Qué hacer en Sidi Bou Said. Cómo llegar, dónde comer y dormir

Situado en la cima de un acantilado con vistas al brillante mar Mediterráneo, Sidi Bou Said es un pintoresco pueblo que parece sacado de un sueño. Con sus casas blancas de puertas y ventanas azules, estrechas calles adoquinadas y un ambiente bohemio, este lugar mágico se ha ganado el corazón de artistas, viajeros y fotógrafos de todo el mundo. A solo unos minutos de la capital, Túnez, Sidi Bou Said es el destino ideal para quienes buscan un rincón único en el que la cultura y la belleza se unan. Te contamos qué hacer en Sidi Bou Said, y recomendaciones con los mejores restaurantes y alojamientos. ¡Comenzamos!

Dedicamos a conocer Sidi Bou Said algo menos de un día completo en nuestro recorrido por Túnez. No necesitarás más tiempo, la zona más bonita no deja de ser el centro de un pueblo de 6.000 personas, así que en una o dos horas habrás pasado por todas sus calles. No obstante, te recomendamos que no vayas con tanta prisa, vale la pena conocer todos sus rincones con la calma que se respira en el ambiente. Ya lo avanzamos, en nuestra opinión es la localidad más bonita de todo Túnez.

Nosotros viajamos con coche de alquiler, la mejor forma de recorrer Túnez por libre. Llegamos por nuestra cuenta desde Hammamet, a algo más de una hora de camino. Solo tendrás que poner tu navegador y listo. Alquilamos a través de DiscoverCars, con una empresa local llamada CamelCars. Todo fue genial así que os recomendamos esta opción.

Sidi Bou Said es el único lugar en todo el país, si no recuerdo mal, en el que hay zona de pago para aparcar. Si llegas con tu coche, ten en cuenta esto. Dejamos el coche 10 minutos en un sitio sin ticket y a la vuelta nos encontramos con un cepo en la rueda. Menos mal que estaba allí el trabajador que nos lo había puesto y por 10€ solucionamos el problemilla.

El pueblo tiene bastante pendiente, así que tendrás que subir y bajar calles como esta.

También se puede llegar fácilmente desde la capital de Túnez en cercanías. Se coge en Tunis Gare Marine (TGM), al final de la Avenida Habib Bourguiba. Tienes que subirte al tren con dirección a La Marsa, que para tanto en Sidi Bou Said como en Cartago. La parada está al lado del centro del pueblo, por lo que desde allí puedes recorrerlo andando. El billete se compra directamente en la estación por menos de 2 dinares, y el trayecto es de unos 30 minutos.

Otra opción más cómoda si no dispones de coche es pedir un Bolt o coger un taxi. La tarifa no suele llegar a los 6€, así que, por comodidad, creo que merece la pena, a no ser que quieras probar la experiencia de subirte a un tren tunecino.

La última alternativa es contratar una excursión que te lleve a conocer Sidi Bou Said y Cartago, como estas que te dejamos aquí abajo.

Muchos de los viajeros que visitan Sidi Bou Said optan por hacer una excursión de día, alojándose en la capital. No digo que sea mala opción, pero si puedes me quedaría una noche en el pueblo. Es, probablemente, el lugar más visitado del país, al menos con relación a su superficie. Por ello, recorrerlo a primera hora de la mañana o a última de la tarde hará que estés prácticamente solo, y para eso qué mejor que dormir allí.

Nosotros nos quedamos en una bonita casa local, Coup de coeur. Tiene capacidad para 5 personas, y sale desde 70€ la noche. Me parece una gran opción con muy buena relación calidad precio. Además, te dan una tarjeta para dejar en tu coche y no tener que pagar aparcamiento.

Te dejamos por aquí algunas alternativas (los precios son orientativos, podrían cambiar dependiendo de las fechas).

Hotel Bou Fares: En el centro del pueblo, ofrecen habitaciones dobles desde 80€ la noche con desayuno incluido.

Dar Fatma: En la parte alta de la localidad, puedes dormir en esta casa tradicional por 85€ la noche en una habitación doble. Lo mejor, su azotea con vistas al mar y una pequeña piscina. Lo peor, que tendrás que afrontar una subida con cierta pendiente para llegar.

Jolie Maison: es una opción similar a la que escogimos nosotros. También te darán una tarjeta con la que poder aparcar tu coche gratuitamente. Se alquila el apartamento completo, para hasta 5 personas, desde menos de 60€.

Estilo de puerta que se puede ver en todo el Mediterráneo tunecino, en azul y con decoración exterior.

Antes de contarte las mejores cosas que hacer, un poco de contexto sobre este pintoresco pueblo. Sidi Bou Said lleva el nombre de Abou Said ibn Khalef ibn Yahia Ettamini el Beji, un santo sufí que vivió en el siglo XIII. Después de pasar años estudiando en Bagdad, regresó a Túnez y se instaló en este lugar, donde fundó un centro espiritual. Tras su muerte, el pueblo adoptó su nombre en su honor.

En el siglo XX, Sidi Bou Said se convirtió en un refugio para artistas e intelectuales. El pintor Paul Klee, el escritor André Gide y el músico August Macke son solo algunos de los que encontraron inspiración en su atmósfera un tanto alternativa.

Ya en 1915, el barón Rodolphe d’Erlanger, un artista y musicólogo francés, promovió una ley que protegiera la estética única del pueblo. Gracias a esto, las casas se pintaron exclusivamente de blanco con detalles en azul, creando el estilo que caracteriza a Sidi Bou Said hoy en día y que lo hace tan popular para los viajeros que llegan hasta Túnez.

Productos de una tienda en una de las calles que sale de la plaza principal.

Ya contextualizada la historia del pueblo, cómo se creo el asentamiento y se dio forma a la tradición, hoy ley, de pintar las casas de blanco y azul, te contamos las mejores cosas que hacer.

La primera recomendación no podía ser otra que recorrer las estrechas calles adoquinadas del centro de Sidi Bou Said. Es el principal encanto del lugar, pasear entre las agradables fachadas blancas con sus características puertas y ventanas azules.

La calle principal es Rue Habib Thameur, que en cierto punto se convierte en Rue Herri Zarrouk. Es aquí donde está la mayoría de tiendas, cafeterías y restaurantes. Llega hasta un mirador popular para ver atardecer, con vistas al puerto y al Mediterráneo.

La zona con más encanto es la que queda a la izquierda de la calle principal, si vas en dirección al mirador. A la derecha hay poco pueblo, ya que rápidamente se llega al acantilado que baja hasta el nivel del mar. Aunque se llame acantilado, es más un monte con bastante pendiente, pero por el que hay un camino para bajar y subir andando para los más valientes.

Recorrer el pueblo a primera hora de la mañana te permitirá verlo prácticamente solo, con mucho encanto.

Dar El Annabi es una casa tradicional tunecina que sirvió de residencia a la familia Mufti Mohamed Annabi, exitosos comerciantes. Construida a finales del siglo XVIII, hace unos pocos años dejó la vida cotidiana para convertirse en un museo que ofrece una visión de la rutina de una familia adinerada en el siglo XX.

Se pueden explorar diversas estancias, incluyendo la biblioteca privada, la sala de oración, salones, dormitorios, una cocina equipada con utensilios tradicionales o un patio precioso. En este último, hay mesas y sillas donde sentarte a degustar un , incluido con la entrada de 5 dinares por persona. Además, en varias de las salas encontrarás recreaciones de situaciones cotidianas, a base de figuras humanas hechas a tamaño real.

También se puede visitar la azotea, con unas bonitas vistas a todo el pueblo, que terminan en el azul del mar. Nosotros subimos cuando ya empezaba a anochecer y disfrutamos de una preciosa luz desde allí.

La visita me pareció realmente bonita, con cada detalle muy cuidado. La casa se ha dejado en condiciones similares a como se encontraba en la última época en la que se habitó, por lo que consigue teletransportarte en cierta medida. Está abierta todos los días de 9:00 a 18:00.

El patio interior, que recuerda al estilo andaluz.
Vistas desde la azotea.

El Palacio Ennejma Ezzahra, cuyo nombre significa «Estrella de Venus», es una joya de la arquitectura árabe-islámica. Construido entre 1912 y 1922 por el Barón Rodolphe d’Erlanger, del que ya te hablamos antes, el palacio refleja una fusión de estilos arquitectónicos tradicionales y elementos modernos de la época.

El Barón d’Erlanger, apasionado por la cultura árabe y la música, diseñó personalmente el palacio, colaborando con artesanos locales de Túnez, Marruecos y Egipto para crear elaborados trabajos en mármol, estuco tallado y madera pintada. El resultado, una residencia que combina la elegancia europea con la rica ornamentación árabe.

Tras la independencia de Túnez, el palacio fue adquirido por el gobierno tunecino y, en 1991, se convirtió en la sede del Centro de Músicas Árabes y Mediterráneas. Este centro se dedica a la preservación y promoción del patrimonio musical de la región, albergando una colección de instrumentos musicales históricos, grabaciones y otros objetos relacionados con la música tunecina.

Merece la pena la visita tanto por la belleza de la casa como por la curiosa colección de instrumentos que esconde. Cuesta 10 dinares, y abre de 9:00 a 13:00 y de 14:00 a 16:00, a excepción de sábados y lunes que está cerrado, y el domingo que es de nueve a tres.

Una de las habitaciones.

Otro encanto de la visita a Sidi Bou Said es sorprenderte con sus miradores, ya sea con vistas directas al Mediterráneo o en alguna de las azoteas del centro del pueblo. Te recomendamos que llegues a Sidi Bou Said Viewing Point, al final de la calle principal, y a Mediterranean Panorama, justo al lado del cementerio del pueblo. Ambos tienen preciosas panorámicas hacia el mar. En la calle principal también está Belle Vue, una pequeña zona ajardinada con bonitas vistas.

Respecto a azoteas, ya te hemos hablado de la de Dar El Annabi, una gran opción. También te recomendamos Art Café, con una terraza hacia el mar muy agradable. Hay varias cafeterías y restaurantes con bonitas zonas exteriores, pero ojo que alguna se dedica a timar a los turistas. Es el caso de una muy conocida, Café des Délices, en la que fácilmente pagarás 20€ por tres o cuatros tés con unas pastas que te ponen sin preguntar. Nosotros ya íbamos sobre aviso, así que nos libramos.

Vistas desde el mirador al final de la calle principal, donde muchas personas se acercan a ver el atardecer.

La Mezquita del pueblo también se ajusta a los colores de las casas, encalada y con tonos azules. Fue construida originalmente en el siglo XIII, en honor a Abu Said al-Baji, aunque ha sufrido muchas renovaciones. Se puede visitar su patio, pero no acceder a la zona de oraciones. Aunque no tiene especial encanto, está en el inicio de la calle principal, así que puedes asomarte un momento y corroborarlo por ti mismo.

En la parte baja del pueblo puedes visitar tanto alguna de sus playas como el puerto. En el aparcamiento de este último fue donde tuvimos el problema con el coche, que aparcamos 10 minutos sin ticket y alguien debió avisar al guardia para que viniese rápidamente a bloquearnos la rueda con el cepo.

Justo al lado del puerto esta la playa más conocida de Sidi Bou Said, muy pequeña, pero vale para refrescarse si el calor aprieta demasiado. Puedes llegar por el paseo que baja desde el pueblo o, si dispones de coche, conduciendo, mucho más rápido y cómodo.

El puerto. Al fondo el monte/acantilado con Sidi Bou Said arriba.

Para lo que hayáis visto Salvar al Soldado Ryan, este lugar os será familiar. Es uno de los cementerios que Estados Unidos tiene repartidos por todo el mundo, concretamente donde tuvieron lugar batallas de la Segunda Guerra Mundial.

Hay enterrados 2.840 soldados, que perdieron la vida mayormente en Marruecos y Argelia. A lo largo del borde sureste se encuentra el Muro de los Desaparecidos, donde están grabados los nombres de 3.724 soldados desaparecidos en combate; una roseta marca los nombres de aquellos que posteriormente fueron recuperados e identificados.

El conjunto incluye una capilla y un patio con grandes mapas en mosaico y cerámica, que ilustran las operaciones y actividades de suministro de las fuerzas estadounidenses en África y hasta el Golfo Pérsico.

Está cuidado hasta el más mínimo detalle, y es una visita curiosa y que no te esperas encontrar en Túnez. Ofrece un lugar de reflexión y homenaje a los soldados norteamericanos que sacrificaron sus vidas durante la Segunda Guerra Mundial. Por cierto, algunas de las tumbas muestran distinciones del soldado que allí descansa, como Nicholas Minue, que recibió la Medalla de Honor.

Lo malo es que está a medio camino entre Sidi Bou Said y Cartago, a 3’5 kilómetros del pueblo. Si no tienes coche, la visita se complica, a menos que quieras darte un buen paseo. En mi opinión, vale mucho la pena acercarte.

Tumba del soldado Nicholas Minue, cuya valentía en el campo de batalla fue premiada con la Medalla de Honor.

Siendo un lugar tan turístico, no falta oferta gastronómica. Desayunamos, comimos y cenamos en el pueblo, así que te cuento los tres sitios que visitamos y alguna recomendación adicional.

Empezamos el día en Ben Rahim, una cafetería a la entrada del centro. Sin duda y con muchísima diferencia, el mejor café que tomamos en todo el viaje. Tienen bollería muy rica también, 100% recomendado.

Desayuno en Ben Rahim. Fue el penúltimo día del viaje y nos recordó lo que era un buen café, tan complicado de encontrar en Túnez.

Comimos en Bleue! en la calle principal. La especialidad del local son los bocadillos, muy ricos por cierto. Eso, la bebida, un café y un postre, 10€ por persona. Otro buen descubrimiento en Sidi Bou Said.

Para cenar fuimos a DaPietro, un italiano a 5 minutos andando del centro. Comimos unas pizzas al estilo napolitano riquísimas. Con la bebida, salimos a unos 8€ por persona. Ah! hay un DaPietro a las afueras de Túnez capital, que, una vez visto el nivel gastronómico de la ciudad, no dudamos en volver a visitar.

Otro de los locales que probamos fue Bambalouni 1932, un puesto de calle que ofrece una especia de churros hechos al momento. Son muy típicos y están súper buenos. También te hemos hablado ya de Art Café, con buenas vistas. Acabamos con una opción muy conocida, aunque no sé si tan buena, el Café des Nattes, en la plaza principal del pueblo. Desde su terraza puedes entretenerte con la animada vida de la zona.

El puesto de Bambalouni 1932, cocinando el churro tunecino.

Terminamos adjuntándote el mapa con todos los lugares de los que te hemos hablado, así como las opciones de alojamiento y recomendaciones de restaurantes.

Y esto ha sido todo sobre Sidi Bou Said. Como ya anticipamos, la localidad más bonita de todo Túnez. Si te ha quedado alguna duda, no dudes en preguntarla en comentarios!

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