10 lugares imprescindibles y menos conocidos que ver en Islandia
Islandia es un destino de ensueño. Recorrerlo por libre y quedarte continuamente boquiabierto con los paisajes es algo difícil de tener en otros lugares. De hecho, es un viaje en el que lo importante no creo que sean tanto los sitios, sino el camino. Queda un poco intenso jajaj Pero es así, lo que más disfrutamos de Islandia fue el poder dar la vuelta completa al país y ver paisajes tan salvajes y maravillosos. No obstante, como es difícil hablar de un país sin nombrar las mejores paradas, te contamos nuestra lista de 10 lugares imprescindible en Islandia!
Antes que nada, decir que no queremos que sea la típica lista que vas a leer mil veces en cualquier página. Te vamos a hablar de 10 lugares que a nosotros nos sorprendieron, convirtiéndose en nuestros favoritos del viaje. Ojo, que tampoco digo que sean secretos que no conoce nadie, pero no vamos a incluir a Skógafoss por ejemplo jajaj ¡comenzamos!
1. Mulagljufur Canyon
Entre las lenguas glaciares de Vatnajökull se ubica Mulagljufur Canyon. Es mucho menos conocido que otros lugares de alrededor, pero te puedo asegurar que es increíblemente bonito. Tallado por el flujo de agua glaciar a lo largo de milenios, el cañón está rodeado de imponentes acantilados cubiertos de musgo, cascadas que caen en múltiples niveles y una atmósfera de tranquilidad que lo convierte en un paraíso, frío, pero un paraíso.

Si pones en tu navegador el camino hacia Mulagljufur, justo al final encontrarás un aparcamiento donde dejar el coche gratis. A partir de ahí sale un sendero hasta lo alto del cañón. Pese a que no es duro, sí que entraña más dificultad que la mayoría de caminos que recorrimos en Islandia para llegar a otras atracciones. Son unos 40 minutos en los que tendrás que cruzar un pequeño río o superar empinadas pendientes. En cualquier caso, merece la pena.

Una vez llegues arriba, ya tendrás una buena vista de todo el cañón. Pero si todavía tienes energía, se puede seguir subiendo. Nosotros llegamos a prácticamente lo más alto y desde allí nos deslizamos por el hielo para bajar. Dedicamos unas dos horas a explorar todo el lugar. Lo repito por última vez, 100% recomendado.

2. Hengifoss
Hengifoss es una espectacular cascada de 128 metros de caída, ¡casi nada! Sin embargo, no solo es famosa por su altura, sino también por su entorno único. La pared del acantilado de detrás de la cascada exhibe capas de rocas volcánicas intercaladas con bandas de arcilla roja, que son restos de suelos antiguos. Te puedo asegurar que la vista es una auténtica pasada.
Al llegar hay un aparcamiento que cuesta unos 6-7€ por vehículo, e incluye los baños ubicados en un bonito edificio de madera. Desde allí parte el sendero que llega hasta la base de la cascada, y que se puede recorrer tanto por el margen izquierdo como por el derecho.

La caminata hacia Hengifoss es parte del encanto de la experiencia. Es de unos 2.5 kilómetros, de subida a la ida y de bajada a la vuelta, y pasa por otra cascada, Litlanesfoss, que está rodeada de columnas de basalto hexagonales. De hecho, viéndola se nos quitó un poco la mosca de haber prescindido de Studlagil. Como el camino es de ida y vuelta, te recomiendo ir por un lado y volver por el otro.
Tras unos 45 minutos, llegarás a la imponente Hengifoss. Fue uno de los lugares que más me impactó ver en Islandia, y desde luego que se convirtió automáticamente en un imprescindible del viaje. Además, la vimos solos, lo que creo que añade una sensación de estar en un lugar más salvaje.

Después de disfrutar un buen rato de este increíble paraje, emprendimos el camino de regreso. Durante el descenso, caminarás de frente al lago Lögurinn, lo que regala unas vistas magníficas para cerrar la experiencia con broche de oro.
3. Kvernufoss
Kvernufoss es una cascada escondida y menos conocida en el sur de Islandia, pero es una joya que vale la pena descubrir. Se encuentra a pocos minutos de la famosa Skógafoss, pero son los menos los que deciden incluirla en su itinerario, comparando la gente que vimos en una y en otra.

Con una altura de aproximadamente 30 metros, Kvernufoss cae en un entorno pintoresco dentro de un estrecho cañón. Una de las características más llamativas es que puedes caminar detrás del salto de agua, similar a Seljalandsfoss, pero con mucha más privacidad. Desde detrás tendrás una perspectiva mágica del agua cayendo y el entorno. Eso sí, llévate ropa impermeable si no quieres volver empapado.
El acceso a Kvernufoss implica una corta caminata de unos 20 minutos desde el Museo del Folclore de Skógar. El sendero es sencillo y recorre un paisaje precioso, lo que hace que el camino sea parte del encanto de la visita. De todas las cascadas que visité en Islandia, fue de las que más me sorprendió, al nivel de Hengifoss. No me esperaba un lugar tan bonito y con tan poca gente. En mi opinión, un imprescindible en Islandia.

4. Carretera de Eglisstadir a Seydisfjordur. Un camino imprescindible en Islandia
La carretera que baja desde Eglisstadir hasta el pequeño pueblo de Seydisfjordur es de los tramos en coche más bonitos que he hecho nunca. Es un camino que serpentea hacia abajo con unas vistas espectaculares del fiordo justo en frente, y en el que se ubica Seydisfjordur.

Además, en mitad del camino hay varias cascadas que vale la pena visitar. Una de ellas es Gufufoss, visible desde la carretera. Tiene una caída de 27 metros y suele ser comparada con la archiconocida Skógafoss, pero a menor escala. Entiendo la comparación, aunque salvando muuuucho las distancias, si bien es cierto que esta la vimos parcialmente congelada y Skógafoss no, así que quizá se parezcan más en otra época.
La otra es Fardagafoss. Hay que caminar unos 30-40 minutos desde donde dejas el coche, en una zona improvisada al lado de la carretera. No se nos hizo nada largo porque el paisaje durante el sendero es realmente bonito. Cuando llegues arriba, además de la cascada, hay vistas hacia el lago Logurinn. Nuestra visita coincidió con que empezaba a atardecer, y la luz hizo que todo fuese aún más llamativo. Si vas bien de tiempo, te lo recomiendo.

Y, por supuesto, no puedes irte sin dar un paseo en Seydisfjordur. Fue la localidad más bonita en la que estuvimos en Islandia. Aunque, también te digo, con lo maravillados que llegamos después de recorrer la carretera, iba a ser imposible que no nos gustase. En cualquier caso, su emplazamiento es espectacular.
5. Kirkjufell
Kirkjufell es una montaña de 463 metros de altura ubicada en la Península de Snaefellsnes. Es conocida por su curiosa forma que recuerda a la de un sombrero de bruja. Además, ganó fama mundial al aparecer en Juego de Tronos, donde se le llamó «La Montaña con Forma de Punta de Flecha».

La vista más famosa de la montaña se obtiene desde Kirkjufellsfossar, unas pequeñas cascadas que no tendrían mayor importancia de no ser porque desde su base se toma una de las fotos más icónicas de la península y, seguramente, de todo Islandia. Al lado de la cascada está el aparcamiento para recorrer el corto sendero acondicionado para la visita. Como es común en el país, es de pago y no precisamente barato, 1000 ISK (7€), independientemente del tiempo que pases allí.
El lugar me pareció precioso, y Kirkjufell me sorprendió para bien. Hay quién dice que solo sirve para capturar una bonita foto, pero en mi opinión vale mucho la pena acercarse a verlo. Además, vimos una pequeña aurora boreal justo a su lado por la noche. ¡Para no convertirse en un imprescindible de nuestro viaje a Islandia!

6. Hverfjall, un cráter imprescindible en Islandia
Hverfjall es uno de los volcanes más emblemáticos de Islandia, ubicado en la zona de Myvatn. Su famoso cráter se formó hace unos 2.500 años durante una erupción volcánica explosiva (cuando el magma y el gas se liberan de forma violenta, creando un cráter amplio y profundo). Tiene un diámetro de 1 kilómetro y una profundidad de 140 metros.

Puedes llegar con el coche hasta el parking, ubicado justo en su base. Tiene un precio de 1.000 ISK (7€), que se pagan de forma autónoma. Según he leído, no hay ninguna cámara, al menos de momento, así que el pago se puede considerar «voluntario». Cuando lo visitamos nosotros estaba todo completamente nevado y sin ningún cuidado. De hecho, tuvimos que empujar entre bastantes una furgoneta que se había quedado atascada entre el hielo, la nieve y el barro. Ante la situación, aparcamos en el margen de la carretera, pero con la capa de nieve no se veía si ya era parking o no. Con estas condiciones, para encima tener que pagar aparcamiento.
Una vez dejes el coche, tendrás que subir por un camino hasta la cima. Pese a que no es largo, unos 15-20 minutos, se hizo durillo con la cantidad de nieve y hielo que había. Arriba te estará esperando una vista espectacular tanto del interior como de los alrededores. Puedes quedarte con eso o hacer una caminata circular por todo el exterior del cráter. Como completarla requiere de demasiado tiempo, calcula no menos de 1 hora y a muy buen ritmo, optamos por caminar unos 20 minutos hacia la derecha y dar media vuelta. Te recomiendo mucho que vayas en esa dirección si no tienes intención de completar el camino, ya que subirás un poco más y las vistas mejoran.

Si llegas a Myvatn, el Hverfjall tiene que ser un imprescindible en tu ruta por Islandia. Sin duda, fue el lugar que más me gusto de los alrededores del lago, y eso que hay donde elegir. Dedicamos alrededor de una hora y media a toda la visita.
7. Stokksnes
Stokksnes es uno de los lugares más fascinantes y fotografiados de Islandia, conocido por su playa de arena negra y las impresionantes vistas del monte Vestrahorn. Se ubica en una propiedad privada, por lo que la visita no es gratuita. Tendrás que entrar al Viking Café a abonar los 800 ISK (5’6€) por persona.

El coche lo puedes dejar en el aparcamiento de la cafetería o continuar unos cuantos metros hasta la zona de la playa. Si haces el recorrido completo, que llega hasta el pueblo vikingo, da un poco igual donde dejarlo, ya que comenzarás la visita en un punto y lo acabarás en el otro.
Por cierto, según nuestra experiencia y lo que leído, el sur de Islandia es muchísimo más ventoso que el norte. Y, dentro del sur, Stokksnes es de los lugares con rachas más fuertes. Así que abrígate bien porque hace un frío que pela, y ten mucho cuidado al abrir las puertas del coche, que no es complicado que el viento te las arranque de cuajo.

Comenzamos la visita en la playa, un extenso terreno cubierto por arena negra donde el viento forma pequeñas dunas ondulantes, que, junto con la montañas de atrás, crean un paisaje fascinante, con el que seguro que no te resistes a hacer alguna que otra foto.
Si continuas andando hacia el poblado vikingo, llegarás a una zona conocida por la fina capa de agua que la suele cubrir por el efecto de las mareas. Desde allí se saca una de las fotos más conocidas de Stokksnes, con el monte Vestrahorn de fondo y su silueta reflejada en la película de agua. Estaba completamente congelada cuando estuvimos, así que nos entretuvimos dejándonos deslizar por el hielo con el fuerte viento que nos llevaba hacia el poblado vikingo, ¡toda una experiencia!

Tras una dura lucha contra el hostil clima, conseguimos llegar al asentamiento vikingo. Este curioso complejo fue construido originalmente para una película que nunca se completó, pero ahora sirve como una atracción que transporta a los visitantes al pasado. Además del pequeño poblado formado por un puñado de casas, hay un barco amarrado en las proximidades, al que te puedes subir con total libertad.
Pese al frío, disfrutamos mucho de toda la visita. El paisaje en todo momento es espectacular, y el pueblo vikingo una peculiar manera de acercarte un poco más a la poco conocida cultura nórdica. Dedicamos cerca de una hora y media a todo el lugar.

8. Los acantilados y el faro de Dyrhólaey
Dyrhólaey es una península y reserva natural ubicada en la costa sur de Islandia, cerca de Vík. Su característica más distintiva es un imponente arco de roca natural que se adentra en el mar. De hecho, «Dyrhólaey» se traduce como «isla de la colina con puerta», en referencia a dicho arco.
Nosotros nos acercamos a ver atardecer a su faro, Dyrhólaeyjarviti, desde donde, además de disfrutar de un precioso paisaje, ¡vimos ballenas! Desde lo alto del acantilado pudimos observar como varios ejemplares de este gigantesco animal asomaban el lomo en la superficie dejando tras de sí su popular chorro de agua. Para no ponerlo como un imprescindible del viaje a Islandia, el mejor atardecer acompañado de ballenas!


9. Parque Skaftafell
El Parque Nacional Skaftafell, parte del inmenso Parque Nacional Vatnajökull, es un paraíso natural que combina glaciares, montañas y senderos bien señalizados que te conducen por paisajes espectaculares.
El parque cuenta con un aparcamiento de pago, donde es necesario dejar el coche por 1.000 ISK (unos 7€). Desde allí parten todos los senderos que recorren el área. Los dos más populares conducen a Svartifoss y a la lengua glaciar de Skaftafellsjökull.

Primero nos acercamos a Svartifoss, para lo que hay que caminar unos 3-4 kilómetros. Antes de llegar a la cascada principal, pasamos junto a Hundafoss, una bonita cascada que funciona como aperitivo. Tras unos 45 minutos de caminata, llegamos a Svartifoss. Hay un puente frente a la cascada que ofrece una vista preciosa, además de un mirador en el lado derecho. Sin embargo, lo que más te recomiendo es continuar hasta llegar prácticamente a la base de la cascada. Desde allí se pueden admirar de cerca las impresionantes columnas de basalto hexagonales, que parecen esculpidas con una perfección casi sobrenatural.
Deshicimos el camino y, antes de volver al coche, emprendimos el sendero hasta el glaciar Skaftafellsjökull. La vista es muy bonita, y es posible andar por uno de sus márgenes, e, incluso, hacer una breve incursión por libre sobre su superficie. Por cierto, visitar una lengua glaciar tiene que ser otro imprescindible de Islandia!

10. Gljúfrabúi, la cascada escondida. Un imprescindible en Islandia
A pocos minutos a pie desde la famosa Seljalandsfoss, cascada que se puede recorrer por detrás, se encuentra Gljúfrabúi, conocida como la «cascada escondida». Aunque está cerca de su vecina más conocida, esta cascada suele estar menos concurrida gracias a su ubicación dentro de un estrecho cañón, lo que la convierte en un tesoro para quienes buscan un rincón más tranquilo. Al adentrarte en el cañón, serás recibido por una impresionante caída de agua de unos 40 metros, que desciende con elegancia por las paredes hasta desembocar en una pequeña piscina de agua cristalina.

La experiencia de estar dentro del cañón es, sencillamente, espectacular. Aunque había visto muchas fotos antes de visitarla, nada se compara con la sensación de estar allí, con la cascada cayendo justo sobre ti. El acceso algo limitado le da un toque especial, ya que una vez dentro, puedes disfrutar de una vista limpia y sin multitudes, especialmente si te subes a una roca estratégicamente situada, que parece hecha a medida para capturar la foto perfecta.
Y hasta aquí nuestra lista de imprescindibles en Islandia. Si tienes el tiempo suficiente, no te pierdas ninguno, porque de verdad que valen mucho la pena! Te dejamos por aquí todas las entradas que hemos escrito sobre el país, por si te son de ayuda. Allí puedes encontrar nuestro diario de viaje durante 10 días en Islandia, así como muchas recomendaciones, consejos e información valiosa. Y, como siempre, cualquier duda en comentarios!
Recomendación: Todas las entradas sobre Islandia.
