Viaje a Islandia en 10 días por libre. Ring Road completa

Islandia es un país fascinante, diferente a prácticamente cualquier otro destino. Olvídate de ciudades y pueblos históricos, de una rica gastronomía, de edificios impresionantes…En cambio, prepárate para ver los paisajes más bonitos del mundo, glaciares, playas, montañas, cascadas, cañones… Absolutamente maravillosos. Te contamos nuestro viaje a Islandia en 10 días por libre!

Dedicamos 10 días a recorrer el país. Es tiempo suficiente para completar la Ring Road, la ruta que rodea todo el territorio y que te llevará a conocer los principales atractivos de Islandia. Nosotros preferimos alquilar un coche y buscar alojamientos a coger una camper, que diría que es más habitual. ¿Por qué? Pues de esto ya te hemos hablado en una entrada aparte, que te dejamos por aquí y seguimos. Por cierto, ahí también contamos por qué optamos por hacer el itinerario de norte a sur.

Te adjuntamos el planning que seguimos y luego te contamos resumidamente lo que hicimos en el día a día. Si quieres tener más detalles, pulsando sobre la ruta de cada día llegarás a la entrada versión extendida, que forman parte de la guía completa del viaje a Islandia en 10 días.

Día 1Reikiavik – Península de Snaefellsnes
Día 2Península de Snaefellsnes – Hofsós
Día 3Hofsós – Myvatn
Día 4Myvatn – Seydisfjordur
Día 5Seydisfjordur – Djúpivogur
Día 6Djúpivogur – Svartifoss
Día 7Svartifoss – Vik
Día 8Vik – Círculo Dorado
Día 9Círculo Dorado – Reikiavik
Día 10Reikiavik

Como te decíamos, optamos por reservar alojamientos antes que viajar en camper o autocaravana. Éramos 11 personas, así que lo veíamos más práctico e, incluso, económico. Si elijes esta forma de conocer Islandia, uno de los principales puntos es calcular hasta dónde llegarás cada día para buscar hoteles en esa zona. Por ello, hemos escrito una entrada para ayudarte con la planificación, que te dejamos por aquí.

Durante los 10 días de viaje, el plan respecto a las comidas siempre fue el mismo. Nos preparábamos un bocadillo por la mañana para almorzar, y cenábamos pasta o arroz que cocinábamos en los alojamientos. Además, para que saliese más barato, facturamos una maleta desde España llena de comida. Por ello, no vamos ir contando en el día a día nada relativo a la comida, como ves, no hay mucho que decir jajaj

Llegamos a Islandia un 23 de marzo desde Londres, donde habíamos hecho escala. Recogimos los coches en el Aeropuerto de Keflavik e hicimos la primera parada cuando llevábamos apenas 5 minutos de conducción, en el Bonus claro. Es el supermercado más barato del país, y, por raro que parezca, el punto de partida de muchos viajeros! Nos aprovisionamos y pusimos rumbo hacia el norte.

Pese a que el destino final era la Península de Snaefellsnes, nos desviamos media hora de camino para visitar Hraunfossar y Barnafoss. Son dos bonitas cascadas metidas un poco hacia el interior. Lo malo es que tendrás que deshacer los 30 minutos para volver a la Ruta 1, implicando una hora en total. Lo bueno, que son muy bonitas.

Hraunfossar, una para en el viaje en Islandia en 10 días.
Hraunfossar, donde el agua brota de la lava.

La forma en la que el agua brota formando Hraunfossar es diferente a cualquier otra cascada de Islandia. Sale directamente de un campo de lava formado hace miles de años, alimentada por el agua subterránea que proviene del glaciar Langjökul.

Tomamos un café en el único restaurante que había en el complejo y continuamos la ruta. Tras algo menos de dos horas, ya estábamos entrando en la Península de Snaefellsnes, conocida como la «Islandia en miniatura«, por albergar en su superficie todas las atracciones principales que irás visitando en el país, desde glaciares a cascadas.

La primera parada fue en Selvallafoss, una cascada a pocos metros de la carretera 56, que cruza la península de norte a sur. Sin embargo, nos gustó casi más disfrutar de los paisajes de los alrededores. Los lagos de Selvallavatn y Baulárvallavatn crean panorámicas espectaculares. Pillando de camino hacia el Kirkjufell, me parece una parada obligatoria.

Paisaje en los alrededores de Selvallafoss.

Disfrutado el paisaje y la gruesa capa de nieve que cubría toda la zona en marzo, seguimos hasta el último destino, Kirkjufell y Kirkjufellsfossar, a algo menos de 30 minutos. Kirkjufell es una montaña de 463 metros de altura, conocida por su curiosa forma que recuerda a un sombrero de bruja. Además, ganó fama mundial al aparecer en Juego de Tronos, donde se le llamó «La Montaña con Forma de Punta de Flecha». Kirkjufellsfossar son unas pequeñas cascadas que no tendrían mayor importancia de no ser porque desde su base se toma una de las fotos más icónicas de la península.

Desde allí nos fuimos al alojamiento de esta primera noche, Stöd Guesthouse and apartments, en Grundarfjördur, un pueblo a apenas 10 minutos del Kirkjufell. Se nos quedaron muchas cosas pendientes, pero en 10 días tampoco es posible ver todo: Bjarnarfoss, la iglesia negra de Búdakirkja, los acantilados de Arnarstapi, Djúpalónssandur, las focas en Ytri Tunga, Svörtuloft, Snaefellsjökull y Stykkishólmsbaer. Si quieres tener tiempo suficiente, habría que dedicar un día completo a la península. Te hemos hablado de cada punto aquí, por si tienes curiosidad sobre si merecerá la pena incluirlos o no.

Kirkjufell, un imprescindible en el viaje en Islandia en 10 días.
La famosa imagen tomada desde Kirkjufellsfossar con el Kirkjufell de fondo.

Comenzamos el segundo de los 10 días de viaje en Islandia con la duda de si dedicar más tiempo a Snaefellsnes o continuar camino. Viendo que teníamos bastantes horas de coche por delante, nos decantamos por la segunda opción.

La primera parada prevista era Kolugljúfur Canyon, a casi tres horas de camino. Para salir de la península bordeamos el pequeño fiordo Álftajördur, una pasada. Un poco más adelante paramos en Breidabólsstadarkirkja, una iglesia de nombre interminable ubicada en medio de la naturaleza. A su alrededor hay un pequeño cementerio que da un toque de misterio al lugar y regala una bonita foto. La verdad que el paisaje de esta zona del país completamente nevado es una maravilla.

Disfrutar de las carreteras, un imprescindible en un viaje en 10 días por Islandia.
Parada técnica en la carretera, completamente congelada. Menos mal que los neumáticos de invierno son obligatorios!

Cuatros horas después de la salida, llegamos Kolugljúfur. Es un cañón profundo esculpido por el río Vídidalsá, que ha tallado su camino a lo largo de miles de años. Sus paredes escarpadas y formas irregulares ofrecen vistas espectaculares que resaltan el poder de la erosión natural. En su interior se encuentra la cascada Kolufossar, donde el agua del río se precipita en una serie de saltos enérgicos y agitados.

Llegamos sobre las doce de la mañana y nos fuimos a la una. Nos lo tomamos con calma, entreteniéndonos con la nieve y el hielo, pero en 30-40 minutos puedes verlo todo sin problema.

Cascadas Kolufossar en el Cañón Kolugljúfur.

Desde Kolugljúfur continuamos camino hasta la segunda parada del día, Hvítserkur. Se ubica a 40 minutos hacia el norte, y tendrás que coger la carretera 711 o 716 desde la Ring Road. Te recomendamos que chequees el estado de la carretera aquí antes de ir, cosa que nosotros no hicimos:( El tiempo de desvío desde la ruta principal es de unos 30 minutos, que tendrás que deshacer completamente, así que supone una hora más de coche.

Una vez dejes el coche en el parking, que es gratuito, justo al final de la carretera, te recomendamos que te dirijas hacia la derecha. Encontrarás un camino de bajada hacia la playa que da al lago de Sigridarstadavatn, que se une el mar a través de un pequeño estrecho. Allí viven de forma permanente una colonia de focas, con las que pasamos un buen rato.

Hvítserkur.

Continuamos caminando por la arena hacia el norte para llegar a Hvítserkur, una formación rocosa conocido como «el Troll de Islandia». Este monolito marino de 15 metros de altura ha capturado la imaginación de locales y viajeros por igual debido a su aspecto peculiar, que recuerda a un dragón, rinoceronte o troll bebiendo agua del océano, dependiendo de la perspectiva desde la que se mire.

El plan a continuación era conducir hasta Hofsós, una pequeña localidad a dos horas de camino conocida por la piscina termal con vistas al fiordo. La pena fue cuando chequeamos el horario y vimos que los sábados y los domingos cerraba a las cuatro de la tarde, en vez de a las ocho como el resto de días. Así que no quedó otra que cancelar el plan.

Como teníamos tiempo, aprovechamos para hacer una última parada en Saudárkrókur Viewpoint, un mirador hacia Borgarsandur Beach y el fiordo Skagafjördur. Con esto dimos por finalizada la ruta del día, recorriendo los 5 minutos que separaban el mirador de Helluland Guesthouse, donde pasamos la noche.

Paisaje entre Kolugljúfur y Hvítserkur.

Amanecimos temprano en nuestro alojamiento en el norte de Islandia. Para continuar la ruta, teníamos dos opciones: hacer toda la carretera 76 y 82pasando por Siglufjördur, uno de los pueblos ubicados más al norte de Islandia, o tomar la Ring Road. La primera implicaba dos horas y media, una más que la segunda alternativa. Pese a ello, nos parecía que la carretera tenía que merecer la pena, así que nos decidimos por poner rumbo hacia Siglufjördur.

La primera parada fue en Hosós, donde visitamos su famosa piscina, aunque finalmente decidimos no meternos. Además, rodeamos su fotogénica iglesia y dimos un pequeño paseo por el pueblo.

Seguimos la ruta hacia el norte y, tras un poco más de una hora, llegamos al destino, Siglufjördur. Es una pintoresca localidad pesquera situada en un estrecho fiordo en la costa norte de Islandia. Una de sus principales atracciones es The Herring Era Museum, un curioso museo donde se expone la vida tradicional de la población durante la época de auge del arenque. No obstante, Lo más bonito del pueblo es que está rodeado por imponentes montañas. Por ejemplo, la vista desde la calle Adalgata hacia la iglesia Siglufjardarkirkja con la pared de roca detrás me pareció preciosa.

Las vistas a Siglufjardarkirkja desde la calle Adalgata, de lo más bonito del pueblo.

Visto el pueblo, comenzamos el camino hacia el sur, que nos llevaría a la segunda ciudad más grande de Islandia, Akureyri. Al igual que en Reikiavik, el atractivo más famoso es su iglesia, Akureyrakirkja. Más allá de eso y caminar por su avenida principal, no merece la pena detenerse mucho tiempo. Dedicamos toda la mañana a recorrer el desvió hasta Siglufjördur y vuelta, y, en nuestra opinión, mereció la pena.

Desde Akureyri pusimos rumbo a una de las cascadas más impresionantes que ver en el viaje a Islandia en 10 días, Godafoss, la Cascada de los Dioses. Tiene forma semicircular, con un ancho de aproximadamente 30 metros y una altura de 12 metros. Se estima que el flujo promedio es de alrededor de 200-300 metros cúbicos por segundo, ¡casi nada! La vimos parcialmente congelada y aún así es impresionante la cantidad de agua que mueve.

Godafoss, una parada imprescindible en el viaje de 10 días en Islandia.
Godafoss, una parada imprescindible en el viaje de 10 días en Islandia.

La siguiente parada sería a la vez el lugar donde dormiríamos esta noche, las inmediaciones del lago de Myvatn. Con un montón de puntos interesantes alrededor, es la zona en la que más turistas nos encontramos en el norte de Islandia. Y ojo, que fueron muy pocos, pero es que en el camino hasta aquí habíamos visto casi todos los lugares prácticamente solos.

Dejamos el turismo para el día siguiente y cerramos la tarde en Myvatn Nature Baths, unas estupendas termas que se alimentan de fuentes geotérmicas cercanas. El complejo tiene dos piscinas grandes, un jacuzzi y una especie de gran bañera con el agua aún más caliente. La temperatura general ronda los 38º, pero en esta última alcanza los 40º. El precio para adultos es de 7.400 ISK (51€), mientras que los estudiantes pagan 4.800 ISK (33€).

Aguas termales de Myvatn, foto obtenida de iceland-lovers.com.

Súper relajados tras el baño calentito, regresamos a Skútustadir Guesthouse, el alojamiento de la tercera noche del viaje en Islandia en 10 días.

El cuarto día del viaje estaba cargado de visitas. Como decíamos, Myvatn es un área con un montón de lugares interesantes a su alrededor. Desayunamos rápidamente en el hotel y nos pusimos en marcha.

La primera parada fue Hverfjall, un volcán al que se puede ascender fácilmente para recorrer el camino que rodea su impresionante cráter. Sin embargo, como completar la ruta requiere de demasiado tiempo, calcula no menos de 1 hora y a muy buen ritmo, optamos por caminar unos 20 minutos hacia la derecha y dar media vuelta. Te recomiendo mucho que vayas en esa dirección, ya que subirás un poco más y las vistas mejoran.

Subiendo hasta la cima de Hverfjall. En mi opinión, un imprescindible en el viaje a Islandia en 10 días.

Hverfjall tiene que ser un imprescindible en tu viaje en 10 días en Islandia. Sin duda, fue el lugar que más me gusto de los alrededores del lago, y eso que hay donde elegir. Dedicamos alrededor de una hora y media a toda la visita.

Continuamos en Dimmuborgir, una formación de lava única en el mundo, con estructuras rocosas que parecen castillos, columnas y cuevas, resultado de actividad volcánica ocurrida hace unos 2.300 años. Tiene varios senderos que lo recorren, incluyendo uno que llega hasta Hverfjall. Si tienes tiempo y ganas, puede ser una gran opción. No era nuestro caso, así que paseamos por las zonas más conocidas y seguimos.

Incluir Dimmuborgir en tu viaje en 10 días en Islandia.
Vistas hacia Hverjfell desde Dimmuborgir.

La siguiente parada fue en Krafla, un sistema volcánico ubicado al norte de Myvatn. Uno de los lugares más destacados es el cráter Viti, famoso por albergar en su interior un lago de color azul turquesa rodeado de tierras teñidas por el azufre y otros minerales. Unos metros antes de llegar al cráter puedes coger un camino a la izquierda y visitar Leirhnjukur, una zona geotérmica famosa por la mezcla de colores que tiñe sus suelos. El complejo ofrece cosas muy parecidas a las que tendrás si visitas Hverfjall y Hverir, del que ahora te hablamos, pero menos impresionantes. Con ello, quiero decir que está bien visitarlo, en unos 40 minutos lo tendrás visto, pero, si no tienes tiempo, no te preocupes.

Hverir es una fascinante zona geotérmica conocida por su paisaje extraterrestre. Ubicado a los pies del monte Námafjall, parece sacado de otro planeta, con fumarolas humeantes, pozas de lodo burbujeante y un terreno teñido de colores amarillos, rojos y marrones debido a la presencia de minerales como el azufre y el hierro. Por cierto, la carretera para llegar atraviesa el monte Námafjall dejando bonitas vistas. De hecho, hay algún mirador desde el que podrás ver Hverir desde arriba. Hay quién se aventura también a subirlo, aunque necesitarás de más tiempo. Estuvimos unos 20 minutos y regresamos a la carretera.

Fumarola en el campo geotérmico de Hverir. Un sitio curioso que visitar en el viaje a Islandia en 10 días.

Uno de los sitios turísticos al que nosotros no fuimos es Grjótagjá, una cueva de lava con una fuente termal geotérmica en su interior. El lugar se hizo mundialmente conocido tras aparecer en Juego de Tronos, en una escena romántica entre Jon Snow e Ygritte.

Lo que sí que nos dio pena fue no poder llegar hasta Hafragilsfoss, Dettifoss y Selfoss, tres cascadas ubicadas al noreste de Myvatn, en el poderoso río Jökulsá á Fjöllum, que atraviesa el cañón de Ásbyrgi y el Parque Nacional Vatnajökull. Durante el invierno, la carretera de acceso permanece cerrada. Si vas en otra época, no dudes en ir, sobre todo a Dettifoss, apodada como la cascada más poderosa de Europa.

Fardagafoss.

Todas estas visitas nos mantuvieron entretenidos hasta después de comer, cuando pusimos rumbo hacia los fiordos del este. Teníamos dos horas y media de camino hasta Seydisfjordur, donde pasaríamos la cuarta noche del viaje en 10 días por Islandia. La parada más famosa del camino es el Cañón Studlagil, famoso por las columnas de basalto que parecen decorar sus paredes. No teníamos tiempo de parar, así que lo dejamos para el día siguiente, o esa era la idea, porque finalmente no lo visitamos.

En el trayecto también pasamos al lado de Rjúkandi Waterfall, una cascada que se ve desde la carretera, Vök Baths, unas termas ubicadas justo en frente del lago Urridavatn, y Fardagafoss, una cascada poco conocida en la que sí que nos detuvimos. Hay un aparcamiento en el margen de la carretera desde el que tendrás que andar 30 o 40 minutos para llegar. El paisaje durante el camino es realmente bonito. Cuando llegues arriba, además de la cascada, hay vistas hacia el lago Logurinn. Nuestra visita coincidió con que empezaba a atardecer, y la luz hizo que todo fuese aún más llamativo. Si vas bien de tiempo, te lo recomiendo, pese a no ser un imprescindible.

Desde la cascada a Seydisfjordur hay 30 minutos, y es de los tramos en coche más bonitos que recuerdo de todo el viaje. Es una carretera que serpentea hacia abajo con unas vistas espectaculares del fiordo justo en frente. Si tienes la oportunidad, no te lo puedes perder!

Vistas por el camino desde Fardagafoss a Seydisfjordur.

Llegamos al pueblo con tiempo todavía para dar un pequeño paseo. Lo más popular es Seydisfjardarkirkja, la iglesia, a la que se llega desde una calle peatonal pintada con los colores del arcoíris. O eso vimos en fotos, porque estaba todo tan nevado que todas las calles eran blancas. Más allá de eso, caminar alrededor del lago Fjardará y a orillas del fiordo también merece mucho la pena.

Una vez se hizo casi completamente de noche, fuimos al alojamiento, Studio Apartaments, unos pequeños pero funcionales apartamentos ubicados en mitad del pueblo.

Comenzamos el quinto día del viaje en el bonito pueblo de Seydisfjordur, en nuestra opinión, la localidad más bonita que visitamos en nuestro viaje de 10 días en Islandia. Como la carretera que llega hasta allí no continúa, hay que deshacerla para seguir el itinerario. Hasta Eglisstadir, puedes parar en Fardagafoss, de la que ya te hemos hablado, y en Gufufoss y Haífoss, otras dos cascadas ubicadas muy cerca de la carretera.

La cascada Litlanesfoss, con columnas de basalto a ambos lados.

El primer gran destino del día fue Hengifoss, una espectacular cascada cuya visita requiere de una hora en total de desvío, entre ida y vuelta. Al llegar hay un aparcamiento de pago, 7€ por vehículo, desde donde parte el sendero de unos 2’5 kilómetros, de subida a la ida y de bajada a la vuelta. Es un camino precioso, que pasa al lado de otra cascadaLitlanesfoss, rodeada de columnas de basalto hexagonales. Viéndola, se nos quitó un poco la mosca de haber prescindido de Studlagil. Como el camino es de ida y vuelta, te recomiendo ir por un lado y volver por el otro.

Tras unos 45 minutos de caminata, ahí la teníamos, Hengifoss, una espectacular cascada de 128 metros de caída, ¡casi nada! Sin embargo, no solo es famosa por su altura, sino también por su entorno único. La pared del acantilado de detrás de la cascada exhibe capas de rocas volcánicas intercaladas con bandas de arcilla roja, que son restos de suelos antiguos. Te puedo asegurar que la vista es una auténtica pasada.

Hengifoss, de las cascadas más impresionantes que vimos en el viaje de 10 días en Islandia.
Hengifoss, de las cascadas más impresionantes que vimos en el viaje de 10 días en Islandia.

Después de disfrutar un buen rato de este increíble paraje, emprendimos el camino de regreso. Durante el descenso, caminarás de frente al lago Lögurinn, lo que regala unas vistas magníficas para cerrar la experiencia con broche de oro.

A partir de aquí empezamos con una ruta por los mejores fiordos del este de Islandia, que ocupó el resto del día: Mjóifjördur (cerrado en invierno), Reydarfjordur, Fáskrúdsfjördur, Stödvarfjördur, Breiddalsvik y Berufjördur. Hicimos alguna parada y, sobre todo, disfrutamos de las vistas desde la carretera. El último es el que más puntos interesantes tiene, entre los que destacan Folaldafoss y Nykurhylsfoss. Como el acceso a Folaldafoss está cerrado durante el invierno, nos conformamos con la segunda.

La última parada que hicimos fue en Djípivogur, en el extremo sur del fiordo de Berufjördur. Allí acabamos el día dando un agradable paseo al borde del mar, con bonitas vistas hacia todos los alrededores. Salimos del Hotel Framtíd y nos dirigimos hacia la derecha, hasta justo en frente de la zona que puedes ver en Maps como Írissker. Fueron unos 40 minutos ida y vuelta súper agradables.

Djípivogur, un bonito pueblo que visitar en el viaje de 10 días en Islandia.
Las vistas al final de nuestro paseo por Djípivogur. Totalmente recomendado.

Comenzaba a anochecer cuando ya estábamos justo al lado del alojamiento de nuestra quinta noche en Islandia. Esta vez nos quedamos en Bragdavellis Cottages, unas preciosas cabañas en medio de la naturaleza.

Superábamos ya el ecuador del viaje y tocaba explorar el sur de Islandia. Salimos de nuestro alojamiento temprano y, tras una hora y media de camino, llegamos a Stokksnes, uno de los lugares más fascinantes y fotografiados de Islandia, conocido por su playa de arena negra y las impresionantes vistas del monte Vestrahorn. Se ubica en una propiedad privada, por lo que la visita no es gratuita. Tendrás que entrar al Viking Café a abonar los 800 ISK (5’6€) por persona.

Además de caminar por la playa, hay una réplica de un antiguo asentamiento vikingo. Fue construido originalmente para una película que nunca se completó, pero ahora sirve como una atracción que transporta a los visitantes al pasado. Además del pequeño poblado formado por un puñado de casas, hay un barco amarrado en las proximidades, al que te puedes subir con total libertad.

Dunas de la playa de Stokksnes, una maravilla visual.

Sin duda, fue la playa más bonita que vimos en los 10 días de viaje en Islandia. Tras alrededor de una hora y media visitando todo el complejo, continuamos hacia el lago Jökulsárlon, incluyendo una breve parada en el pueblo pesquero de Höfn. El lago Jökulsárlón es conocido por ser el punto donde el glaciar Breidamerkurjökull, una lengua del inmenso Vatnajökull, se une al océano Atlántico.

La característica más distintiva de Jökulsárlón son los enormes icebergs que se desprenden del glaciar y flotan lentamente hacia el mar, creando un paisaje mágico y dinámico que varía constantemente. Si tienes suerte, puedes ver focas tanto nadando en el lago como descansando sobre alguno de los icebergs.

Una de las paradas en nuestro día por Stokksnes, Vatnajökull, Jökulsárlon y Mulagljufur

En la desembocadura del lago al mar puedes visitar Diamond Beach, la Playa de los Diamantes. Es famosa porque el efecto de las mareas a veces provoca que alguno de los icebergs que llega al mar a través del lago vuelvan hacia tierra, depositándose en esta playa. Tanto la playa como el lago son accesibles desde el mismo aparcamiento, que tiene un precio de 7€.

Si tienes intención de hacer alguna excursión que te lleve a andar sobre un glaciar, este podría ser tu momento. Suelen consistir en un tramo con 4×4 hasta el inicio de la caminata, andar hasta el glaciar, y una vez allí un paseo por su superficie, todo ello guiado y con el material necesario incluido. Además, hay un extra que suele ser opcional, y que por supuesto encarece la experiencia: la cueva de hielo. Hay quién dice que no puedes ir a Islandia y no visitar una cueva de hielo, que es algo único que en pocos países se ofrece. Añadir la cueva de hielo al trekking por el glaciar supone unos 50€ más a los 100€ que suele costar la actividad estándar. Por aquí te dejamos una excursión bien valorada.

Nosotros prescindimos de la actividad, aunque sí que nos acercamos a alguna de las lenguas del glaciar Vatnajökull. Las más visitadas son Fjallsjökull, Svínafellsjökull y Skaftafellsjökull. Esta última se ubica Parque Skaftafell, que alberga también a la famosa cascada de Svartifoss.

Ver un glaciar, una de las cosas que tienes que hacer en el viaje de 10 días en Islandia.
Ver un glaciar, una de las cosas que tienes que hacer en el viaje de 10 días en Islandia.

La última parada del día la hicimos en Mulagljufur Canyon, mucho menos conocido que otros lugares de alrededor, pero te puedo asegurar que es increíblemente bonito. Es más, estaría en mi top 3 de sitios que más me sorprendieron de Islandia. Tallado por el flujo de agua glaciar a lo largo de milenios, el cañón está rodeado de imponentes acantilados cubiertos de musgo, cascadas que caen en múltiples niveles y una atmósfera de tranquilidad que lo convierte en un paraíso, frío, pero un paraíso.

Si pones en tu navegador el camino hacia Mulagljufur, justo al final encontrarás un aparcamiento donde dejar el coche gratis. A partir de ahí sale un sendero hasta lo alto del cañón. Pese a que no es duro, sí que entraña más dificultad que la mayoría de caminos que recorrimos en Islandia para llegar a otras atracciones. Son unos 40 minutos en los que tendrás que cruzar un pequeño río o superar empinadas pendientes. En cualquier caso, merece la pena.

Paisaje de cuento para despedir el día por Stokksnes, Vatnajökull, Jökulsárlon y Mulagljufur
Paisaje de cuento en Mulagljufur, uno de los lugares más bonitas que vimos en el viaje a Islandia en 10 días.

Terminamos la visita a Mulagljufur Canyon cuando ya anochecía, por lo que nos fuimos directamente a nuestro alojamiento. Lo reservamos en Kálfafell, una pequeña localidad al oeste del glaciar y a unos 30 minutos de Svartifoss, donde volveríamos al día siguiente. Fue la única vez en todo el viaje en la que tuvimos que deshacer camino porque no nos diera tiempo a hacer una de las visitas planificadas, así que nada mal. Nos alojamos en Selfell Guesthouse.

Lo primero que hicimos en este séptimo día del viaje en 10 días por Islandia fue retroceder parte del camino recorrido para visitar el Parque Skaftafell. El parque cuenta con un aparcamiento de pago, donde es necesario dejar el coche por 1.000 ISK (unos 7€). Desde allí parten todos los senderos que recorren el área. Los dos más populares conducen a Svartifoss y a la lengua glaciar de Skaftafellsjökull.

Svartifoss, la cascada de las columnas de basalto.

Primero nos acercamos a Svartifoss, para lo que hay que caminar unos 3-4 kilómetros. Antes de llegar a la cascada principal, pasamos junto a Hundafoss, una bonita cascada que funciona como aperitivo. Tras unos 45 minutos de caminata llegamos a Svartifoss. Hay un puente frente a la cascada que ofrece una vista preciosa, además de un mirador en el lado derecho. Sin embargo, lo que más te recomiendo es continuar hasta llegar prácticamente a la base de la cascada. Desde allí se pueden admirar de cerca las impresionantes columnas de basalto hexagonales, que parecen esculpidas con una perfección casi sobrenatural. 

Deshicimos el camino y, antes de volver al coche, emprendimos el sendero hasta el glaciar Skaftafellsjökull. La vista es muy bonita, y es posible andar por uno de sus márgenes, e, incluso, hacer una breve incursión por libre sobre su superficie. Entra ambas visitas, pasamos gran parte de la mañana en Skaftafell.

Caminando al lado de la pared del glaciar.

Después de este breve regreso hacia el este, volvimos a dar media vuelta para continuar con el camino original, hacia el oeste. Pasando el pueblo donde dormimos, llegamos a un tramo de carretera en el que hay tres cascadas situadas a apenas 10 minutos en coche una de otra: Fossálar WaterfallFoss á Sidu Stjórnarfoss. Se pueden ver prácticamente desde la carretera, por lo que no lleva mucho tiempo.

En mi opinión, Stjórnarfoss es la más bonita de las tres, tanto por la cascada en sí como por su entorno. Para llegar, solo necesitas tomar un desvío de 1 kilómetro desde la Ring Road y aparcar junto a un camping gratuito. Desde allí, un corto y agradable sendero de apenas un par de minutos te lleva hasta Stjórnarfoss. Es una cascada más ancha que alta, con un flujo de agua que fluye en dos niveles, creando una forma que me recordaba a una medusa.

Continuando la Ring Road, paramos en Gönguleid um Eldhraun, un sendero que atraviesa el mayor campo de lava cubierto de musgo del mundo, resultado de la devastadora erupción del volcán Laki entre 1783 y 1784. Te llevará unos 20 minutos completar el camino y, pese a no ser lo más bonito que vimos, es un lugar curioso en el que mereció la pena detenerse en el viaje a Islandia en 10 días.

Gönguleid um Eldhraun, lugar curioso en el que mereció la pena detenerse en el viaje a Islandia en 10 días.
Gönguleid um Eldhraun, lugar curioso en el que mereció la pena detenerse en el viaje a Islandia en 10 días.

La siguiente parada era uno de los platos fuertes del día, Fjadrárgljúfur, un espectacular cañón en el sur de Islandia. Con una longitud aproximada de 2 kilómetros y una profundidad de hasta 100 metros, este cañón serpentea a lo largo del río Fjadrá, que fluye tranquilamente en su base. Las paredes del cañón están compuestas por roca de palagonita, formada durante la última era glacial hace unos dos millones de años. Su singular forma y abruptos acantilados cubiertos de vegetación han hecho que sea uno de los lugares más visitados y fotografiados del país.

Desde el parking, que cuesta 7€ por vehículo, parte un camino bien señalizado que recorre el cañón por su lado este, y que cuenta con varios miradores desde los que tendrás vistas privilegiadas del paisaje. El sendero es sencillo y lleva unos 35 minutos ida y vuelta, aunque lo más probable es que termines dedicando cerca de una hora si sumas las paradas para disfrutar del entorno y tomar fotos.

Fjadrárgljúfur Canyon.

Desde Fjadrárgljúfur Canyon continuamos hasta el último destino del día, Vik y sus alrededores. El pueblo tiene poco que ofrecer, pero si llegas hasta aquí no puedes irte sin subir a Vikurkirkja, una iglesia ubicada en una colina con unas vistas inmejorables al resto de la localidad y al océano. En medio del mar se alcanza a ver Reynisdrangar, tres puntiagudos islotes que parecen nacer mágicamente de las profundidades del agua.

Muy cerca de Vik está Reynisfjara, una espectacular playa conocida por su distintiva arena negra volcánica. En el lado este, el Océano Atlántico se encuentra con los acantilados de basalto, creando un bonito contraste entre el mar y las columnas hexagonales, producto de antiguas erupciones volcánicas que moldearon la región. La parte mala es que está bastante masificada y tiene aparcamiento de pago, 1.000 ISK (7€) por vehículo. En mi opinión y pese a que es bonito, si te saltas esta visita no pasaría nada, sobre todo si ya has visto o vas a ver más playas de arena negra.

Paseando por Reynisfjara.

Acabamos el día en los acantilados y el faro de Dyrhólaey. Su característica más distintiva es un imponente arco de roca natural que se adentra en el mar. De hecho, «Dyrhólaey» se traduce como «isla de la colina con puerta», en referencia dicho arco.

Nosotros nos acercamos a ver atardecer a su faro, Dyrhólaeyjarviti, desde donde, además de disfrutar de un precioso paisaje, ¡vimos ballenas! Desde lo alto del acantilado pudimos observar como varios ejemplares de este gigantesco animal asomaban el lomo en la superficie dejando tras de sí su popular chorro de agua. Vaya forma de terminar el día!

Puesto el sol, nos dirigimos a Vestri Pétursey, unas cucas cabañas donde pasamos la noche del séptimo día del viaje en Islandia.

Vistas desde el faro de Dyrhólaey, desde donde disfrutamos del mejor atardecer del viaje en 10 días en Islandia.

Llegamos al antepenúltimo día del viaje de 10 días por Islandia. Lo primero que hicimos fue dirigirnos al glaciar Myrdalsjökull, el segundo más grande del país, que cubre el volcán activo Katla, uno de los más peligrosos por su potencial de tener erupciones explosivas.

Si quieres visitarlo por libre, lo mejor es que te acerques a Sólheimajökull, la lengua más accesible. Se puede llegar fácilmente andando 10 minutos desde el aparcamiento de pago (1.000 ISK), ubicado al final de la carretera por la que te llevará tu navegador si le indicas la lengua glaciar como destino. Las vistas son realmente impresionantes. Puedes andar hasta meterte prácticamente en el hielo sin problema, ¡una pasada!

Si optas por hacerlo guiado, lo más común es contratar una excursión que junte el trekking por la superficie del glaciar y la visita a la famosa cueva de hielo de Katla. La parte mala es el precio, que suele superar los 180€ por personaTe dejamos por aquí varias opciones.

Se puede andar hasta la pared de hielo del glaciar.

A partir de ahí el día consistió en visitar cascadas. De camino a la primera, nos saltamos el desvió al aparcamiento que da acceso al famoso avión abandonado. Nosotros decidimos que no merecía la pena ir, pero para que lo tengas en cuenta. Si quieres saber por qué, te dejamos por aquí la entrada en la que lo hablamos.

La primera cascada que vimos resultó ser una de mis favoritas, Kvernufoss. Con una altura de aproximadamente 30 metros, Kvernufoss cae en un entorno pintoresco dentro de un estrecho cañón. Una de las características más llamativas es que puedes caminar detrás del salto de agua, similar a Seljalandsfoss, pero con mucha más privacidad. Desde detrás tendrás una perspectiva mágica del agua cayendo y el entorno. Eso sí, llévate ropa impermeable si no quieres volver empapado.

Para llegar a la cascada tendrás que caminar un sencillo sendero de unos 20 minutos, que además es parte del encanto de la visita.

Kvernufoss, la cascada que más me sorprendió del sur de Islandia.
El camino hacia Kvernufoss parece sacado de un cuento. Recorrerlo es de los mejores recuerdos del viaje en 10 días en Islandia.

Y, tras 8 días de recorrer Islandia, llegó uno de los momento más esperados, Skógafoss. Con una impresionante caída de 60 metros y un ancho de 25 metros, Skógafoss es famosa por su imponente belleza y la gran cantidad de agua que fluye constantemente desde el río Skógá.

Hay dos lugares que regalan las mejores panorámicas de la cascada. En mi opinión, en la base es desde donde se obtienen las imágenes más bonitas. Ver tal cantidad de agua cayendo, prácticamente, sobre ti, es algo fascinante. Además, en los días soleados y gracias a todo el rocío que genera la cascada a su alrededor, se forman continuamente arcoíris que hacen de la experiencia algo mágico.

La segunda vista es desde el mirador de arriba, al que se llega por la escalera de más de 400 escalones ubicada en el lado izquierdo de la cascada. Desde lo alto parte el sendero Fimmvörduháls, que llega hasta el valle de Thórsmörk, a 25 kilómetros.

Una de las cosas más representativas de Skógafoss es el arcoíris que se forma en los días soleados.

Vista Skógafoss, continuamos camino hasta dos de las cascadas más visitadas, Seljalandsfoss y Gljúfrabúi. Está una al lado de la otra, por lo que el aparcamiento de pago vale para las dos. La primera es conocida por la posibilidad de caminar detrás del salto de agua gracias a una cueva natural que se encuentra en su base. Nosotros no tuvimos suerte y no pudimos hacer el recorrido, ya que el hielo había obligado a cerrar el camino.

Por su parte, Gljúfrabúi es conocida como la cascada escondida, debido a su ubicación dentro de un estrecho cañón, lo que la convierte en un tesoro para quienes buscan un rincón más tranquilo. Al adentrarte en el cañón, serás recibido por una impresionante caída de agua de unos 40 metros, que desciende con elegancia por las paredes hasta desembocar en una pequeña piscina de agua cristalina. ¡Precioso!

Entrar a ver Gljúfrabúi es una maravilla. Sin duda, una de las mejores cascadas que ver en el viaje en 10 días a Islandia.
Entrar a ver Gljúfrabúi es una maravilla. Sin duda, una de las mejores cascadas que ver en el viaje en 10 días a Islandia.

La siguiente cascada es Gluggafoss, ubicada al norte de la Ring Road. Para llegar, hay que coger el desvío por la 250, y en unos 20 minutos estarás en tu destino. Allí hay un aparcamiento gratuito y la cascada está a unos pocos metros. Se la conoce como la Cascada de las Ventanas, por las aberturas naturales formadas en la roca por donde fluye el agua. No es un imprescindible en la ruta, pero es igualmente bonita. Cerca se ubica Nauthúsafoss, que no pudimos visitar por estar el acceso cerrado en invierno.

Eran ya la cuatro de la tarde pasadas cuando pusimos rumbo a la última cascada, Urridafoss, muy cerca del famoso Círculo Dorado. Aunque no es una cascada tan vistosa como otras, la cantidad de agua que mueve es impresionante. Según he leído, en condiciones normales lleva un caudal de aproximadamente 360 metros cúbicos por segundo. Para que te hagas una idea de lo que supone, podría llenar una piscina olímpica en menos de 7 segundos.

Tras visitar Urridafoss, teníamos la opción de comenzar con el turismo por el Círculo Dorado, o terminar el día en la Laguna Secreta, una piscina termal ubicada muy cerca del alojamiento que teníamos reservado para esa noche. Decidimos que tomarnos un descanso antes de encarar los dos últimos días del viaje sonaba demasiado bien como para dejarlo pasar, así que allí que fuimos. Nos dimos un estupendo baño relajante y fuimos directos al alojamiento, a solo 10 minutos en coche, en Brekkugerdi Guesthouse.

La Laguna Secreta, las termas más famosas del Círculo Dorado de Islandia.
Disfrutando de un baño calentito en Secret Lagoon.

El penúltimo día del viaje en 10 días a Islandia recorrimos el Círculo Dorado, una famosa ruta que pasa por alguno de los lugares más visitados del país. La primera parada fue en Gullfoss, conocida como la Cascada Dorada. Es el punto más septentrional del recorrido, por lo que a partir de ahí empezaríamos a bajar.

He de decir que me decepcionó un poco, aunque creo que hay una explicación. Hacía un día malísimo y solo se podía acceder al primer mirador de los tres que hay. Según lo que he leído, merece mucho la pena hacer todo el sendero. Una pena, pero no recordaré a Gullfoss como una de mis cascadas favoritas en Islandia. Si tienes la suerte de poder visitarla al completo, reservaría entre 30 y 50 minutos, depende de lo que te entretengas con las fotos.

Gullfoss, la cascada más famosa del Círculo Dorado de Islandia.
Gullfoss, la cascada más famosa del Círculo Dorado de Islandia.

A apenas 10 minutos en coche de Gullfoss se ubica otro de los lugares más destacados del Círculo Dorado: Geysir y Strokkur. Son dos de los géiseres más famosos de Islandia y forman parte del área geotérmica conocida como el valle de Haukadalur. El más impresionante históricamente hablando es Geysir, pero lleva desde el año 2000 inactivo. Por eso, el turismo se ha orientado hacia Strokkur, que entra en erupción cada 5-10 minutos, expulsando chorros de agua hirviendo a 20-30 metros de altura.

Continuando con la ruta puedes detenerte en Brúarfoss, la cascada más famosa de una ruta completada con Midfoss y Hlauptungufoss. Tienes la opción de visitar solo la primera accediendo desde un aparacamiento de pago, o dejar el coche gratis un poco más lejos y hacer el Brúará Trail, un sendero de seis kilómetros ida y vuelta con el que verás todas. A nosotros nos coincidió esta noveno día con un clima tan hostil que apenas se podía estar fuera del coche, así que, siendo una parada prescindible, decidimos saltárnosla.

Lo que sí que nos pareció imprescindible es visitar Kerid, cráter volcánico conocido por su distintivo lago de color azul turquesa que ocupa su base. El contraste entre el rojo de la tierra, el azul del agua y el verde de la vegetación que crece alrededor, crea un paisaje verdaderamente bonito.

El cráter de Kerid, uno de los lugares que más me gustó en el Círculo Dorado de Islandia.
El cráter de Kerid, uno de los lugares que tienes que visitar en el viaje de 10 días en Islandia.

El cráter tiene unos 55 metros de profundidad, 170 metros de ancho y 270 metros de largo. Para acceder, hay un aparcamiento al lado. A diferencia del resto de atracciones de Islandia, aquí lo que cuesta no es aparcar, sino entrar al complejo de Kerid, 750 ISK (5’2€) por persona.

La visita tiene dos partes: dar la vuelta al cráter, que tardarás unos 20-30 minutos, y bajar hasta el interior. Dependiendo de la época, tu experiencia puede cambiar. Durante el invierno, el lago de dentro se congela y se puede «patinar» sobre él, mientras que en verano podrás bajar, pero, obviamente, solo a sacar la foto desde ahí.

Desde Kerid pusimos rumbo a la última visita en el Círculo Dorado, el Parque Nacional Thingvellir. Desde el punto de vista histórico, es famoso por ser el lugar donde se estableció el primer parlamento democrático del mundo, el Althing, en el año 930 d.C. Respecto al punto de vista geológico, es un lugar único. El parque se encuentra en el valle formado por la dorsal mesoatlántica, donde las placas tectónicas de América del Norte y Eurasia se separan lentamente a un ritmo de aproximadamente 2 cm por año. Este fenómeno ha creado un paisaje espectacular lleno de fisuras, cañones y lagos cristalinos.

Thingvellir, de las mejores paradas en el Círculo Dorado de Islandia
La grieta provocada por la separación de las dos placas tectónicas. De los sitios más curiosos que visitar en el viaje en 10 días en Islandia.

Alguno de los lugares que puedes visitar son: Langistígur y Almannagjá, en mi opinión, lo mejor del parque, la cascada de Öxarárfoss, Drekkingarhylur, Lögberg, Peningagjá, Thingvellir Church y Silfra. No obstante, si quieres saber qué es cada uno y cómo organizar tu visita, te dejamos por aquí la entrada que hemos escrito.

Si iba acercando cada vez más el final del viaje y tocaba regresar al punto de partida, Reikiavik. Bueno, más o menos, ya que realmente fue el aeropuerto. Llegamos a la capital después de comer. Pese a que teníamos intención de utilizar todo el día en el Golden Circle, el mal tiempo precipitó nuestra llegada.

Como teníamos previsto dedicar a Reikiavik el último día completo, nos tomamos el resto de la tarde con mucha calma. Dimos un paseo por la ciudad, aunque bastante relajado. Echamos un primer vistazo a la iglesia y al centro de la capital, y regresamos al alojamiento, el Hotel Orkin, a unos 15-20 minutos andando del centro.

Leif Erikson presidiendo la iglesia de Reikiavik.
Leif Erikson presidiendo la iglesia de Reikiavik.

Como decíamos, el último día se lo dedicamos al completo a Reikiavik. Comenzamos con lo más famoso, Hallgrímskirkja, la iglesia de la capital. Su diseño evoca las columnas basálticas que se forman naturalmente por el enfriamiento de la lava volcánica, un fenómeno geológico muy característico de Islandia. Su imponente torre de 74’5 metros de altura no solo domina el skylane de Reikiavik, sino que también ofrece uno de los mejores miradores de la ciudad, con una vista que se extiende hasta las montañas y el océano.

Desde allí recorrimos la emblemática calle del arcoíris, Skólavördustígur, y uno de mis lugares favoritos, el lago Tjörnin. Además de tener un agradable paseo a su alrededor, podrás acompañarlo de unas estupendas vistas a la ciudad.

La imagen desde Skólavördustígur, una de las más captadas en todo Reikiavik.
La imagen desde Skólavördustígur, una de las más captadas en todo Reikiavik.

Muy cerca del lago visitamos la plaza Austurvöllur, con bonitos e importantes edificios a su alrededor. Cogimos Laekjargata, una de las calles principales, y emprendimos un recorrido por todo el puerto, hasta Tufá, una curiosa colina construida artificialmente.

Terminamos el recorrido de Reikiavik con Harpa, un moderno edificio de conciertos y centro de conferencias, el Viajero del Sol, la escultura más fotografiada de la capital, y la Casa Höfdi, el lugar donde se celebró la cumbre entre el presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan, y el secretario general de la Unión Soviética, Mijaíl Gorbachov, en 1986, evento que marcó un hito en la Guerra Fría y contribuyó al inicio del fin de esta tensión global.

Reikiavik desde el lago Tjörnin
Reikiavik desde el lago Tjörnin.

Este fue nuestro itinerario en Reikiavik muy resumidamente. No visitamos ningún museo, pero de las principales opciones culturales y mucho más ya hemos hablado detenidamente en la entrada que le hemos dedicado a la ciudad, y que te dejamos por aquí por si te interesa.

Te dejamos por aquí la ruta que hicimos en nuestro viaje de 10 días en Islandia.

Y este fue todo nuestro viaje. Sin duda, una experiencia que nunca olvidaremos, y una de las aventuras más bonitas que hemos vivido. Si estás pensando en viajar a Islandia, deja de dudarlo y lánzate, porque te aseguramos que no te vas a arrepentir! Y, como siempre, cualquier duda en comentarios!

Publicaciones Similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *