De Reikiavik a la Península de Snaefellsnes. Todas las paradas

La Península de Snaefellsnes es uno de los lugares más populares de Islandia fuera de la Ring Road (ruta circular). Se le conoce como la «Islandia en miniatura«, por albergar glaciares, volcanes, playas negras, campos de lava y pintorescos pueblos pesqueros en un solo lugar. En esta guía completa te contamos todas las paradas que puedes hacer, desde los paisajes surrealistas de Kirkjufell hasta los acantilados de Arnarstapi, así como algún lugar más si llegas desde Reikiavik. ¡Empezamos!

Así comenzaba nuestro viaje por libre por Islandia, recogiendo el coche en el Aeropuerto de Keflavik y poniendo rumbo hacia la Península de Snaefellsnes. Lo primero que hicimos fue hacer una compra en el Bonus, el supermercado más popular del país para los turistas, por ser el más barato. Entre unas cosas y otras, nos pusimos en marcha sobre las 11 de la mañana.

El camino es de unas dos horas y media sin paradas, aunque nosotros nos desviamos para visitar la que sería la primera de muuuuchas cascadas.

Desviarte hacia Hraunfossar y Barnafoss implica media hora de camino que hay que deshacer completamente, es decir, una hora en total. Como están juntas, si ves una ves la otra.

Hraunfossar significa «Cascadas de Lava«. Consiste en una serie de pequeñas cascadas que brotan de manera inusual directamente de un campo de lava, llamado Hallmundarhraun. Fue formado por erupciones volcánicas hace miles de años y las cascadas emergen de forma silenciosa por grietas en la lava, alimentadas por el agua subterránea que proviene del glaciar Langjökull. Las cascadas se extienden a lo largo de unos 900 metros y caen suavemente en el río Hvítá, creando un espectáculo único de agua cristalina en contraste con la negra lava y la vegetación de alrededor.

Hraunfossar, donde el agua brota de la lava.

Barnafoss, que significa «La Cascada de los Niños«, es una cascada formada por el río Hvítá cuando fluye por un estrecho cañón de roca, creando un torrente turbulento y lleno de energía. El nombre de Barnafoss proviene de una trágica leyenda local. Según la historia, dos niños murieron al intentar cruzar un puente natural de piedra que existía sobre la cascada. Después de la tragedia, su madre destruyó el puente para evitar futuros accidentes.

Zona de Barnafoss.

Pese a que no me esperaba mucho de estas cascadas, en comparación con otras al menos, me parecieron muy bonitas. La forma en la que el agua brota formando Hraunfossar es diferente a cualquier otra cascada de Islandia, creando un paisaje precioso. Nosotros aprovechamos a comer un bocadillo en el parking, que es gratuito, y a calentarnos con un café en el único establecimiento que hay en la zona, Hraunfossar Restaurant-café.

Por cierto, para ser Islandia el menú que tienen no es especialmente caro. Puedes comer por unos 16€ por persona, aunque no te sé decir la calidad. Si no te entretienes con comidas, en media hora puedes tener las dos cascadas más que vistas. Hay senderos cortos y algún mirador para que no te pierdas ninguna perspectiva.

Una vez entramos en calor, tocaba volver al coche a seguir con la ruta del día. Pusimos rumbo, ahora sí, a la Península de Snaefellsnes. Como comentaba, se le conoce como la «Islandia en miniatura«, por albergar en su superficie todas las atracciones principales que irás visitando en el país, desde glaciares a cascadas.

Según nos íbamos adentrando en el saliente de tierra, la capa de nieve se iba haciendo más gruesa, creando paisajes maravillosos. Viajamos a finales de marzo, por lo que si viajas en otro mes tu experiencia puede ser totalmente distinta. Es lo que tiene Islandia, en cada estación del año parece convertirse en un país diferente. No obstante, la nieve, además de belleza, también trae problemas en las carreteras. Como aquí ya no estarás circulando por la Ring Road, la ruta más cuidada, te recomendamos que vayas chequeando aquí el estado de la carretera.

Paisaje en la Península de Snaefellsnes

Por cierto, si prefieres visitar la Península de Snaefellsnes de forma guiada, es posible. Aquí te dejamos una opción de excursión.

Hicimos la primera parada de Snaefellsnes en Selvallafoss, una cascada a pocos metros de la carretera 56, que cruza la península de norte a sur. También se le conoce como «Cascada de las Ovejas», aunque no te esperes ninguna leyenda fascinante detrás del nombre, ya que viene de que suelen pastar ovejas por sus alrededores. Tardamos 1:40h desde Hraunfossar.

Paisaje en los alrededores de Selvallafoss.

Una particularidad es que, si llegas hasta la cascada, podrás caminar detrás de ella, obteniendo una perspectiva singular y buenas fotos. Eso sí, equípate con tu ropa impermeable si no quieres estar calado el resto del día. Cuando llegamos nosotros estaba prácticamente congelada, pero sigue mereciendo la pena acercarse.

Sin embargo, nos gustó casi más disfrutar de los paisajes de los alrededores. Los lagos de Selvallavatn y Baulárvallavatn crean panorámicas espectaculares. Pillando de camino hacia el Kirkjufell, me parece una parada obligatoria. Para aparcar hay zonas despejadas al lado de la carretera.

Seguimos camino hacia la última parada del día, Kirkjufell y Kirkjufellsfossar, a algo menos de 30 minutos. Kirkjufell es una montaña de 463 metros de altura, conocida por su curiosa forma que recuerda a un sombrero de bruja. Además, ganó fama mundial al aparecer en Juego de Tronos, donde se le llamó «La Montaña con Forma de Punta de Flecha».

Al lado del hotel donde nos alojamos en Grundarfjördur.

Kirkjufellsfossar son unas pequeñas cascadas que no tendrían mayor importancia de no ser porque desde su base se toma una de las fotos más icónicas de la península y, seguramente, de todo Islandia. Al lado de la cascada está el aparcamiento para recorrer el corto sendero acondicionado para la visita. Como es común en el país, es de pago y no precisamente barato, 1000 ISK (7€), independientemente del tiempo que pases allí.

El lugar me pareció precioso, y Kirkjufell me sorprendió para bien. Hay quién dice que solo sirve para capturar una bonita foto, pero en mi opinión vale mucho la pena acercarse a verlo. Desde aquí fuimos a nuestro primer alojamiento, en el pueblo cercano de Grundarfjördur, desde donde hay grandes vistas a Kirkjufell. Llegamos ya cuando estaba anocheciendo, así que no tuvimos más tiempo para explorar Snaefellsnes. No obstante, te contamos otros puntos que teníamos apuntados y que finalmente no pudimos visitar.

La famosa imagen tomada desde Kirkjufellsfossar con el Kirkjufell de fondo.

A media hora de Kirkjufell está Bjarnarfoss, otra cascada ubicada al lado de la carretera 54, desde donde se accede a un pequeño estacionamiento gratuito. Puedes verla desde la carretera o caminar un corto sendero hasta la base.

Como no fuimos y no te puedo contar qué me pareció, aprovecho para dejarte por aquí una pequeña leyenda. Bjarnarfoss lleva el nombre de un granjero llamado Bjarni, cuya familia fue castigada por interferir con el mundo de los elfos, lo que supuestamente causó la formación de la cascada. Como en Islandia es muy común atribuir este tipo de lugares a seres mágicos, iremos contándote muchas más!

Búdakirkja es una pequeña iglesia famosa por su color completamente negro con las ventanas y puerta blanca. Está muy cerca de Bjarnarfoss, a unos 30 minutos de Kirkjufell. La iglesia original fue construida en 1703, y reconstruida en 1987 siguiendo el primer diseño, después de haber sido desmantelada en el siglo XIX.

Pese a que la iglesia no tiene nada de especial, el contraste entre su color negro y los alrededores, blancos o verdes dependiendo de la época del año, hacen del lugar un paisaje muy fotogénico. Además, al fondo se puede divisar el océano.

Iglesia Búdakirkja. Foto obtenida en hiddeniceland.is y sacada por Scott Drummond.

Si te gusta este tipo de contrastes, puedes acercarte a Hellnar, una pequeña aldea donde todas las casas siguen el mismo estilo de colores.

Arnarstapi es un pequeño y pintoresco pueblo, conocido por sus impresionantes paisajes, acantilados y curiosas formaciones rocosas. Arnarstapi está profundamente conectado con las leyendas locales, especialmente con la figura de Bárður Snæfellsás, un semitrol y protector de la península de Snæfellsnes. De hecho, hay una gran escultura de piedra que lo representa (Bárður Snæfellsás Statue).

También te puedes acercar a Stone Bridge, donde se ha formado un curioso puente de roca por el efecto de la erosión que puedes cruzar. Si sigues por el sendero que bordea los acantilados, llegarás a Gatklettur, similar a Stone Bridge, aunque no se puede pasar ya que está dentro del agua. No obstante, el paisaje debe ser impresionante.

Gatklettur, parte del paisaje de Arnarstapi. Imagen obtenida de tortajadanieto.com.

Djúpalónssandur es una playa de arena negra ubicada en el extremo suroeste de la península. Se ubica a unos 50 minutos de Kirkjufell, o a 20 desde Arnarstapi.

En la playa se encuentran restos de un barco pesquero británico, el Epine GY7, que naufragó en 1948. Los restos del naufragio permanecen en el lugar como un memorial para los marineros que perdieron la vida. Se pueden ver piezas de metal oxidado distribuidas a lo largo de la playa, un recordatorio de los peligros del mar.

Ytri Tunga es una playa ubicada al sur de la península, a unos 40 minutos desde Kirkjufell dirección hacia el interior de la isla. No tendría nada de especial si no fuera por ser el lugar favorito de las focas para acercarse a descansar sobre sus rocas.

Puedes dejar el coche en el aparcamiento acondicionado para ello por unos 6€. Desde allí hay un sendero que te llevará hasta la playa, donde tendrás que ser paciente y esperar a ver si alguna foca aparece por allí, o tener suerte y que haya ya alguna cuando llegues.

Foca en Ytri Tunga. Imagen obtenida de Freepik.es

Si vas a visitar Hvitserkur, hay otra colonia de focas viviendo en el lugar, por lo que puedes saltarte esta parada si no dispones de demasiado tiempo.

Acabamos el recorrido por la Península de Snaefellsnes con otros tres lugares que puedes visitar.

  • Svörtuloft: es un faro famoso por su color naranja intenso. Se ubica en el extremo oeste de la península, y la parte mala es que es más que recomendable conducir un 4×4 para llegar, ya que los últimos 10 minutos se hacen por una carretera de piedras en estado regular.
  • Parque Nacional Snaefellsjökull: alberga el glaciar más grande de Snaefellsnes, que se extiende alrededor del volcán inactivo que utilizó Julio Verne para hacer su «Viaje al centro de la Tierra». Uno de los lugares más turísticos es la Cueva Vatnshellir, formada en las profundidades de la lava que un día expulsó el volcán. La visita es obligatoriamente guiada y dura 1 hora, por cerca de 40€ por persona. Si quieres explorar otros senderos, te dejo aquí un pdf con varias opciones.
  • Stykkishólmsbaer: es el pueblo más grande de la península. Si tienes tiempo, puedes acercarte a pasear por sus calles o visitar su futurista iglesia. Si lo visitas a la hora de comer, te recomiendo parra a probar Hafnarvag ninn-Fish & Chips, en la zona del puerto. Para ser Islandia no está mal de precio, alrededor de 13€ el plato.
Volcán de Viaje al centro de la tierra, en el Parque Nacional Snaefellsjökull. Imagen obtenida en visiticeland.com.

Si quieres tener tiempo para visitar todos o la mayoría de puntos de los que hemos hablado, lo ideal es que dispongas de al menos un día completo en la península. Nosotros entramos en Snaefellsnes sobre las cinco de la tarde, así que tuvimos que conformarnos con Selvallafoss y Kirkjufell.

Pese a que podríamos haber dedicado parte de la mañana siguiente a continuar con las visitas, decidimos invertir el tiempo en seguir camino hasta Hvítserkur y Kolugljúfur Canyon.

De haber dedicado más a la península, hubiera visitado Arnarstapi y buscado una buena panorámica del volcán de Snaefellsjökull. Si, como nosotros, dispones de tiempo limitado, tendrás que planificar bien que es lo que más te apetece ver. En mi opinión, un itinerario que te lleve por Selvallafoss – Kirkjufell – Arnarstapi – Snaefellsjökull es muy completo.

Hicimos una noche en la Península de Snaefellsnes, y optamos por quedarnos en Grundarfjördur, un pueblo a apenas 10 minutos del Kirkjufell, en Stöd Guesthouse and apartments. Reservamos dos habitaciones, una para 4 personas y otra para 6, y pagamos 333€ en total, 33€ por persona. Es un alojamiento especialmente recomendado para grupos grandes, ya que sale muy económico. Si sois dos sube a 150€, así que ahora te contamos otras opciones.

La habitación de seis en Stöd Guesthouse sale a 200€ la noche ahora mismo, muy similar a lo que pagamos nosotros. El hotel está limpio, la cocina equipada y las habitaciones son cómodas. Lo mejor, las vistas hacia el Kirkjufell desde alguna de las ventanas del alojamiento, una pasada! Muy buena relación calidad precio.

Por cierto, por la noche volvimos a la zona de Kirkjufellsfossar con el objetivo de avistar alguna aurora boreal, ¡y algo vimos! No fue esa imagen que todos tenemos en la cabeza del cielo completamente iluminado de verde, pero para comenzar no estuvo mal. Hay una aplicación muy popular para saber cuál es la probabilidad de verlas en cada zona del país, en función de las nubes, oscuridad y actividad solar, te la dejamos por aquí.

La opción más económica para parejas es Grund í Grundarfirdi, un poco más lejos eso sí. Ofrecen habitaciones dobles con baño compartido por 85€ la noche.

Si quieres saber más recomendaciones de alojamientos en la Ring Road de Islandia, te dejamos por aquí la entrada que hemos escrito sobre dónde dormir en tu ruta por el país.

Te dejamos por aquí un mapa con todos los puntos de interés de la Península de Snaefellsnes.

Y hasta aquí nuestro primer día recorriendo Islandia. Aquí tienes todas las entradas que hemos escrito sobre el país, que seguro te ayudarán con la preparación de tu viaje. Y, como siempre, cualquier duda en los comentarios!

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