Qué hacer en Alausí y cómo visitar la Nariz del Diablo

Enclavado en un pequeño valle a los pies del imponente cerro Guampala, en la garganta del río Chanchán, se ubica uno de los pueblos con más encanto de Ecuador. Te contamos qué hacer en Alausí y cómo visitar la Nariz del Diablo, una de las obras de ingeniería ferroviaria más arriesgadas del mundo!

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Alausí se encuentra en plena ruta Panamericana, que conecta dos de las ciudades más importantes de Ecuador: Quito y Cuenca. Por ello, llegar es sencillo. Nosotros lo hicimos desde Riobamba, después de parar en las preciosas Lagunas de Atillo y visitar el peculiar Desierto de Palmira. Aunque de eso ya te hemos hablado en el último post del viaje en Ecuador.

Las Lagunas de Atillo, parada previa a visitar Alausí y la Nariz del Diablo.
Las Lagunas de Atillo, parada previa a visitar Alausí y la Nariz del Diablo.

Todo esto lo pudimos hacer gracias a que hicimos el itinerario con coche de alquiler. Sin duda, nos parece la mejor forma de planificar tu viaje: mucha más libertad, menos pérdida de tiempo, más facilidad para llegar a muchos lugares…Además, si eres reticente a alquilar porque no sabes cómo será conducir, que sepas que hemos escrito una entrada contando nuestra experiencia!

¡Consejo! Nosotros recomendamos alquilar con DiscoverCars, el comparador con el que lo hacemos normalmente. Además, en Ecuador Sixt o Enterprise son las alternativas mejor valoradas.

Por cierto, para llegar al pueblo hay que bajar por una carretera privada. Si no recuerdo mal, son 2$ por vehículo, solo en efectivo.

Alausí se encuentra en medio de un valle, rodeado por verdes montañas.

La otra forma de llegar a Alausí es en transporte público, en autobús concretamente. Como hemos dicho, el pueblo está en el camino desde Cuenca a Quito, o viceversa, por lo que es habitual que la ruta incluya la parada. Si todavía no estás familiarizado con el sistema de buses en Ecuador, que sepas que lo de comprar billetes online no se lleva mucho. Por eso, tendrás que ir a la terminal de la ciudad en la que te encuentres y preguntar por tu destino. No te preocupes por quedarte sin plaza, hay un montón de empresas que operan en el país con multitud de horarios.

Alausí no deja de ser un pequeño pueblo de apenas 6.000 personas, por lo que tampoco hay mucho que decidir. Además, aunque es relativamente habitual incluirlo en los viajes por Ecuador, tampoco es un imprescindible, lo que hace que la oferta sea relativamente escasa. Te contamos las mejores opciones.

Community Hostel Alausi ($): La opción más económica para dormir en Alausí, y muy bien valorada. Tiene parking y ofrece habitaciones desde 25€.

Hotel Europa ($$): Fue donde dormimos nosotros. La habitación doble cuesta unos 35€ la noche, con desayuno incluido (aunque bastante pobre). Lo mejor es su ubicación y que incluye parking. Y ojo con esto, porque regresamos a Alausí cuando estábamos volviendo desde Cuenca a Quito y nos fue imposible aparcar.

Mi Margarita Chalet ($$): Unas cucas cabañas de madera con piscina. Son un poco más caras, unos 50€ la noche para 2 personas.

Alausí y la Nariz del Diablo

Nosotros llegamos a Alausí ya bien entrada la tarde. Como no habíamos comido nada desde el desayuno, decidimos sacrificar las últimas horas de luz por ir a un restaurante. Acabamos en el Mesón del Tren, el más recomendado en todo el pueblo. Comimos un plato de cordero súper rico, por unos 10$ por persona con bebida.

Salimos ya de noche para dar un paseo antes de despedir el día. Como a la mañana siguiente visitaríamos los lugares que teníamos apuntados, nos dedicamos a deambular por las bonitas calles empedradas del centro de Alausí. Nos sorprendió gratamente el buen ambiente nocturno. Si en ciudades más grandes no se recomienda salir una vez caiga el sol, aquí no parece un problema.

A la mañana siguiente, después de tomar el básico desayuno que nos incluía el alojamiento, nos pusimos en marcha para ver el pueblo de día. Comenzamos por el Mirador San Pedro, en la loma de Lluglli. Allí está, visible desde cualquier punto de Alausí, la famosa escultura dedicada a San Pedro, de 21 metros de altura y recubierta con más de 114.000 piezas de cerámica.

Además de la curiosa escultura, lo interesante del lugar es que tiene las mejores vistas de Alausí. Y no es poca cosa, porque teniendo en cuenta su enclave en un valle, es una imagen muy bonita. Para subir, hay unas escaleras al comienzo de la calle Pedro Dávila.

Alausí desde el Mirador San Pedro.

No sabemos si porque era muy pronto o porque solo se pone determinados días, en esta primera visita a Alausí nos perdimos su mercado, que se celebra en la Plaza Jesús Camañero. Y decimos primera porque tres días más tarde, cuando hicimos el camino de regreso de Cuenca a Quito, volvimos a pasar por Alausí, y ahí fue cuando lo vimos.

Si tienes la suerte de encontrártelo durante tu estancia, te lo recomendamos mucho. Es súper auténtico, donde van los habitantes de la zona a comprar y vender sus productos. Te encuentras cosas que ya no se ven tanto en España, como animales vivos, desde cabras a pollitos, pasando por cuis. Eso sí, entendemos que puede haber gente que sufra un poco viendo cómo se llevan a los conejillos para, seguramente, preparar el guiso del día.

Las vías del tren de Alausí para ir a la Nariz del Diablo
También hay puestos sobre las mismas vías del tren.

Continuamos las visitas con la calle más famosa de Alausí, la Calle Eloy Alfaro. Es conocida por la fotogénica mezcla que forman las vías del tren con las coloridas casas coloniales que la flanquean. Y sí, has oído bien, hay una calle de Alausí por la que pasa el tren!

De hecho, desde aquí sale el gran atractivo turístico que hizo que Alausí estuviese en la mente de muchos viajeros, el tren que recorre la Nariz del Diablo. Aunque de eso te hablamos un poco más adelante. Respecto a la calle, no nos defraudó. Además, nos encontramos con el tren estacionado allí mismo, lo que añadió un toque más pintoresco si cabe al lugar.

De la Calle Eloy Alfaro seguimos hasta el principal punto de encuentro de los habitantes de Alausí, el Parque 13 de Noviembre. Allí también está su iglesia más importante, la Iglesia San Pedro. No tiene nada de especial, pero se puede entrar a ver. Nosotros coincidimos con la Semana Santa y estaba hasta arriba.

En el centro de la plaza destaca el Monumento a la Libertad, representado con la escultura de una mujer hondeando una bandera sobre un alto pedestal. Conmemora, al igual que la fecha del nombre del Parque, la independencia de Alausí de la corona española, declarada en 1820.

Con esto ya habíamos visto los puntos más destacados de Alausí, a falta claro de la Nariz del Diablo. Así que, lo mejor que puedes hacer para dar por terminada la visita, es caminar por su centro histórico. Corroboramos la sensación que nos había dado la noche interior, aunque no es muy grande, resulta muy agradable.

La parte que más nos gustó es la del área de las calles Colombia, Simón Bolívar, Villalba, García Moreno con las perpendiculares Sucre, Ricaurte o Chile. Por cierto, si tu alojamiento no incluye desayuno o quieres un café antes de irte, te recomendamos Alauccino.

Nos encontramos con cuadros como este. Nos llamó la tención especialmente porque vimos varias cosas que hacían pensar que hay bastante cultura de toros en Alausí.

Antes de marcharte de Alausí, queda un imprescindible que hacer, visitar la Nariz del Diablo. La Nariz del Diablo es una formación rocosa y escarpada ubicada a pocos kilómetros del pueblo. Su nombre proviene de su forma característica: una montaña empinada y afilada que se asemeja al perfil de una nariz. Lo de Diablo se debe a la dificultad que tuvo la construcción de una vía ferroviaria sobre sus laderas, que se llevó nada más y nada menos que la vida de entre 2.000 y 4.000 personas.

Y es que la construcción de dicha vía se sigue considerando hoy una auténtica hazaña para su época, inicios del siglo XX. Para que el tren pudiera superar el abrupto desnivel de la montaña, los ingenieros diseñaron un sistema de zigzag o “ferrocarril en dientes de sierra”, en el cual el tren avanza y retrocede para ascender o descender por la ladera.

Visitar Alausí y la Nariz del DIablo.
Las vías bordeando la Nariz del Diablo.

Aunque ya ha perdido su uso original, el de comunicar estas remotas zonas de Ecuador, se conserva la vía por su uso turístico. Sin embargo, ha estado cerrada durante varios años. En un primer momento cerró durante el COVID, y se fue posponiendo su reapertura por la falta de turismo.

Cuando se estaba planteando reabrir, ocurrió un trágico accidente que hizo que el tren pasase a ser lo de menos. La noche del 26 de marzo de 2023 un corrimiento de tierra sepultó medio centenar de hogares, llevándose por delante la vida de, al menos, 75 personas. Más de tres meses llevó acabar con las tareas de rescate.

Una vez ha empezado a cicatrizar la herida, parece que ya hay fecha oficial para volver a ver el tren en funcionamiento, el 25 de junio de 2025. Nosotros fuimos en abril de este mismo año, por lo que nos quedamos con las ganas. Los billetes se pueden comprar allí mismo. También está la opción de cogerlos online, a través de esta web. Como no estaba funcionando durante nuestra visita, no te podemos decir si el precio es el mismo. Según la página, cuesta 33$ por adulto, y hay dos salidas diarias desde Alausí: a las 8:00 y a las 11:00. Ahí incluyen el recorrido en tren hasta la estación de la Nariz del Diablo y el regreso a Alausí.

Nosotros recomendamos tener la experiencia. Conocemos gente que sí que lo hizo y salió encantada. Y, viendo el paisaje, normal, porque vaya pasada.

El famoso tren de Alausí que hace el recorrido por la Nariz del Diablo.
Aunque no pudimos hacer el viaje, vimos el tren estacionado en la Calle Eloy Alfaro.

Si no tienes la suerte de que te venga bien alguno de los horarios del tren, te parece muy caro o no está funcionando durante tu visita, tenemos buenas noticias. Hay una alternativa para ver la Nariz del Diablo sin subirte al tren, que fue lo que hicimos nosotros.

Se trata de ir a la Cafetería Mirador Nariz del Diablo. Se encuentra a unos 30 minutos en coche del pueblo. Que sepamos, más allá de ir con tu coche de alquiler, no es fácil cuadrar la visita. Podrías preguntar en tu hotel para coger un coche con conductor con ida y vuelta desde Alausí. No obstante, ya sabes que nosotros te recomendamos mucho que alquiles.

Desde la propia cafetería bajan unas escaleras que puedes usar por 3$ por persona. Nos pareció un poco caro, pero una vez comprobada la diferencia entre la vista desde abajo y desde arriba, merece totalmente la pena. Además, luego entendimos un poco más el precio, y es que las escaleras llegan abajo del todo. ¡Vaya trabajazo que tuvo que ser su construcción!

Nosotros nos quedamos a mitad de camino, que ya es. Si quieres completarlas, calcula fácilmente una hora de subida después. No veíamos el final, pero parecía que llegaban hasta la misma estación de la Nariz del Diablo. Pero bueno, preferimos ser conservadores y ahorrarnos un poco de energía, que iba haciendo falta. La vista es preciosa, y se aprecia perfectamente la locura que debió ser la construcción de esas vías.

Con esta preciosa vista, dimos por finalizada nuestra visita a Alausí, para continuar rumbo a Cuenca: para muchos, la ciudad más bonita de Ecuador.

Te dejamos por aquí un mapa con todos los lugares de los que te hemos ido hablando.

Y hasta aquí nuestro recorrido por Alausí y la Nariz del Diablo. Nosotros le dedicamos media mañana más o menos, tomándonoslo con toda la calma del mundo. Continuábamos rumbo a nuestro penúltimo destino en Ecuador, la bonita ciudad de Cuenca. Pero eso ya te lo contamos más adelante. De momento, cualquier duda en comentarios!

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