Qué hacer 3 días en Calabria: la mejor ruta en coche
Seguramente, la región de Calabria no sea el destino de tus sueños, pero un vuelo barato te ha llevado a preguntarte si merece la pena visitar esta zona del sur de Italia. O eso al menos nos pasó a nosotros, y ahora venimos a contarte qué hacer 3 días en Calabria!
Viajar a Calabria por libre
Antes de nada, te damos un poco de contexto, por si todavía no sitúas bien a Calabria dentro del mapa de Italia. Se ubica en lo que sería la punta de la bota, con el mar Tirreno al oeste, el mar Jónico al este y Sicilia separada solo por el estrecho de Messina.
Con una superficie de unos 15.000 km2, es muy similar en tamaño a la provincia de Sevilla, para que os hagáis una idea. Es famosa principalmente por sus playas, lo que lleva a que no sean pocos los italianos del norte que la visitan en verano. De hecho, la región se transforma de una estación a otra, pasando de albergar a miles y miles de turistas a quedarse prácticamente vacía durante los meses más fríos.

Nosotros estuvimos en noviembre, aprovechando un puente para sacar tres días completos en los que visitarla. Nos encontramos con una temperatura agradable, buenísimos precios y muy poca gente. Nos centramos en la zona de la costa, con alguna visita a pueblos del interior cercanos, que no supusieron más de 40 minutos de desvío. Si estás más tiempo o te interesa, el interior de Calabria está ocupado por grandes parques naturales, como el de la Sila, llenos de bosques, lagos y senderos.
Antes de contarte nuestro itinerario, respondemos a unas cuantas preguntas, aunque en esta entrada que te dejamos aquí hemos hablado de de ellas más detenidamente.
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¿Es seguro viajar a Calabria?
No es ningún secreto que la región es la cuna de una famosa organización criminal, la mafia calabresa. Y, por si fuera poco, se cree que es la que más dinero mueve en todo el mundo. No obstante, sus actividades nada tienen que ver con el día a día del turista, así que puedes visitar cualquier punto de la región de forma totalmente segura. Eso hemos leído y esa sensación nos dio a nosotros.
¿Cuál es la mejor época para viajar a Calabria?
Como decíamos, Calabria pasa del lleno en verano al vacío en invierno. En nuestra opinión, la mejor época serían los meses de mayo, junio y septiembre, cuando los comercios están activos pero no hay tanta masificación como en julio y agosto. Además, podrás recorrer los pueblos calabreses sin el bochorno del verano. En cualquier caso, si tu interés no es la playa y no te importa la falta de ambiente, cualquier mes es bueno para viajar a Calabria!

¿Cómo me transporto en Calabria?
Sin duda, en coche de alquiler. Es la mejor forma de conocer Calabria, y no quedarte solo con los lugares más turísticos. Nosotros alquilamos con Sicily by Rent a través de DiscoverCars, y fue todo perfecto. Que sepas que, si necesitas un alquiler sin tarjetas de crédito, también puedes encontrar opciones con otras compañías como Locauto, otra muy buena opción. En cualquier caso, te recomendamos usar DiscoverCars para encontrar los mejores precios!
No obstante, para hacer una ruta por los pueblos más famosos, puedes recurrir al tren y algún que otro autobús. De hecho, a lo largo de todo nuestro recorrido nos acompañaron las vías del tren pegaditas al mar.

Qué hacer 3 días en Calabria
Ahora sí que sí, vamos con nuestros 3 días en Calabria. Nosotros aterrizamos en el aeropuerto de Lamezia Terme, lo más común si vuelas desde Madrid. Si lo haces desde Barcelona, los vuelos directos llegan a Reggio Calabria, ciudad ubicada justo en el lado calabrés del estrecho de Messina.
Como el recorrido que os vamos a proponer es circular y se pasa por ambas ciudades, no importa donde aterrices. Lo único a tener en cuenta es que tendrás que variar el orden de los días. Aquí va un breve resumen de qué hacer 3 días en Calabria.
Primer día: Pizzo, Tropea, Capo Vaticano y dormir en Scilla.
Segundo día: Scilla, Reggio Calabria, Pentadattilo y dormir en Locri.
Tercer día: Gerace, Badolato, Catanzaro y Lamezia Terme.
Al viajar en noviembre, nos olvidamos de visitar ninguna de las playas más famosas. Hay muchas que merecen la pena, pero las más bonitas tienen accesos algo tediosos, que pensamos que no merecerían la pena solo para verlas. No obstante, ahora entramos en el día a día y os hablamos de alguna de ellas.

Día 1. Pizzo, Tropea y Capo Vaticano
Habíamos aterrizado la noche anterior en Lamezia Terme. Alquilamos una habitación en Santa Eufemia Lamezia, la localidad más cercana al aeropuerto, a apenas 20 minutos andando. La intención era caminar hasta el alojamiento y regresar al día siguiente a por el coche de alquiler.
Incomprensiblemente, no hay forma segura de llegar caminando, ya que lo tendrás que hacer por el estrecho andén de la carretera, poco recomendable siendo de noche y sin ningún tipo de chaleco. Por si fuera poco, apenas hay taxistas, y los que hay te timan. Al final es aceptar sus condiciones o hacer noche en el aeropuerto. Nosotros nos juntamos con otra pareja que llegó en el mismo vuelo y pagamos 20€ entre los 4 por un trayecto que no llegó ni a 5 minutos. Esperamos que el precio en el caso de ser 2 sea de 10€, aunque realmente no lo sabemos.
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Si llegas a una hora más normal, nosotros lo hicimos de madrugada, que sepas que funciona Uber, que ofrece el trayecto por unos 6€. Esa fue la opción que utilizamos a la mañana siguiente, y a las 8:30 ya habíamos cogido el coche con el que viajaríamos los siguientes 3 días por Calabria.
La primera parada fue para desayunar a las afueras de Pizzo, en Pasticceria Tiramisú. Sin duda, tanto el mejor desayuno como el más barato. Poco más de 5€ pagamos por dos cappuccinos y dos croissant con crema de pistacho.

Desde allí nos dirigimos a la Chiesa Piedrigrotta, una iglesia excavada en la roca con numerosas estatuas talladas en el mismo material. Nos la encontramos cerrada, así que solo pudimos verla a través de las ventanas. Aún así, nos pareció muy curiosa y que valía la pena, pese a los 5€ que cuesta entrar.
El horario oficial es de 9:00 a 13:00 y de 15:00 a 19:00, pero fuera de temporada no abre hasta las 11:00 de la mañana. Por cierto, hay un aparcamiento justo en el acceso que es de pago, pero si aparcas un poco antes o un poco más adelante de la entrada te saldrá gratis!

Con este primer medio fail, continuamos hacia el centro de Pizzo. Aparcamos aquí, un pequeño parking público en el que la primera hora es gratis. ¡Ah! Por si no lo has visto antes, en Calabria funciona lo de dejar indicada la hora de llegada para este tipo de sitios. Nuestro coche tenía un pequeño reloj en la luna, pero también vale papel y boli.
El centro de Pizzo es pequeñito, pero muy bonito. La verdad que no nos esperábamos mucho de esta primera parada, y nos sorprendió gratamente. Está súper cuidado, con un montón de detalles que hacen que tengas que estar alerta para no perderte nada.

Dedicamos poco más de una hora a recorrerlo, más por tener que volver a por el coche que porque nos apeteciese realmente irnos. Aún así, tampoco nos quedaba tanto por ver como para regresar al parking y volver al centro. Una última parada para ver la playa y el muelle y continuamos hacia Tropea. Como no nos vamos a detener demasiado en lo que ver en cada sitio, te dejamos aquí una entrada en la que hablamos de los mejores sitios de Pizzo!
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En los 30 kilómetros que separan Pizzo de Tropea se ubican algunas de las playas más bonitas de Calabria: Marinella De Zambrone, Spiaggia di Zambrone o Spiaggia Michelino. Como decíamos, nosotros nos saltamos las playas y nos centramos en el turismo de pueblos.
En Tropea aparcamos aquí, en una zona blanca. Ni que decir tiene que si vas en verano seguramente tengas que recurrir a un parking. Tropea es sin duda, junto a Scilla, el pueblo más bonito de Calabria. Su centro histórico, miradores, el Santuario di Santa Maria dell’Isola o la vista desde la playa a las casas colgantes sobre el acantilado son algunos de sus principales atractivos.

Allí estuvimos hasta las 4 de la tarde, con una parada técnica para comer una buena pasta a la carbonara en That’s Amore. También probamos el tartufo en Caffé del Corso, el postre más típico de Calabria, originario de Pizzo por cierto. Y solo podemos decir que vaya bomba, uno y no más jaja
¡Consejo! Nos quedamos con muchas ganas de hacer una excursión hacia el volcán Stromboli, activo hoy en día. Si tienes tiempo, creemos que una excursión como esta puede valer mucho la pena! Otra buena alternativa es esta excursión por la Costa de los Dioses!
Si Pizzo nos había sorprendido, desde luego que Trope no decepcionó. Además, los pronósticos que daban lluvia para todo el día fallaron y nos hizo una tarde espléndida. Tanto que no eran pocos los que se habían animado a darse un baño. Y no vamos a decir que no nos quedásemos con las ganas, pero no teníamos ni bañador ni tanto tiempo si queríamos ver el atardecer en Capo Vaticano. Como con Pizzo, os dejamos por aquí lo mejor que hacer y ver en Tropea!
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Poco más de 20 minutos teníamos hasta la siguiente parada, tiempo justo para llegar a ver los últimos rayos de sol. Lo hicimos en Capo Vaticano, famoso por tener uno de los mejores atardeceres de Calabria! Se había ido nublando y esperábamos poco, pero la suerte nos volvió a sonreír y una estrecha franja entre las nubes y el mar nos regaló un precioso atardecer.
Lo vimos desde Belvedere Capo Vaticano, una especie de mini jardín botánico con unas vistas preciosas hacia el mar Tirreno. ¡Ah! Y justo encima de Praia I Focu Beach, otra playa muy bien valorada a la que se puede bajar andando desde el mismo punto. El parking funciona igual que el de Pizzo, tienes 1 hora gratuita desde que llegas.

Con el sol escondido, tocaba hacer el trayecto más largo del día, de 1:30 horas hasta Scilla. Si sois de los que no os gusta conducir de noche, ojo con el tramo desde Capo Vaticano hasta Rosarno, porque se las trae. Muchísimas curvas, muy poca iluminación y la carreteras en condiciones mejorables. A nosotros se nos hizo bastante pesado, y es que tardamos casi 1 hora en recorrer apenas 30 kilómetros.
Llegamos a Scilla poco antes de las 7 de la tarde, y fuimos directos a hacer el auto check in en el alojamiento que teníamos reservado para esta noche, B&B Omnia Scilla, en la parte alta del pueblo. Para el precio, nada mal.
Aunque veríamos Scilla al día siguiente, aprovechamos que todavía era pronto para salir a dar un paseo nocturno y buscar un sitio para cenar. Nos terminamos sentando en Casa Vela, literalmente uno de los dos locales que vimos con algo de gente. Comimos una parmigiana riquísima y probamos la nduja en su lugar de origen, buena aunque algo fuerte para irse a la cama.

Nos atendió un simpático camarero argentino que nos comentó que, esa misma calle en la que estábamos cenando sin apenas gente, se volvía intransitable en pleno de verano. Desde luego que su belleza lo merecía, así que no nos sorprendería nada.
Regresamos al hotel y descansamos después de un más que bien aprovechado primer día, de los 3 que pasaríamos en Calabria.
Día 2. Scilla, Reggio Calabria y Pentadattilo
Nos despertamos sobre las 7:30 de la mañana para perder las mínimas horas de luz posibles, sin morirnos de sueño claro. Sabíamos cómo empezaría este segundo día en Calabria, pero no cómo acabaría, ya que no habíamos reservado nada para pasar la noche. No teníamos claro hasta a dónde nos iba a dar tiempo a llegar y, estando en noviembre, la disponibilidad no sería un problema.
Lo que sí que sabíamos es que necesitábamos encontrar un lugar para desayunar y comenzar el día con energía. Buscamos antes de salir y elegimos Bellavista Bar Gelateria. Su nombre no engaña, y es que desde su terraza hay una preciosa vista hacia el mar con Sicilia de fondo.

¡Ah! No lo he comentado en el día 1, pero una de las cosas que más nos sorprendió durante el paseo nocturno fue la impresionante torre eléctrica ubicada en la costa siciliana, de 225 metros de altura, que parece estar en desuso por cierto.
Bueno, volviendo al desayuno, nos topamos con un «cerrado por vacaciones». Al menos volvía a abrir en 15 días, ya que hay muchos comercios que no lo hacen hasta que vuelve el turismo. Aprovechamos la circunstancia para empezar a ver Scilla, la parte alta del pueblo concretamente, por si nos tocaba bajar para encontrar una cafetería abierta.
No es la más bonito, pero ya te alojes arriba o abajo, merece la pena dar un paseo. Sobre todo por la Via Minasi y la Piazza San Rocco. Aún así, un poco de callejeo nunca está de más. Cuando nos disponíamos a bajar, nos sentamos a desayunar en el Bar Circe Di Pescatore Pasquale, que hace del típico bar del pueblo, ya que todo aquel que había amanecido en Scilla parecía estar allí. No fue el mejor desayuno de nuestra vida, pero nada mal para salir del paso.

Dedicamos el resto de la mañana a ver Chianalea, el barrio pescador de Scilla, el Castello Ruffo di Scilla, Omiccioli y la zona de la playa. Justo cuando empezaba a llover dimos Scilla por visto y continuamos hacia el siguiente destino. Por supuesto, os dejamos por aquí las mejores cosas que hacer con mucho más detalle!
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Lo mejor de Scilla: 10 imprescindibles en el pueblo más famoso de Calabria.

Como la visita a Scilla nos había llevado prácticamente toda la mañana, pensamos que podíamos comer de camino a Reggio Calabria. Desde esta zona salen los ferrys a Messina, así que os podéis imaginar que, pese a estar en temporada baja, sigue siendo una carretera de lo más «animada».
De hecho, nosotros nos llegamos a plantear usar este segundo día para hacer una breve incursión en Sicilia. Al final nos pareció demasiado precipitado, y que no merecía la pena gastar tanto tiempo y dinero. Quizás con un par de días más tenga sentido, pero es que Sicilia bien merece un viaje aparte. Si te lo estás planteando, nosotros solo lo aconsejaríamos en el caso de tener, al menos, 5 días completos.
Paramos justo en frente el muelle del ferry, aunque el objetivo no era ni verlo ni subirnos. Habíamos visto una pizzería que nos parecía buena opción para no andar buscando un sito en Reggio Calabria. L’approdo se llamaba, pero, para sorpresa de nadie, también estaba cerrada.

Después de una búsqueda rápida sin resultados, decidimos que lo mejor sería comer en la ciudad. Aparcamos en Lungomare Italo Falcomatá, la avenida que discurre paralela al mar. Es zona de pago, aunque nos libramos por ser domingo. En cualquier caso, no era caro, 50 céntimos la hora si no recuerdo mal.
Nosotros pensábamos que lo de que hubiese poca gente en Calabria sería cosa de los pueblos más turísticos, pero aquí descubrimos que no. Con casi 200.000 habitantes, y siendo domingo a la hora de comer, sorprendía lo vacío que parecía todo. Y es que hasta nos costó encontrar un sito que estuviese abierto. Por algún motivo, la mayoría solo abría para cenar, o eso indicaban sus páginas de Google Maps.
Terminamos en Fratelli La Bufala, una cadena italiana ubicada, entre otros sitios, en Barcelona. Nos comimos una pasta de pistacho y una pizza, ricas aunque nos esperábamos más.

Sin más tiempo que perder, nos levantamos para pasear por el centro de Reggio Calabria. Según habíamos leído, no sabíamos ni si merecería la pena parar, aunque ahora podemos decir que sí. A ver, no es la ciudad más bonita de Italia, ni mucho menos, pero tiene varias zonas agradables que en una región como Calabria, menos monumental, la convierten en una parada interesante. Aunque no te sorprenderá que los detalles los dejemos para otro post!
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Qué hacer en Reggio Calabria: lo que no te puedes perder.

Tras un agradable paseo, que bien podríamos haber alargado algo más de no ser por la hora, volvimos al coche para poner rumbo a la última parada. Por primera vez en el viaje, sería en un pueblo algo alejado de la costa, Pentadattilo.
Se trata de un pueblo fantasma, cuyos habitantes se fueron yendo gradualmente a raíz del gran terremoto que sacudió Calabria en 1783. Desde principios de los años 2000, algunas iniciativas han llevado a la recuperación de varias de sus casas, atrayendo poco a poco el turismo.
La verdad que el lugar donde se ubica el pueblo es precioso, en lo alto de una colina rocosa que parece formar una mano con sus cinco dedos, de ahí el nombre por cierto. Hay una zona habilitada para aparcar gratis desde donde parte un camino hacia el pueblo, un poco empinado pero cortito.

Pese a que merece la pena pasearlo, lo mejor es sin duda la vista desde el parking. Arriba nos encontramos un par de tiendas de artesanías abiertas, la Chiesa dei Santi Pietro e Paolo, que estaba cerrada cuando estuvimos, y hasta un alojamiento donde pasar la noche. En nuestra opinión, parada imprescindible en el recorrido en 3 días por Calabria!
Nos sentamos en una pequeña plaza para ver atardecer mientras mirábamos el alojamiento para esa misma noche. Pensamos en cuál sería la primera parada del día siguiente, y buscamos algo en los alrededores.

Terminamos reservando en Locri, en Campanella Rooms, un pueblo bastante grande a 1:30 horas de camino. Coincidimos con una festividad local, y en una plaza había un mercado con comida y un escenario donde estaban proyectando fotos de antiguos habitantes, o eso entendimos. Cenamos en Da Gigi un par de pizzas muy rica y terminamos el día con un crepe de nutella en uno de los puestos de la plaza. Nada mal la elección de Locri como sitio de paso!
Día 3. Gerace, Badolato, Catanzaro y Lamezia Terme
Empezamos el último de los 3 días en Calabria cogiendo el coche para volver a adentrarnos en el interior de la región, esta vez para ir a Gerace. Aparcamos sin problema en Viale Castello, muy cerquita de las ruinas del Castello Normanno.
No tardamos en descubrir que el gran atractivo de Gerace, la catedral normanda más grande de Calabria, estaba en plena rehabilitación, con varias calles aledañas cortadas al paso. Suponemos que han aprovechado la época de menos turismo para ponerla a punta de cara a la siguiente temporada. Un chasco para nosotros, pero entendible.

Lo que sí que pudimos ver fue la Piazza Tre Chiese, llamada así por albergar nada menos que tres iglesias, sin ser ninguna de ellas la famosa catedral. Desde luego que sorprende que un pueblo con poco más de 2.000 habitantes tenga tanto templo. ¡Ah! La entrada a todas ellas está incluida en una especie de ticket combinado que incluye los lugares a visitar de todo Gerace. Nosotros nos asomamos a una y no nos pareció que mereciese la pena.
Desayunamos en Bar Cattedrale y callejeamos todo el pueblo hasta que las calles se empezaron a repetir, momento en el que decidimos continuar hasta el siguiente punto.

Como era el día más flojillo en cuanto a paradas previstas, nos pusimos a ver qué encontrábamos de camino. Dimos con el Palm Forest, un paseo marítimo donde se han plantado unas cuantas palmeras. Es agradable, y el color del mar una maravilla. Está pasando Roccella Ionica, con vistas al curioso Castello Carafa di Roccela Jonica. En resumen, un buen sitio para estirar las piernas en la costa sur de Calabria.
Alrededor de media hora tardamos en volver al coche y, ahora sí, continuar hacia la siguiente parada prevista, Badolato. Es otro pueblo de interior, el último que teníamos en mente visitar. Bueno, que conste que cuando decimos de interior nos referimos a que no tiene el mar justo al lado, porque realmente sí que se ve desde sus miradores.

Para entrar hasta dentro del pueblo pasamos por un cartel que indicaba que el acceso está restringido durante el verano, por lo que hay que aparcar antes de llegar. Algo de bueno tenía que tener ir en noviembre, puedes aparcar en la Piazza Castello sin pagar nada.
Antes de ir con el pueblo en sí, para nosotros lo mejor es la vista desde lejos. A unos 5 minutos hay un merendero desde el que hay una preciosa vista de Badolato, indicado en Maps con el nombre de Bella Vista.
Volviendo al pueblo, lo primero que hicimos fue buscar un sitio para comer. Nos sentamos en Trattoria Tipica La Botte, un restaurante muy auténtico. La entrada parecía como meterse en la casa de un vecino, ya que la familia estaba allí reunida con su hijo jugando por el suelo. Vamos, una escena que bien se podía haber dado en el salón de casa.
Nos sentamos totalmente solos y nos pedimos un par de platos de pasta con las dos variedades que tenían, setas o ragú. Viendo lo tradicional del lugar, y habiendo sido avisados por el señor que lo llevaba de que la comida la preparaba la «mia mamma», nos esperábamos mucho, expectativa que estuvo lejos de alcanzarse. Bien para salir del paso y a buen precio, 23€ los dos platos con una botella de agua, y hasta ahí podemos decir.

Con la tripa contenta nos dispusimos a recorrer las empinadas calles de Badolato. Bajamos por Corso Umberto I hasta la Chiesa dell’Immacolata, y vuelta. Es la calle en la que se concentran los edificios más históricos. Es bonita, y nos gustó mucho la tranquilidad que se respiraba en la iglesia con el mar de fondo. Claro, también nos dijeron que lo que nosotros vivíamos con absoluta calma se convertía en un hervidero de gente en verano.
Badolato visto y a continuar hacia la siguiente parada. Aunque no habíamos visto nada que nos llamase especialmente la atención, decidimos dar una oportunidad a Catanzaro, la capital de Calabria. Al final, tampoco se hablaba especialmente bien de Reggio Calabria y nos había gustado.
Pues bien, solo me hace falta una palabra para definir a Catanzaro: desastre. Es un sin dios, coches por absolutamente todos los lados y edificios que parecen caerse a pedazos. No hay por dónde cogerla. Es curioso verlo si eres de los que encuentra cierto encanto a este tipo de lugares, pero no hay nada que realmente merezca la pena.

Por destacar algo, lo que más nos gustó fue la Terraza de San Giovanni, con vistas al Puente Bisantis, y las vistas desde la Via F. de Seta, donde aparcamos por cierto. Más allá de eso, caminar por Corso Guiseppe Mazzini y poco más. Si no recuerdo mal, me atrevería a decir que Catanzaro es la ciudad más desastrosa que he visto en toda Europa.
Ya solo nos quedaba una última parada antes de coger el avión de regreso a España, Lamezia Terme. Teníamos que estar en el aeropuerto sobre las 9 de la noche, así que nos daba tiempo a dar una vuelta nocturna y aprovechar para cenar algo.
La verdad que tampoco tiene mucho, pero ver un par de calles ordenadas después de estar en Catanzaro hasta se disfrutaba. Paseamos por las calles más céntricas, Via Pasquale Celli, Corso Numistrano o Piazza Stocco, mientras veíamos algunas de las iglesias más importantes de la ciudad.
Aunque lo mejor fue, sin duda, la cena. Después de varios fails o medio fails con la comida italiana, terminamos en un sitio de hamburguesas, Pane e Salsiccia. Riquísimas, nos sorprendió gratamente. Especialmente recomendado el pan de horno de leña.
Se iba acabando ya la aventura de 3 días en Calabria, con sensaciones muy positivas. Si bien es cierto que está lejos de ser tan bonito como otras partes de Italia, habíamos ido con expectativas algo bajas, y nos gustó mucho lo que vimos.
Tocaba ahora sí devolver el coche de alquiler en el aeropuerto de Lamezia y despedirnos de Italia, aunque estamos seguros de que volveremos más pronto que tarde!

Mapa con la ruta en 3 días en Calabria
Os dejamos por aquí un mapa con el recorrido que hicimos nosotros en los 3 días en Calabria!
Y hasta aquí el resumen de los 3 días en Calabria que pasamos en noviembre de 2025. Ya hemos ido dejando a lo largo de la entrada varios posts en los que profundizamos mucho más en cada lugar que creemos que lo merece, pero os dejamos aquí todas las entradas de nuevo! Como siempre, cualquier duda en comentarios!
