Qué hacer y ver en Susa. Dónde dormir y comer

Susa, conocida como la «Perla del Sahel», es una vibrante ciudad costera de Túnez que combina historia, cultura y modernidad. En esta guía, te contamos todo lo que puedes hacer y ver en Susa, desde explorar su medina, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, hasta disfrutar de su animada vida local. Además, te damos recomendaciones sobre los mejores lugares para dormir y algún que otro restaurante donde coger fuerzas durante tu visita a la ciudad. ¡Comenzamos!

Dedicamos a Susa medio día en nuestro viaje por libre en Túnez. Llegamos desde Monastir, a apenas 30 minutos, y desde allí nos dirigimos a Kairouan, la ciudad más sagrada del país. Pese a que es uno de los lugares más famosos para visitar, Susa me decepcionó un poco. Lo ubico por detrás tanto de Hammamet como de Monastir, ambas con más encanto en mi opinión. En cualquier caso, tiene una visita, así que te contamos qué hacer, dónde dormir y dónde comer!

Pasamos una noche en Susa, en Dar Baaziz. Es una casa tradicional dentro de la medina, al estilo del típico riad de Marruecos. La parte mala es que no se puede llegar con el coche, por lo que tendrás que dejarlo en la puerta de la medina, desde donde hay que andar entre 5 y 10 minutos. Puedes aparcar en El-Kebil Gate, o en un gran parking de tierra que hay arriba de esa misma calle.

Nosotros cogimos una habitación de cuatro por 67€ con desayuno incluido. Además, el alojamiento tiene un agradable patio con vistas a gran parte del centro de Susa. El desayuno no es gran cosa, nivel medio teniendo en cuenta los otros desayunos que tuvimos en Túnez.

Vistas desde la terraza de nuestro alojamiento hacia la medina y el Mar Mediterráneo.

Te comentamos otras opciones para dormir en Susa.

The jewel of the coast: Si llegas en coche, es una buena alternativa para poder aparcar en la puerta. Luego no tendrás problema para acercarte hasta la medina con el vehículo y dejarlo en las calles de alrededor. Cuando lo miramos, salía a 55€ la noche para cuatro personas.

Dar Lekbira Boutique Hotel: Hotel tipo riad en la medina de Susa. Una casa completamente azul en la que podrás dormir por 60€ en una habitación doble, con desayuno incluido.

Sousse Pearl Marriott Resort & Spa: Si optas por la zona de la playa, puedes dormir en este Marriott por algo menos de 100€ la noche con desayuno incluido, habitación doble.

Susa es una de las ciudades más importantes de Túnez. Por ello, llegar es sencillo, ya lo pretendas hacer por libre con coche de alquiler, con transporte público o contratando alguna excursión guiada. La primera opción es, sin duda, nuestra favorita. Recorrimos todo el país en 10 días con coche y no pudimos tener mejor experiencia. Si te preocupa cómo es conducir en Túnez, te dejamos por aquí una entrada en la que contamos nuestra experiencia.

Si te decides a alquilar, nosotros lo hicimos a través de DiscoverCars, con los que contratamos el seguro de devolución de franquicia junto con una oferta de una empresa local llamada CamelCars. Fue todo genial, por lo que lo podemos recomendar.

Si prefieres no conducir, no te preocupes. Como decíamos, es súper sencillo llegar a Susa desde otras partes del país en transporte público. Puedes elegir entre tren y autobús, dependiendo desde donde llegues. Te dejamos aquí tanto la página web para comprar los billetes de tren como la de los autobuses.

Como ya te decía, creo que medio día es suficiente para conocer los principales atractivos de Susa. Pese a que tiene rincones bonitos y lugares agradables, está muy descuidada, con demasiada basura en las calles.

Si llegas en coche, puedes aparcar a lo largo de toda la muralla. No te recomendaría llegar hasta la calle de la puerta Bab El-Jebli, donde el tránsito de las típicas furgonetas de Túnez que hacen de transporte público es muy intenso, sin ningún respeto y cuidado por los demás conductores.

Lo primero que hicimos fue visitar el Ribat de Susa, localizado en el extremo norte de la medina. El Ribat fue construido en el año 821 d.C. durante la dinastía aglabí, que gobernaba el norte de África en nombre del califato abasí. Formaba parte de una red de fortalezas costeras diseñadas para proteger la región de invasiones, particularmente de los bizantinos. Su estructura es cuadrada y compacta, con gruesos muros de piedra que transmiten una sensación de solidez.

La entrada cuesta 8 dinares, y está abierto todos los días de 8:00 a 17:00. La característica más destacada es su torre de vigilancia circular, que ofrece vistas espectaculares al Mediterráneo y a la ciudad. Desde esta torre, los vigías podían observar la costa y advertir de posibles ataques.

Ribat de Susa.

En el corazón del ribat hay un amplio patio rodeado de arcadas, que conectan con las salas utilizadas como almacenes, alojamientos para los soldados y espacios de oración. Alguna de las habitaciones están muy bien conservadas, por lo que vale la pena entrar a verlas. Como siempre en Túnez, una vez pagues tu entrada puedes recorrer todo el recinto sin restricciones.

Pese a que nos gustó más la fortaleza de Monastir, el Ribat de Susa también vale mucho la pena. Además, son oasis de tranquilidad en medio del descontrol típico de las medinas de Túnez.

Una de las salas que se pueden visitar en el Ribat.

Justo al lado del Ribat se ubica la Gran Mezquita de Susa. De hecho, desde la fortaleza hay buenas vistas hacia el patio central de la mezquita. Fue edificada en el año 851 d.C. por el emir Abul Abbas Muhammad, de la dinastía aglabí, que gobernaba en la región desde su base en Kairuán.

Además de ser un lugar de culto, tenía un papel defensivo. Su diseño fortificado, con torres y muros gruesos, era ideal para resistir ataques y proteger a la población. Por ello, no tiene un minarete tradicional. En su lugar, cuenta con torres bajas que podrían haber sido utilizadas para vigilancia y defensa.

Se puede acceder al patio y ver la sala de oración desde fuera, pero no acceder a esta última sin ser musulmán. Cobran una entrada de 5 dinares por persona.

Asomándome a la sala de oraciones de la Gran Mezquita, prohibida la entrada para los no musulmanes.
La Gran Mezquita vista desde el Ribat.

La Medina de Susa, que alberga entre otros lugares el Ribat y la Mezquita, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1988. La medina se remonta al siglo IX, durante la era aglabí, cuando Susa era un puerto estratégico y floreciente bajo el control islámico.

Está completamente rodeada por gruesas murallas de piedra, entre las que tendrás que buscar alguna de las puertas para acceder, como Bab Drouj, El-Kebil Gate, Bab El Amarin, Bab El-Gharbu o Bab El-Jebli.

Dentro de se esconde un entresijo de calles que mezcla zonas abarrotadas de tiendas locales y pequeños remansos de paz, ocupados con viviendas que suelen combinar los colores blancos y azules. Lo mejor es dejarte llevar y perderte por el laberinto que supone para quiénes no lo conocemos, y sorprenderte con sus tiendas de alfombras, lámparas, cueros, especias y mucho más.

La parte mala ya la hemos anticipado, y es que hay muchas zonas que están demasiado descuidadas, con basura además que le resta bastante encanto. No es muy grande, así que en unas dos horas la puedes recorrer al completo, dependiendo de lo que te quieras entretener claro.

Blancos, azules y amarillos, los colores típicos de las medinas de Túenz.
Las calles de la medina de Susa tienen más gatos que personas, aquí tres crías esperando a su madre.

El Museo Arqueológico de Susa vale por doble. ¿Por qué? Pues porque a parte de la colección del museo, se ubica dentro de una Kasbah, una antigua fortaleza desde la que hay grandes vistas hacia toda la ciudad.

Su principal atractivo es la enorme colección de mosaicos que se esconde en su interior, la segunda más grande en Túnez, después del Museo del Bardo en la capital. Además de mosaicos, el museo exhibe esculturas, cerámicas y objetos funerarios de las épocas púnica, romana, cristiana y bizantina.

Abre todos los días de 9:00 a 17:00, a excepción del lunes que permanece cerrado. La entrada sale a 10 dinares por persona. Nosotros no lo visitamos, no teníamos demasiado tiempo y ya llegamos a Susa servidos de mosaicos romanos. No obstante, puede ser una opción interesante para conocer la Kasbah de paso.

La Kasbah donde se encuentra el Museo Arqueológico vista desde nuestro alojamiento.

El Museo El Kobba se ubica en el corazón de la medina, y alberga una serie de exhibiciones que representan escenas de la vida cotidiana y las tradiciones locales, para lo que se usan dioramas a tamaño real que ilustran diversos aspectos de la cultura tunecina.

El museo se encuentra en un edificio histórico conocido como Fondouk El Kobba, que data del siglo XI. Se puede visitar todos los días de 8:00 a 18:00, por 4 dinares. Nosotros no llegamos a ir por falta de tiempo, pero por lo que cuesta creo que puede merecer la pena.

Por último, puedes acercarte a las mejores playas de Susa, ya sea a dar un paseo o a refrescarte. Como viajamos en noviembre, no hacía tanto calor como para que apeteciese el baño. Eso sí, fuimos a ver qué tal estaba la zona de Bou Jaafar Beach.

Y la verdad que si no tienes intención de bañarte no merece mucho la pena. Está bastante descuidada, así que no diría que sea especialmente agradable como paseo. Si lo que buscas es darte un chapuzón, no está mal.

Bou Jaafar Beach.

Siendo Susa uno de los lugares más visitados de Túnez, no es de extrañar que también sea uno de los principales centros de actividad para las empresas turísticas. Por ello, desde Susa es sencillo encontrar excursiones que te lleven al desierto de Túnez, a la ciudad santa de Kairouan o al increíble anfiteatro de El Djem. Como decíamos al principio, nosotros hicimos todo el viaje con coche de alquiler, pero si no tienes intención de conducir, por aquí abajo os dejamos buenas alternativas.

En el apartado gastronómico, Susa sí que destaca por ofrecer más posibilidades que la mayoría de los lugares que visitamos en Túnez. Si quieres comida local, puede ir a Restaurant Café Sales, con una terraza desde la que hay unas bonitas vistas hacia la medina y el Mediterráneo. Otras opciones son El Soffra Chez Fredj, marisco en Restaurant At Bibichou’s o Restaurant Dar Baya en la zona de la playa.

Nosotros fuimos a cenar a Basilico, una pizzería un poco alejada de la medina pero que merece totalmente la pena si tienes coche. Por cierto, también te recomiendo tomarte un café en La Petit Café Maure Sousse Madin, en el zoco de la medina.

Pizza de Basilico, una de las mejores del viaje.

Te adjuntamos el mapa con todos los puntos de los que hemos hablado, así como recomendaciones de restaurantes y hoteles.

Y hasta aquí toda la información sobre Susa. Cualquier duda en los comentarios!

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