Qué hacer en Sighisoara, el pueblo más bonito de Rumanía

Si en otra entrada decíamos que Timisoara es la ciudad más bonita de Rumanía, Sighisoara, con menos de 25.000 habitantes, es, sin duda, el pueblo más bonito del país. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es una joya medieval con calles empedradas, casas de colores y rincones de ensueño. Y a todo esto hay que añadirle un atractivo adicional, es el lugar de nacimiento del personaje rumano más famoso ¡Drácula! Bueno, no realmente, aquí nació Vlad Tepes, en quién se inspiró Bram Stoker para dar forma a su emblemática novela. Así que sigue leyendo que te contamos que hacer en Sighisoara y datos curiosos sobre cada lugar!

Incluimos Sighisoara en nuestro primer viaje por Rumanía, en el que recorrimos en 6 días algunos de los atractivos más famosos del país: Bucarest, Sibiu, o Brasov, desde donde llegamos. Para desplazarnos elegimos el coche de alquiler, en nuestra opinión, la mejor forma de moverte en Rumanía. Como por experiencia sabemos que puede ser complicado decidirse por esta forma de transporte, ya que no todas las opiniones sobre la conducción en el país son buenas, te dejamos aquí una entrada en la que contamos nuestra experiencia.

Como decíamos, Sighisoara puede considerarse un pueblo por número de habitantes, por lo que, aunque lo que hay que ver es precioso, no se requiere de demasiado tiempo. Lo ideal es tener al menos medio día. Si tienes tiempo para dedicarle más, es de esos lugares que vale la pena recorrer con calma, así que tampoco te arrepentirás. No obstante, si prefieres ver más sitios, con dedicarle una mañana o una tarde te valdrá. Nosotros llegamos un día por la noche y nos fuimos el siguiente a la hora de comer. De hecho, salimos precipitadamente porque incluimos una parada en la ruta a última hora, que se acabó convirtiendo en uno de los lugares favoritos del viaje! Pero luego vamos con eso, de momento te contamos qué hacer en Sighisoara!

La Torre del Reloj es el lugar más emblemático y fotografiado de Sighisoara. Fue construida en el siglo XIV como parte de las fortificaciones del pueblo, con el objetivo de servir como puerta principal de entrada y sede del Consejo Municipal. Tiene una altura de 64 metros, culminada con tejas multicolores y un diseño arquitectónico que refleja la influencia sajona en la región.

Uno de sus principales atractivos es su reloj astronómico, instalado a posteriori en el siglo XVII. Está adornado con figuras de madera que representan distintos personajes alegóricos, como la Justicia, la Paz y la Noche, los cuales se mueven a medida que cambian las horas. Para verlos, lo mejor es entrar y subir a la torre, que abre todos los días menos el lunes, de 9:00 a 15:30 en invierno y hasta las 17:30 en verano. El precio es de 12 ROM (2’4€), en el que se incluye una pequeña exposición histórica en el interior de la torre.

La Torre del Reloj, el lugar más emblemático de Sighisoara.
La Torre del Reloj, el lugar más emblemático de Sighisoara.

Muy cerca de la Torre del Reloj nos topamos con una iglesia blanca, conocida como la Iglesia del Monasterio. La verdad que tiene poco encanto, tanto por dentro como por fuera. Lo más curioso es la escultura de Vlad Tepes a su lado, que muestra la cabeza del histórico personaje. Al otro lado de la escultura está el Ayuntamiento de Sighisoara, ubicado en un bonito edificio.

Lo mejor del lugar son las vistas. Detrás del ayuntamiento hay un pequeño jardín con unas estupendas vistas a la parte baja de la localidad. Uno de los edificios que más llama la atención es la Iglesia de la Santa Trinidad (Holy Trinity Church), ubicada junto al río Nagy-Kukullo County. Construida en 1873, actualmente es el templo ortodoxo más importante del pueblo. No diría que es imprescindible verlo, pero, si tienes tiempo, es bonita por dentro, con techos y paredes cubiertos de frescos.

Por cierto, la zona turística de Sighisoara no es precisamente llana, sino que tendrás que subir y bajar continuamente pronunciadas pendientes. pero bueno, nada que impida disfrutar del precioso pueblo!

Las vistas desde el Ayuntamiento de Sighisoara, con la Iglesia de la Santa Trinidad de fondo.
Las vistas desde el Ayuntamiento de Sighisoara, con la Iglesia de la Santa Trinidad de fondo.

Ya que estamos hablando del lugar del que es originario Vlad Tepes, qué menos que dedicar unas pocas líneas a contar su historia. Para ello, aprovechamos el Vlad Dracul Restaurant, donde supuestamente nació Vlad, hoy convertido en restaurante. Y decimos supuestamente porque no hay información histórica que lo confirme, aunque tampoco hay otros lugares que sean candidatos a ello, así que nos lo creeremos y diremos que estuvimos en el punto donde nació Drácula!

Vlad III, conocido como Vlad Tepes, fue un gobernante de Valaquia en el siglo XV, famoso por su brutalidad en la guerra y su lucha contra el Imperio Otomano. Nació en 1431, hijo de Vlad Dracul, miembro de la Orden del Dragón, una orden cristiana dedicada a defender Europa de los turcos. De joven, Vlad fue tomado como rehén por los otomanos junto a su hermano Radu, lo que marcó su odio hacia ellos. Tras regresar a Valaquia, luchó ferozmente para recuperar su trono y consolidar su poder.

Vlad es recordado por su cruel método de castigo: el empalamiento, lo que le valió el sobrenombre de «Țepeș», que significa «el Empalador». Utilizó este castigo contra criminales, traidores y enemigos, incluyendo soldados otomanos, a quienes empalaba en masa para infundir terror. Su reinado estuvo marcado por la resistencia contra la expansión otomana y su política de mano dura. A pesar de su brutalidad, en Rumanía es visto como un héroe nacional por su lucha por la independencia. Murió en 1476 o 1477, en circunstancias aún debatidas, pero su figura dio origen al mito de Drácula, inmortalizado siglos después por Bram Stoker.

La escultura de Vlad Tepes, el personaje más emblemático de Sighisoara.
La escultura de Vlad Tepes, el personaje más emblemático de Sighisoara.

La Torre del Reloj no es el único vestigio de las antiguas fortificaciones medievales que vale la pena visitar. Otro de los más conocidos es la Turnul Cizmarilor, o Torre de los Zapateros, conocida así por el gremio que se encargaba de su protección y mantenimiento. Fue construida en el siglo XVI, aunque se tuvo que restaurar a los pocos años como consecuencia de un incendio.

Actualmente se encuentra en buen estado de conservación, manteniendo una estética de lo más medieval, que te transporta por completo a sus orígenes. Al lado puedes ver la escultura de Petöfi Sándor, un poeta y revolucionario húngaro, considerado uno de los más grandes escritores de Hungría. Murió en Sighisoara en una batalla contra el ejército austríaco y ruso.

Pese a que la Torre del Reloj y la Torre de los Zapateros son las más bonitas, no son las únicas. De hecho, puedes hacer un interesante recorrido por todas ellas. Te dejamos aquí el nombre de otras a las que te recomendamos acercarte: Turnul Macelarilor, Turnul Cojocarilor, Turnul Franghierilor, Turnul Cositorarilor o Turnul Croitorilor. Todas llevan el nombre del gremio que las protegía, la de los Carniceros, la de los Curtidores, la de los Fabricantes de Cuerda, la de los Hojalateros o la de los Sastres. La verdad que es bien curioso ubicar a cada gremio a través de las antiguas fortificaciones.

La Torre de los Zapateros.

Más allá de lugares específicos, no tenemos duda de que lo mejor que se puede hacer por Sighisoara es callejear y recorrer tranquilamente sus calles más bonitas: empedradas, con casas de colores y con un encanto medieval difícil de igualar. Hablamos de Strada Scolii, Strada Bastionului, Strada Tamplarilor o Strada Zidul Cetatii. Todas ellas son imperdibles.

A estas le sumaríamos la Piata Cetatii, el espacio más amplio del centro del pueblo. Nosotros estuvimos en Navidad, y esta era la zona más adornada, con algún puesto navideño.

Las preciosas calles de colores del centro de Sighisoara.
Las preciosas calles de colores del centro de Sighisoara.

Si hay un sitio curioso en Sighisoara ese es la Escalera Cubierta. Construida en 1642, esta estructura de madera fue diseñada para facilitar el acceso de los estudiantes a la Escuela de la Colina y a la Iglesia de la Colina, especialmente durante los duros inviernos de Transilvania. Completamente cubierta, resguardaba a los niños de la nieve, la lluvia y el frío. Por ello, también se la conoce como la Escalera de los Escolares.

Originalmente, la escalera tenía 300 escalones, pero con el tiempo su número se redujo a 176. A medida que asciendes, las aberturas entre los tablones de madera permiten que entre la luz, dando lugar a uno de los lugares más fotogénicos de Sighisoara. Por cierto, sigue habiendo un colegio en lo alto, por lo que la escalera sigue cumpliendo la misma función que para la que fue diseñada.

La Escalera Cubierta por dentro.

En lo alto de la colina se ubica una iglesia, un liceo, el antiguo colegio y un cementerio. La Biserica din Deal o la Iglesia de la Colina se construyó entre los siglos XIV y XVI, sobre los restos de una iglesia románica anterior. Bajo el altar, esconde una cripta con unas 70 tumbas. Pese a ello, no creemos que merezca la pena entrar, ya que no es gratuito.

Al lado de la iglesia hay un bonito edificio que alberga el Liceul Teoretic Joseph Haltrich, por el que decíamos que la escalera aún conservaba su función original. En frente puedes entrar a la antigua casa donde se impartían las clases hace años, y en la que todavía se mantiene un aula con la estética de entonces.

Por último, te recomendamos mucho que no te bajes sin antes visitar el cementerio. Es un lugar súper interesante, con tumbas antiquísimas. Además, estando en lo alto de la colina, hay buenas vistas de los alrededores. La verdad que, aunque suene un poco raro, el cementerio de Sighisoara fue el sitio que más nos sorprendió en todo el pueblo.

La Iglesia de la Colina desde el cementerio.

Te dejamos por aquí un mapa para que tengas a mano todos los puntos de los que hemos hablado.

Y hasta aquí las mejores cosas que hacer en Sighisoara. Como decíamos, no deja de ser un pueblo que puedes ver sin problema en medio día. Desde aquí continuamos camino hacia el Lago Balea, situado en una montaña recorrida por la famosísima carretera Transfăgărășan. Pese a que es un lugar muy conocido, solo está abierta en verano, por lo que no nos habíamos planteado la posibilidad de visitarla.

De lo que nos enteramos estando en Sighisoara es que en invierno se puede subir en teleférico, así que cogimos el coche rápidamente y nos fuimos a toda prisa para ver si nos daba tiempo a llegar antes de que cerrase. Y después de conducir como unos verdaderos locales, ¡lo conseguimos! Pero si quieres saber cómo visitar este lugar y nuestra experiencia, te dejamos por aquí la entrada que hemos escrito.

Y esto ha sido todo. Como siempre, cualquier duda en comentarios!

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