estuvimos sobre hora y media.

Hotel Sidi Idriss.

Desde Old Matmata continuamos ruta hasta El Djem, a dos horas y media de camino. El Djem es conocido principalmente por su anfiteatro, uno de los monumentos más imponentes y mejor conservados de la época romana en África. Fue construido alrededor del año 238 d.C., durante el reinado del emperador Gordiano I. Podía albergar entre 30.000 y 35.000 espectadores, lo que lo convierte en uno de los anfiteatros más grandes del mundo romano, solo superado por el Coliseo de Roma y el de Capua.

La entrada cuesta 12 dinares e incluye el Museo Arquelógico de El Djem. El anfiteatro es impresionante, y se conserva mucho mejor de lo que esperaba. Puedes recorrerlo al completo, sin prácticamente ninguna restricción. Desde bajar a sus túneles subterráneos hasta subir a lo más alto de los tres niveles que se conservan en una de las gradas.

Vista exterior del anfiteatro.

Aprovechando que la entrada lo incluía, también visitamos el Museo Arqueológico. Allí los absolutos protagonistas son los mosaicos, así que, si te gustan, puede ser tu paraíso. Entre el anfiteatro y el museo estuvimos algo más de una hora en la ciudad. Si quieres saber muchos más detalles de la visita, te dejamos por aquí el post.

Desde El Djem nos marchamos hasta el último punto que tenemos previsto conocer en este quinto día del viaje, Monastir. Monastir se ubica ya a la orilla del Mediterráneo, siendo nuestra primera toma de contacto con el mar en Túnez. Aquí el absoluto protagonista es Habib Bourguiba, el primer Presidente de Túnez y padre de la independencia del país. Es su ciudad de nacimiento, por lo que podrás visitar su Mausoleo, una mezquita con su nombre, su antigua residencia de verano o una plaza en su memoria.

Vistas desde el Ribat hacia el Mausoleo y el cementerio.

Además, no te olvides de entrar a la medina, especialmente recomendado sentarte en Café Bir Alandaos, una cafetería muy agradable. No obstante, lo que más me gusto de Monastir fue su Ribat. Ubicado justo al lado del mar, es una joya desde las que tendrás unas espectaculares vistas tanto a la medina como al Mediterráneo, pasando por el imponente Mausoleo de Habib Bourguiba. De esto y mucho más te hablamos en el post sobre Monastir, que te dejamos aquí. Intentaría no dedicar menos de tres horas a la ciudad.

El penúltimo día del viaje de 7 días en Túnez nos lleva a Hammamet y Sidi Bou Said, dos de las localidades más visitadas del país.

Hammamet es la ciudad por excelencia del turismo de resort y todo incluido. Bueno, para ser precisos, más bien lo es Yasmine Hammamet, un complejo al más puro estilo Marina D’Or. Aunque no vayas a dormir allí, puedes acercarte a visitar su medina. Es artificial, pero no por ello deja de ser curiosa. Como nuestra intención no era para nada la de playa, viajamos en noviembre, nos quedamos a dormir a las puertas de la medina antigua, en el Hotel Khella, con muy buena relación calidad precio.

Dedicamos nuestro tiempo en Hammamet a recorrer la medina principalmente. Fue sin duda la medina que más me gustó en Túnez. Está cuidada y limpia, y da gusto perderse por los estrechos callejones que dan a parar a plazas y tiendas de artesanías locales. No obstante, es pequeña, así que no necesitarás mucho tiempo para haber caminado por todas sus calles.

La Medina de Hammamet, la más cuidada que vimos en Túnez.

Una de las actividades más populares es sentarte en Sidi Bou Hdid, una agradable cafetería al lado del mar. También puedes visitar su fortaleza, aunque no tiene nada que ver con la de Monastir y Sousse.

Desde Hammamet continuamos camino hasta Sidi Bou Said. En el camino paramos en el Cementerio Americano del Norte de África, donde descansan los restos de muchos soldados que perdieron la vida en el continente durante la Segunda Guerra Mundial. Una visita curiosa y llena de significado.

Sidi Bou Said es el pueblo más bonito de todo el país. Muchos de los viajeros que lo visitan optan por hacer una excursión de día, alojándose en la capital. No digo que sea mala opción, pero si puedes me quedaría una noche en el pueblo. Es, probablemente, el lugar más visitado del país, al menos con relación a su superficie. Por ello, recorrerlo a primera hora de la mañana o a última de la tarde hará que estés prácticamente solo, y para eso qué mejor que dormir allí.

Calles de Sidi Bou Said.

En Sidi Bou Said lo mejor que puedes hacer es recorrer las estrechas calles adoquinadas con sus casas blancas de puertas y ventanas azules. Está todo muy cuidado, así que da gusto andar por el pueblo. Te recomendamos además que te acerques a Sidi Bou Said Viewing Point, al final de la calle principal, y a Mediterranean Panorama, justo al lado del cementerio del pueblo. Ambos tienen preciosas panorámicas hacia el mar.

Otra de las visitas que nos encantó fue Dar El Annabi, una casa tradicional tunecina que sirvió de residencia a la familia Mufti Mohamed Annabi, exitosos comerciantes. Construida a finales del siglo XVIII, hace unos pocos años dejó la vida cotidiana para convertirse en un museo que ofrece una visión de la rutina de una familia adinerada en el siglo XX.

Vistas desde la azotea.

También puedes entrar en el Palacio Ennejma Ezzahra, donde, además de admirar un palacio tradicional tunecino, te podrás sorprender con la colección de instrumentos que se expone en su interior.

Dormimos en una bonita casa local, Coup de coeur. Por cierto, desayunamos, comimos y cenamos muy bien, en Ben Rahim, Bleue y DaPietro respectivamente.

Desayuno en Ben Rahim. Fue el penúltimo día del viaje y nos recordó lo que era un buen café, tan complicado de encontrar en Túnez.

El último día del viaje lo dedicaría, en función del tiempo que tengas, a ver Cartago y Ciudad de Túnez.

En Cartago podrás visitar las ruinas de las antiguas ciudades fenicias y romanas que se asentaron allí en la antigüedad. Consiste en una serie de restos esparcidos por la localidad actual, mezclándose lo antiguo con lo nuevo. La entrada son 12 dinares, e incluye hasta 10 lugares.

Fue la gran decepción del viaje. Sin duda, nos quedamos con mucha diferencia con Dougga, Sbeitla o el Anfiteatro Romano de El Djem. Aquí no se conserva prácticamente nada. Lo visitamos por libre, no sé si con un guía ganará mucho. No obstante, lo que sí que te recomendamos es uno de los puntos, las Termas de Antonino. Más allá de eso, poco tiene que ofrecer. De todas formas aquí te hablamos de cada lugar y nuestro ranking de lo que más nos gustó.

Termas de Antonino.

Como es probable que en el Día 1 no te diese tiempo a ver todos los lugares de los que te hablamos en la capital, visitaríamos las Termas y continuaríamos camino.

En el tiempo que te quede en Ciudad de Túnez tienes dos opciones: terminar de ver lo que te quede, o ir al Museo del Bardo. Como de lo primero ya te hemos contado, vamos con lo segundo.

De allí nos dirigimos hacia el último gran atractivo que nos faltaba por ver, el Museo del Bardo. El Museo Nacional del Bardo es uno de los museos más importantes del norte de África y una de las principales atracciones culturales de Túnez. Es conocido mundialmente por su vasta colección de mosaicos romanos, considerada la más grande y rica del mundo.

Sale repleta de mosaicos romanos.

Se ubica a unos 15 minutos en coche de la medina, aunque puedes tardar bastante más por el tráfico. Si optas por ir andando, tendrás cerca de una hora. Nosotros fuimos con el coche de alquiler, que dejamos en el parking gratuito del museo. Si no dispones de vehículo, lo más cómodo es pedir un Bolt, que no te debería costar más de 5€ desde prácticamente ningún punto de Túnez Capital. La entrada cuesta 13 dinares, y está abierto todos los días de 9:30 a 16:30, a excepción del domingo que cierra.

Pese a que no me declaro amante de los museos históricos, he de decir que el Museo del Bardo me gustó mucho. Tiene salas muy bonitas, y no se me hizo nada pesado. Te recomendaría reservar, al menos, entre una hora y media y dos para visitarlo. De lo mejor de Túnez capital.

La sala que más me gustó en el Museo del Bardo.

Y así terminamos el viaje de 7 días en Túnez. Es un país con mucho que ofrecer, y con más variedad de la que me imaginaba. Una de las cosas que más me gustó fueron las paisajes desde el coche, así que te recomiendo mucho que lo alquiles. Por contra, de lo que menos me gustó fue lo descuidado que está. La basura en las calles es algo habitual, haciendo que lugares que podrían ser preciosos se queden en poco apetecibles. Lo que tiene, al menos en parte, la pobreza.

Algo muy positivo de Túnez es que es un viaje súper económico, sobre todo para los que acudimos desde un lugar cercano como España. Nosotros viajamos 4 personas, y nos gastamos 600€ cada uno en recorrer el país durante 10 días, incluidos los vuelos y el seguro de viaje. Así que ya sabes, si quieres un lugar diferente y económico, puede que Túnez esté llamando a tu puerta. En 7 días calculamos que nos habríamos gastado unos 500€ por persona.

Te dejamos por aquí el mapa con la ruta que hicimos en Túnez.

Una alternativa sería no bajar de Tozeur, prescindiendo de la ruta de los ksar y de Douz. Por el contrario, daríamos más importancia a la zona de la costa, incluyendo Sousse o, incluso, intentando visitar Kairouan y su Gran Mezquita. Quedaría algo así.

Día 1Llegada a Túnez y Túnez capital
Día 2Dougga o Sbeitla
Día 3Chebika, Tozeur, Midas y Monastir
Día 4Monastir y Sousse
Día 5Sousse y Hammamet
Día 6Hammamet y Sidi Bou Said
Día 7Cartago y Túnez capital

Hasta aquí nuestra ruta resumida de 7 días en Túnez. Aquí te dejamos todos los posts que hemos escrito sobre el país, y nos despedimos no sin antes animarte a que preguntes cualquier duda en los comentarios!

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