Qué hacer en los Alpes julianos de Eslovenia: la mejor ruta

Si hay una zona que recordaremos de nuestro viaje a Eslovenia, es, sin duda, la de los Alpes julianos, que se alzan al noroeste del país, llegando a alcanzar los 2.864 metros del Triglav. Pero no solo son montañas lo que alberga, sino que un sinfín de cascadas, lagos, pueblos y hasta el recuerdo de las batallas de la Primera Guerra Mundial que allí se vivieron se pueden visitar en un recorrido que, estamos seguros, te encantará. Así que allá vamos, qué hacer en los Alpes julianos de Eslovenia!

¡Consejo! Pese a que Eslovenia forma parte de la UE, su sistema de sanidad no es completamente público. Hay costes de los que se tiene que hacer cargo el paciente, motivo por el cual los eslovenos tienen siempre seguros privados complementarios. Por si acaso, no olvides contratar un seguro de viaje que se haga cargo de dichos costes. Nosotros siempre recomendamos Iati, que nos ha funcionado genial cuando lo hemos necesitado. Además, por leernos, te dejamos un 5% de descuento!

Antes de nada, si estás planeando visitar esta zona montañosa de Eslovenia, que sepas que vas a necesitar coche. Con transporte público es muy difícil o imposible llegar a todos los lugares que merecen la pena, ya que muchos se ubican alejados de poblaciones.

Pero, además, Eslovenia tiene una cosa curiosa, y es que la mayoría de personas que viajamos desde España no llegamos directamente al país. Me explico, apenas hay vuelos directos a Liubliana, y, los que hay, no son nada económicos. Por eso, sale mucho mejor volar a Venecia, Trieste, Graz, Viena o Zagreb.

Nosotros llegamos a Venecia, por lo que entramos a Eslovenia desde el oeste, y te recomendamos que intentes hacer lo mismo. El oeste es la zona más bonita de Eslovenia, tanto por albergar los Alpes en el norte como los pueblos costeros en el sur, además de las cuevas y el Castillo de Predjama de camino a Liubliana.

Visitando los Alpes julianos de Eslovenia: el Lago Jasna
El Lago Jasna, uno de los lugares que más nos sorprendió en los Alpes julianos de Eslovenia.

Ya aterrices en Italia, en Eslovenia o en cualquiera de sus vecinos, aquí van unas cuantas recomendaciones para el coche de alquiler.

  • Alquilar coche en Italia (Venecia o Trieste) para viajar a Eslovenia: Recomendamos Sicily by Car o Locauto, con las que se incluye el cruce de fronteras en el precio de alquiler. Si no, otra buena alternativa es Galdieri Rent, que, pese a no incluirlo en el precio, lo incluye por 50€ más y suele tener muy buenas ofertas. Puedes encontrar los mejores precios de todas ellas aquí! Nosotros nos decantamos por Locauto y la experiencia fue de 10.
  • Alquilar coche en Croacia (Zagreb) para viajar a Eslovenia: Si llegas a Croacia, no sabemos de ninguna compañía que ofrezca el cruce sin un recargo adicional. Funciona también Sicily by Car, que permite cruzar la frontera por 50€ más. Nosotros la hemos probado en Italia, y nos funcionó genial. Otras alternativas, que recargan unos 80€, son Avia o Autowill. Busca aquí las mejores ofertas!
  • Alquilar coche en Austria (Graz o Viena) para viajar a Eslovenia: En Austria recomendamos Alamo o Sixt, aunque ambas cobran algo menos de 50€ por el cruce de fronteras. Aún así, siguen teniendo buenas ofertas, que las puedes encontrar aquí!
  • Alquilar coche en Eslovenia: Por supuesto también está la opción de llegar a Liubliana y alquilar coche allí. En ese caso te recomendamos Sixt o Flizzr, que cobran menos fianza que el resto y tienen muy buenas reseñas. ¡Resérvalo aquí!
El río Isonzo, uno de los grandes protagonistas de este primer día en ruta por Eslovenia.

Con todas las opciones tienes la posibilidad de coger un seguro de devolución de franquicia en el momento del alquiler. Funciona como uno a todo riesgo, con la diferencia de que es más barato y de que tendrás que adelantar el dinero en el caso de que suceda algo. Luego pasas la información a la aseguradora y te lo devuelve inmediatamente.

Además, si alquilas en Zagreb o Liubliana hay una alternativa local, que se suele pedir con todos los alquileres. Hablamos de alquilar a través de Localrent, un comparador que trabaja solo con compañías locales. Nosotros lo usamos en Georgia y nos funcionó genial, aunque sí que es verdad que es un poco más idiosincrático de lo que es alquilar con una compañía convencional. Aquí puedes hacer tu reserva tanto para Croacia como para Eslovenia!

Respecto a cómo es conducir, no se diferencia en nada a hacerlo en España. Las carreteras suelen estar en perfectas condiciones y se conduce, de forma general, de manera prudente. Ten en cuenta que hace falta la viñeta, la forma en la que se pagan las autopistas y autovías en el país. Puedes comprarla aquí o en las estaciones de servicio.

Paisaje en ruta.

Comenzábamos el que iba a ser nuestro primer día en Eslovenia amaneciendo en Venecia, donde habíamos aterrizado la noche anterior. Como llegamos tarde, y salía mejor dejar el alquiler del coche para el día siguiente, decidimos dormir en un alojamiento al lado del aeropuerto y despertarnos pronto la mañana siguiente.

Eran las 8 de la mañana cuando recogimos el coche en el aeropuerto y nos pusimos en marcha. Sabiendo que íbamos a empezar el viaje en la zona de los Alpes, teníamos dos opciones para entrar en Eslovenia desde Italia: cruzar la frontera al sur de Gorizia o por la 102, la carretera que une Údine con Eslovenia.

Optar por una u otra depende de qué visitas tengas planeadas: la de Gorizia tiene sentido si quieres parar en el pueblo de Kanal ob Soci o en los cañones fluviales Tolminska korita. Si no tienes ninguna de las dos en tu itinerario, lo ideal sería cruzar la frontera por Údine. Por cierto, desde Italia a Eslovenia se pasa por un tramo de autopista que cuesta 10€.

Paisaje en los Alpes de Eslovenia
De lo más bonito el día, los paisajes desde la carretera.

Como teníamos intención de parar en Kanal ob Soci, utilizamos la carretera al sur de Gorizia. Tras algo menos de dos horas, pisamos por primera vez territorio esloveno. Kanal ob Soci es un pequeño pueblo ubicado a ambos lados de la rivera del río Isonzo. Allí tuvimos el primer encuentro con algo que nos iba a acompañar durante todo el viaje, los parquímetros. En Eslovenia es prácticamente imposible aparcar gratis, ya estés en un pueblo perdido de la mano de dios, en la naturaleza o en cualquier lugar que se te ocurra.

Pusimos algo menos de 1€ para poco más de media hora, que era lo que intuíamos que nos iba a llevar la parada. Vimos la plaza del pueblo con su fuente dedicada a Neptuno, llamada Fontana Kanal Ob Soci, y cruzamos el río por el Most Kanal, el puente que conecta los dos lados. Allí nos maravillamos por primera vez con el increíble color del agua en esta zona de Eslovenia, ni en el Caribe!

La iglesia de Kanl ob Soci.

Desde el lado oeste hay una bonita vista del río con las casas ubicadas prácticamente encima de su orilla. Aunque hay una valla para acercarse al río, nosotros la abrimos y allí nadie nos dijo nada.

También entramos en Sirarna Kanal, una quesería muy auténtica. No pudimos resistirnos a comprar una buena porción de uno de sus quesos, que, por cierto, nos duró casi todo el viaje! No quedaba ya mucho más que hacer, así que, como habíamos previsto, a la media hora estábamos de vuelta en la carretera.

La bonita imagen de las casas «colgante» de Kanal ob Soci.

Recorrimos durante 30 minutos la bonita carretera que serpentea el valle junto al río Isonzo hasta que llegamos a nuestra siguiente parada, Kobarid. Realmente teníamos una antes, Tolminska korita, un paseo que recorre los cañones fluviales del río Tominka. Pese a que debe de ser bonito, finalmente nos la saltamos. Ya íbamos a ver otros sitios parecidos, y este primer día teníamos muchas paradas por delante. Además, los 10€ por persona del acceso al trekking más los 3€ del aparcamiento no ayudaron, no os vamos a engañar. Por lo que hemos leído, el camino lleva poco más de una hora ida y vuelta.

Volviendo a Kobarid, es un pueblo con varias cosas que hacer. Allí hay un interesante museo de la Primera Guerra Mundial, conocido como Kobarid Museum. En toda la zona se libraron duras y largas batallas durante la Gran Guerra, así que, como más adelante iremos contando, hay aún resquicios de la contienda. La entrada cuesta 8€, y se puede aparcar gratis en el pueblo durante 2 horas. ¡Ojo! No se te olvide llevar papel y boli para dejar indicado a qué hora has dejado el coche.

El Monumento en Memoria de los Caídos durante la Guerra en Kobarid.

Aunque teníamos ganas de entrar, habíamos pensado más en una visita rápida. Pero claro, pagando 8€ por persona, parece que dan ganas de aprovecharlo más. Aún así, estábamos decididos a verlo, y hasta le pedimos a la recepcionista del museo el papel y el boli para dejar la hora a la que habíamos llegado indicada. Peeeeero, al final vimos que iba a ser demasiado tiempo y que quedaba mucho por hacer, ya que nos comentaron que la visita solía llevar entre una hora y una hora y media. Así que nada, para otra vez.

Por cierto, en el mismo pueblo también llama la atención el Monumento en Memoria de los Caídos durante la Guerra, ubicado en lo alto de una colina.

Sin embargo, la guerra no es el único interés turístico de Kobarid. A apenas un kilómetro del centro del pueblo, está el acceso a la cascada Kozjak, una preciosa caída de agua que se hace hueco entre un estrecho cañón. El acceso cuesta 5€, más 1’5€ la hora el parking. Ya veis que en Eslovenia los precios están lejos de ser simbólicos. Para ir al parking no te fies de Google Maps, que te pasa de largo e indica un lugar más arriba. El coche hay que dejarlo en este punto que te indicamos aquí.

Visitando los Alpes julianos de Eslovenia: la cascada Kozjak.
La Cascada Kozjak, una de las más conocidas en los Alpes julianos de Eslovenia.

Desde el aparcamiento se tarda una media hora en llegar, así que lo ideal sería pagar para una hora y media. ¡Ah! Para llegar al parking se cruza el puente Napoleonov, con unas preciosas vistas al río Isonzo. El camino en sí es bonito, y la cascada, pese a no ser espectacular, merece la pena. Si llegas con calor, te puedes meter al agua, aunque ya te avisamos de que está lejos de estar calentita!

Entre entrar o no entrar al museo y la visita a Kozjak, estuvimos algo más de dos horas merodeando por Kobarid. Así que volvimos al coche y continuamos camino sin más demora! La siguiente parada iba a ser la segunda cascada en este día visitando los Alpes julianos de Eslovenia, Boka.

La Cascada Boka tiene una peculiaridad que la hace única en Eslovenia, y que seguramente no te esperes… ¡es gratis! Sí, es de los pocos lugares, por no decir el único, que vimos en todo el viaje sin pagar nada.

El mirador más cercano para ver la Cascada Boka.

Boka parecería el manto de un vestido de novia, cayendo poco a poco sobre las rocas que siguen deslizando el agua hacia abajo. Aparcamos en el Hotel Boka, desde donde ya se ve la cascada a lo lejos. Aún así, te recomendamos acercarte al mirador a través de un sendero que lleva unos 15 minutos, que se encuentra al otro lado de la carretera. Aunque no está muy indicado, no tiene pérdida, el único camino que se dirige hacia la cascada.

Entre que es bonita y gratis, no hará falta ni decir que merece la pena incluirla en tu itinerario!

Viajar a los Alpes julianos de Eslovenia: cascada Boka
La cascada Boka.

Entre visita y visita se nos había hecho ya la hora de comer, así que tocaba buscar un restaurante. Terminamos en Gostilna Zvikar, ubicado en la carretera nada más salir del Hotel Boka. Me gustaría contar que aquí empezamos a descubrir la maravillosa gastronomía eslovena, pero a quién vamos a engañar, de maravillosa tiene poco.

Lo mejor fue un plato de calamares bien generoso, mientras que lo más esloveno fue el postre, un prekmurska gibanica. Es una especie de tarta hecha con manzana, queso, nueces y alguna cosilla más, nada digno de recordar. Nos salió en total por unos 20€ por persona con bebida y postre. ¡Ah! Importante, en Eslovenia te pondrán agua del grifo gratis en los restaurantes siempre que la pidas, sin malas caras ni sorpresas.

El plato estrella del día.

Otros restaurantes que teníamos mirados por los alrededores son: Gostlina pri Mostu Ivanka Tahiri, Pizzeria Crna Ovca, Papi Tine Place o Bistro 9:45.

Con las energías recargadas, nos volvimos a poner en marcha para, ahora sí, visitar un lugar relacionado con la Gran Guerra. Hablamos de las propias trincheras, cuyos restos aún perduran junto con el de algunas fortificaciones en los lugares donde se libraron batallas. El Museo al aire libre de Ravelnik forma parte del Camino de la Paz, que recorre varios vestigios desde Italia hasta Eslovenia.

Por cierto, si no ubicas a Eslovenia en la Primera Guerra Mundial, es normal, y es que su territorio perteneció al Imperio Austrohúngaro, que luchó contra Italia en las conocidas como Batallas del Isonzo. Nada menos que alrededor de medio millón de bajas entre ambos bandos se calcula que hubo en dichas contiendas.

Los Alpes julianos de Eslovenia: las trincheras de las batallas del Isonzo.
Ni que decir que en su momento la imagen debía ser muy diferente a la que vemos hoy en día.

Para la visita, no hay un aparcamiento oficial, sino que se suele utilizar el del restaurante Bistro 9:45. Sin embargo, cobran, así que nosotros te recomendamos que lo dejes justo antes de entrar a la derecha, en el poco espacio que hay. Desde ahí nace un camino que lleva hasta los restos que, pese a no ser muchos ni muy bien conservados, son interesantes.

Nosotros nos acabamos alejando y dando un paseo por el bosque, pero todo lo que queda en pie está muy cerquita del «aparcamiento». Hay alguna caseta de vigilancia y un poco de información, pero en media hora lo tendrás todo más que visto.

Una caseta de vigilancia aún en pie.

Muy cerquita de Ravelnik se ubican dos fuertes, Kluze y Hermann. Aunque, por su cercanía, podrían parecer otros dos lugares ligados a la Primera Guerra Mundial, realmente se construyeron antes. Sobre todo Kluze, cuyo origen se remonta a una fortaleza de madera levantada en 1472 con el objetivo de defender la zona de los turcos. Durante el siglo XVI, se cambió por una estructura de piedra, que tampoco es la que vemos hoy en día, ya que se destruyó durante las guerras Napoleónicas. La que perdura data de finales del siglo XIX, y se usó como un punto logístico durante la Gran Guerra.

El Fuerte Kluze se puede visitar todos los días de 10:00 a 17:00, y el precio de la entrada es de 5€, 3€ para estudiantes. Ya había cerrado cuando llegamos, así que lo vimos solo desde fuera. De todas formas, tampoco creemos que merezca la pena demasiado entrar.

El Fuerte Kluze.

En frente de Kluze, aunque ubicado en lo alto de una colina, se encuentra el Fuerte Hermann. Para llegar, hay que dejar el coche en un espacio al lado de la carretera y recorrer un camino que te llevará unos 40 minutos, empezando por un túnel bastante rústico y oscuro. El fuerte es de principios del siglo XX, y está en ruinas debido a un bombardeo italiano durante la Primera Guerra Mundial. Aquí el único precio a pagar por la visita es el esfuerzo que tendrás que hacer para llegar. A nosotros todavía nos quedaba camino por recorrer, así que lo tuvimos que dejar para otra ocasión.

Si sigues un poco más hacia el norte, llegarás al bonito pueblo de montaña de Log pod Mangartom, muy cerquita de la frontera con Italia. Además, de camino a los fuertes, dejarás a la izquierda de la carretera la St. Leonard’s Church, una iglesia de piedra escondida en mitad del bosque bastante curiosa.

Al lado del Fuerte Kluze hay un puente sobre este estrechísimo paso.

Visto el Fuerte Kluze, tocaba retroceder unos kilómetros hasta Ravelnik, desde donde cogimos de nuevo la carretera que sigue el río Isonza, hasta llegar al Gran Desfiladero del Soca. Nos paramos a la altura de un cuco puente de madera que cruza el río, en este punto.

Una vez cruzado, tendrás que seguir caminando hacia la izquierda unos 100 metros, donde te espera, escondido entre la vegetación, un estrecho pero precioso cañón. Si sigues caminando un poco más, llegarás a una zona abierta muy bonita, con una pequeña cascada que precipita el agua hasta el cañón.

La verdad que esta zona de Eslovenia es ideal para ir aprovisionado de un buen bocadillo, no dejamos de ver lugares en los que no podía apetecer más sentarse a comer, con unos alrededores tan bonitos!

Visitando los Alpes julianos de Eslovenia: río Soca
El estrecho cañón del río Soca.

Ya se nos iba acabando este primer día conociendo los Alpes de Eslovenia, que, por cierto, nos estaban encantando, y tocaba seguir acercándonos al lugar donde dormiríamos, Kranjska Gora. De allí nos separaba una carretera que iba a ser puro disfrute, una hora de paisajes espectaculares!

La carretera serpentea por la montaña, dejando tras de sí paisajes maravillosos. Así, difícil no querer pararse cada vez que uno tiene la oportunidad, y que esa hora de camino pase a ser casi el doble. Nosotros lo hicimos en el Monumento Kugy, el Mirador Supca, en la cabaña de montaña Erjavceva y en una curiosa Capilla Rusa. Si no tienes tiempo para todos, Supca nos parece imprescindible.

La impresionante vista desde el Mirador Supca.

Ya con el sol desaparecido detrás de las montañas, aunque con un bonito color anaranjado en el cielo, llegamos a Kranjska Gora. Antes de ir a nuestro alojamiento, paramos en el Lago Jasna, el lugar más bonito que ver en el pueblo. El lago en sí es pequeñito, pero el conjunto con las montañas que lo rodean es precioso. De hecho, verlas reflejadas en el agua forman una imagen de postal.

Cuando lo visitamos nosotros, en mayo, parecía que se estaba preparando para el turismo veraniego, con una zona que se empezaba a ocupar por varias terrazas donde tomar algo. Desde luego, el Lago Jasna fue un broche de oro perfecto para este primer día de viaje en Eslovenia.

Como era ya de noche cuando llegamos finalmente al pueblo, dejamos el paseo para el día siguiente. Lo que sí que hicimos fue cenar en FIGO Gourmet, una estupenda pizzería. Por cierto, cenamos pizza la mayoría de las noches que estuvimos en Eslovenia. Es una alternativa más o menos barata y, estando tan cerca de Italia, estaban buenísimas. Aquí pagamos unos 15€ por persona con bebida.

El precioso Lago Jasna.

Kranjska Gora es uno de los grandes núcleos turísticos de los Alpes julianos de Eslovenia. Más aún en invierno, y es que, como descubrimos a la mañana siguiente con la luz del día, hay pistas de esquí que prácticamente acaban sobre el pueblo.

Nosotros dormimos en B&B Brezov Gaj, un pequeño pero estupendo alojamiento familiar. Incluye un desayuno sencillo pero rico, y tiene habitaciones dobles, triples y cuádruples: 100% recomendado! Además, está justo al lado de FIGO Gourmet, así que no tendrás que alejarte para cenar 🙂

La pizza que cenamos en FIGO Gourmet.

Te dejamos por aquí otras opciones. Ten en cuenta que en invierno conviene reservar con antelación, ya que se debe llenar bastante.

Te dejamos también por aquí un mapa con todos los lugares de los que te hemos ido hablando, por si te facilita la preparación del día!

Y hasta aquí este primer día conociendo los Alpes julianos de Eslovenia. Todavía nos quedaban dos días más por esta zona, también llamada Parque Nacional Triglav, aunque eso te lo seguimos contando en nuestro segundo día de viaje! Como siempre, cualquier pregunta en comentarios!

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