De Snaefellsnes a Hofsós. Hvítserkur y Kolugljúfur Canyon
Islandia es un país de paisajes mágicos y contrastes sorprendentes. Hoy te llevamos de ruta desde la mística Península de Snæfellsnes hasta el encantador pueblo de Hofsós, con paradas en dos de las joyas más impresionantes del norte del país: Hvítserkur, el monolito marino con forma de rinoceronte, y Kolugljúfur Canyon, un desfiladero espectacular donde el agua se hace paso entre las paredes de roca. Prepárate para explorar lugares donde la naturaleza se encuentra con la leyenda, perfectos para aventureros y amantes de la fotografía.
Día 2. Ruta de Snaefellsnes a Hofsós. Hvítserkur y Kolugljúfur Canyon
Comenzamos el segundo día de ruta en Islandia en nuestro alojamiento en Grundarfjördur, muy cerca de Kirkjufell, la famosa montaña con forma de sombrero de bruja que a tantos turistas lleva a adentrarse a Snaefellsnes.
Recomendación: De Reikiavik a la Península de Snaefellsnes. Todas las paradas.

Teníamos dos opciones: continuar explorando la península o poner rumbo hacia el norte, en dirección a Hofsós. Tras debatir qué merecería más la pena, nos decantamos por la segunda. Con ello, dejábamos varias cosas sin ver, pero tendríamos más tiempo para afrontar las visitas del día.
Habíamos previsto acabar en la piscina climatizada de Hofsós, pero nos llevamos una sorpresa cuando vimos que los sábados y los domingos cerraba antes y no nos iba a dar tiempo a llegar. De haberlo sabido, quizá sí que hubiésemos optado por acercarnos a ver los acantilados de Arnarstapi. Pero bueno, pequeños imprevistos!
Desde la Península de Snaefellsnes a Kolugljúfur y Hvítserkur
Salimos sobre las 8 de la mañana. La primera parada prevista era Kolugljúfur Canyon, a casi tres horas de camino. Como estábamos en marzo, la nieve era abundante en todo el norte de Islandia, con muchas carreteras cubiertas de hielo que nos ralentizaban el ritmo, a la vez que nos regalaban paisajes únicos. Para salir de la península bordearás el pequeño fiordo Álftajördur, una pasada.

A pocos kilómetros del fiordo, paramos brevemente en Breidabólsstadarkirkja, una iglesia de nombre interminable ubicada en medio de la naturaleza. A su alrededor hay un pequeño cementerio que da un toque de misterio al lugar. Pese a que no es gran cosa, fue curioso verlo, y puedes llevarte una bonita foto.

Tras unos pocos minutos, volvimos a la carretera. La verdad que la Península de Snaefellsnes, más allá de puntos concretos, regala unas escenas difíciles de olvidar. Continuando con el camino llegarás a Bordeyri, un pequeño pueblo que da paso a la carretera que bordea parte del gran fiordo Hrútafjördur, otra maravilla.
Entre que todo era súper bonito y estábamos en el segundo día del viaje, apenas nos daba tiempo a cerrar la boca entre un paisaje y otro!

Kolugljúfur Canyon
Kolugljúfur es un cañón profundo esculpido por el río Víðidalsá, que ha tallado su camino a lo largo de miles de años. Sus paredes escarpadas y formas irregulares ofrecen vistas espectaculares que resaltan el poder de la erosión natural. Para llegar, hay un desvió en la Ring Road hacia la carretera secundaria 715, desde donde tendrás que coger otro desvío hacia el cañón. Llegando, hay un puente que cruza el río, y se puede aparcar tanto de un lado como del otro, ambos de forma gratuita. Como merece la pena explorar ambas partes, da un poco igual donde dejes el coche.
En el interior del cañón se encuentran las cascadas Kolufossar, donde el agua del río se precipita en una serie de saltos enérgicos y agitados. Su sonido atronador y el contraste entre el agua blanca y las rocas oscuras crean un paisaje hipnótico.

Como estaba bastante congelada cuando la visitamos, la caída no era tan llamativa como puede serlo en verano o primavera. Sin embargo, lo bueno de Islandia es que pierdes unas cosas pero ganas otras. El río tenía una capa superior que estaba completamente congelada, por lo que pudimos andar por encima y hasta deslizarnos como si de una pista de hielo se tratara.
Llegamos sobre las doce de la mañana y nos fuimos a la una. Nos lo tomamos con calma, entreteniéndonos con la nieve y el hielo, pero en 30-40 minutos puedes verlo todo sin problema.

Por cierto, si todavía no lo sabes, cada lugar de Islandia ha sido creado mágicamente o tiene una leyenda detrás. El nombre de Kolugljúfur viene de Kola, una troll legendaria que, según la mitología islandesa, vivía en la zona. Se dice que Kola cazaba salmones en el río y descansaba en el desfiladero, así que a ver si la ves por allí!
Hvítserkur, la roca con forma de rinoceronte
Desde Kolugljúfur continuamos camino hasta la segunda parada del día, Hvítserkur. Se ubica a 40 minutos hacia el norte, y tendrás que coger la carretera 711 o 716 desde la Ring Road. Si coges la segunda, tienes dos opciones, o continuar por la 717 o incorporarte a la 711. La primera alternativa suele estar cerrada en invierno, aunque lo mejor es que chequees el estado de la carretera aquí antes de ir, cosa que nosotros no hicimos:( El tiempo de desvío desde la ruta principal es de unos 30 minutos, que tendrás que deshacer completamente, así que supone una hora más de coche llegar hasta Hvítserkur.

En el camino pasarás al lado de dos lagos, Vesturhópsvatn y Sigridarstadavatn, lo que regala buenas panorámicas. La verdad que en Islandia acabaría antes diciendo cuando el camino no es bonito que resaltando cuando lo es jaja
Una vez dejes el coche en el parking, que es gratuito, justo al final de la carretera, te recomendamos que te dirijas hacia la derecha. Encontrarás un camino de bajada hacia la playa que da al lago de Sigridarstadavatn, que se une el mar a través de un pequeño estrecho. Allí viven de forma permanente una colonia de focas, así que puedes pasar un buen rato viendo como se mueven al otro lado de la orilla y, si tienes suerte, verlas nadando por el estrecho o incluso en tu orilla.

Desde allí solo tendrás que dar un paseo por la arena hacia el norte para llegar a Hvítserkur, una formación rocosa icónica conocido como «el Troll de Islandia». Este monolito marino de 15 metros de altura ha capturado la imaginación de locales y viajeros por igual debido a su aspecto peculiar, que recuerda a un dragón, rinoceronte o troll bebiendo agua del océano, dependiendo de la perspectiva desde la que se mire.
Según la leyenda, Hvítserkur era un troll que vivía en la región. Al intentar destruir una iglesia cercana lanzando una roca, fue sorprendido por los primeros rayos del sol y convertido en piedra, como dicta la tradición de los trolls en Islandia. No iban a tener los islandeses una formación tan curiosa sin una historia detrás! Como curiosidad, «Hvítserkur» significa «camisa blanca», por las muchas manchas procedentes de los depósitos de guano de las aves que anidan en él, como gaviotas y cormoranes.

Una vez hayas disfrutado del lugar desde abajo, puedes acabar la visita subiendo por un empinado camino al mirador de madera que se ha construido arriba. Estuvimos unas dos horas en la zona, aunque también aprovechamos para comer un bocadillo al lado del coche. Te recomiendo reservar al menos una hora para que te de tiempo a recorrer todo el lugar.
Hvítserkur me sorprendió gratamente. Me impactó ver el curioso monolito en persona, y eso que lo tenía más que visto en imágenes. Junto a la colonia de focas, hicieron que la visita mereciera totalmente la pena.

De Hvítserkur a Hofsós
Una vez hechas las dos paradas principales, Hvítserkur y Kolugljúfur, tocaba poner rumbo al destino final del día, Hofsós. Nos pusimos en marcha pasadas las cuatro, con algo menos de dos horas de camino por delante.
La intención era acabar la tarde entrando en calor en la piscina climatizada del pueblo. Se ubica justo al lado del mar, y, como da hacia el oeste, puedes ver un precioso atardecer con un poco de suerte. La pena fue cuando chequeamos el horario en mitad del camino y vimos que los sábados y los domingos cerraba a las cuatro de la tarde, en vez de a las ocho como el resto de días. Así que no quedó otra que cancelar el plan. Como ya decía al principio, de haberlo sabido quizá hubiésemos alargado un poco más nuestra estancia en la Península de Snæfellsnes.

Al día siguiente queríamos salir de la Ring Road para hacer toda la carretera 76 y 82, desde Hofsós hasta Akureyri pasando por Siglufjördur. Sin poder entrar a las piscinas, decidimos que dejaríamos la visita al pueblo también para la mañana siguiente. Si quieres saber qué hicimos, te dejamos por aquí la entrada.
Recomendación: De Hofsós a Myvatn. Siglufjördur, Akureyri y Godafoss.
Como teníamos tiempo, aprovechamos para hacer una última parada en Saudárkrókur Viewpoint, un mirador hacia Borgarsandur Beach y el fiordo Skagafjördur. Encontrarás además la escultura de un hombre que parece darte la bienvenida con su sombrero. Si tienes oportunidad, las vistas son espectaculares.

Dónde dormir entre Suadárkrókur y Hofsós
Empezaba a anochecer ya mientras disfrutábamos del lugar, así que decidimos poner punto y final al día y dirigirnos hacia el alojamiento, a apenas 5 minutos en coche del mirador. Dormimos en Helluland Guesthouse. Es una casa en mitad, prácticamente, de la nada. Lo que sí que hay alrededor son campos con bonitos caballos islandeses, que se caracterizan por su largo pelaje que los protege del frío. El alojamiento es una casa grande reconvertida en hotel, pero que mantiene su forma original. Por ello, la mayoría de habitaciones tienen baño compartido. La zona de dormir está en el primer piso, mientras que abajo hay una cocina, comedor y sala de estar, todo ello a disposición de los huéspedes.

Nosotros tuvimos toda la casa para nosotros solos, y pagamos 422€ la noche, 42€ por persona. Reservamos 3 habitaciones dobles y una familiar de 4 personas. La casa está cuidada y las camas son muy cómodas.
Ahora mismo sale a 100€ la habitación doble y 160€ la familiar, así que se mantienen los precios. Te la recomendamos independientemente de cuántos seáis, pero más aún si sois un grupo grande que podáis ocuparla entera. Otra opción en el mismo pueblo de Hofsós es Sunnuberg Guesthouse, desde 100€ la habitación doble con baño privado.

Como el cielo estaba muy cerrado y había baja probabilidad de poder ver una aurora, cancelamos la salida nocturna y nos quedamos en casa al calor de la calefacción, que se hace muy necesario si viajas a Islandia en meses tan fríos como marzo. Para que te hagas una idea, nos despertamos al día siguiente con -10º. Este fue nuestro segundo día recorriendo Islandia, Hvítserkur, Kolugljúfur y un camino lleno de sorpresas. No exagero si te digo que me pareció de las rutas más bonitas de Islandia. Y, como siempre, cualquier duda en los comentarios!
Recomendación: Día 3 en Islandia. De Hofsós a Myvatn. Siglufjördur, Akureyri y Godafoss.
