Qué hacer un día en Tbilisi (Tiflis), capital de Georgia

La capital de Georgia, Tbilisi, también conocida como Tiflis, es una ciudad fascinante que mezcla historia, cultura y modernidad. Con un centro histórico que parece haberse quedado inmóvil en épocas pasadas, se ha incluido a la perfección edificios y puentes modernistas que no le quitan ni una pizca de encanto, al revés, la convierten en un lugar más especial. Llegamos con expectativas altas, y aún así nos fuimos sorprendidos por todo lo que tiene que ofrecer. Así que comenzamos ¡Qué hacer un día en Tbilisi!

Esta entrada forma parte de nuestro viaje por libre en Georgia durante 10 días. Llegamos a esta joya del Cáucaso desde uno de sus vecinos, Armenia, país que visitamos casi por accidente después de encontrar un vuelo súper barato. Si quieres saber qué hicimos allí, por si te planteas tú también incluirlo en tu itinerario, te dejamos todas las entradas que hemos escrito sobre Armenia.

Por cierto, si no tienes tiempo de incluirlo pero te suena bien la idea de usar un día para hacer una breve incursión en Armenia, que sepas que hay excursiones desde Tbilisi que te llevarán a algunos de los monasterios más bonitos del país. Por aquí te dejamos una alternativa bien valorada.

Pese a que te vamos a contar nuestro primer día en Tbilisi, nosotros estuvimos dos. En mi opinión, me parece el mínimo para poder disfrutar de la capital con la calma que se merece, y que te de tiempo a visitar barrios y monumentos ubicados algo más lejos de Old Tbilisi.

Día 1. Explorando el centro de Tbilisi en un día

Llegamos a Tbilisi después de hacer una excursión de un día completo desde Ereván. Como ya era tarde, no nos dio tiempo a hacer mucho turismo. De hecho, nuestra visita a Georgia coincidió con la Eurocopa de 2024, y aquel día había partido de España, por lo que nuestras primeras horas en la capital del país consistieron en buscar un bar en el que verlo jaja Por cierto, de lo primero que vimos fue un bar español, el BCN Hispania, nada más cruzar el famoso Metekhi Bridge. Pero no hubo suerte, estaba completamente lleno, una pena porque vaya ambientazo!

Preparados para ver el partido de España. Si tienes curiosidad, fue el España 2-1 Alemania de la Eurocopa de 2024. Así que no pudo empezar mejor la visita.

Pero bueno, volvamos con la información importante. Como esa primera toma de contacto consistió en cenar y dormir, comenzamos la guía desde la mañana siguiente. Nos despertamos el primer día de viaje en Hotel Nata, un alojamiento familiar ubicado en Avlabari. Si quieres saber más información sobre dónde dormir en Tbilisi, te dejamos por aquí la entrada que hemos escrito.

Lo primero que hicimos fue cruzar el Puente Metekhi hacia Old Tbilisi. Toma su nombre del cercano Complejo Metekhi, que incluye la Iglesia de la Asunción de la Virgen María y la estatua ecuestre del rey Vakhtang Gorgasali, fundador de Tbilisi. Aunque las versiones originales del puente datan de épocas medievales, las estructuras se han reconstruido varias veces debido a conflictos y renovaciones urbanas.

El Puente Metekhi, uno de los lugares por los que pasarás más de una vez en un día en Tbilisi.
Vistas desde el Puente Metekhi. Lo cruzamos mil veces en dos días y solo hicimos esta foto. De fondo, Old Tbilisi con la Fortaleza Narikala arriba.

Lo mejor del puente son las vistas tanto hacia el casco antiguo como al Puente de la Paz, realmente bonitas. De hecho, desde aquí se pueden ver muchos de los principales lugares que íbamos a ver a lo largo del día.

Recorrimos Jan Shardeni Street hasta la Catedral de Sioni, una calle totalmente repleta de terrazas. Sobre todo por la noche, es una de las zonas con más ambiente de Tbilisi, más orientada a bares de copas que a restaurantes.

La calle da a parar a la Catedral de la Dormición de la Virgen María de Sioni, nombre completo del templo religioso. El edificio actual proviene del siglo XIII, aunque con posteriores restauraciones. Sigue la tradición arquitectónica georgiana medieval, con una planta cruciforme, techos abovedados y decoraciones austeras. No es la catedral más bonita que vas a ver, pero resulta muy agradable ir callejeando y dar a parar a rincones como este.

La Catedral de Sioni, un imprescindible en un día en Tbilisi.
La Catedral de Sioni, con la forma del típico templo religioso de la Iglesia Ortodoxa Georgiana.

En su interior se custodia la Cruz de Santa Nino, una cruz de madera y vid estrechamente vinculada a la conversión al cristianismo de Georgia. Se puede visitar de 9:00 a 20:00 de forma gratuita, y así ver los bonitos frescos que decoran todas su paredes y techos.

Continuamos caminando por Sioni Street, Erekle II Street y Ioane Shavteli Street, tres calles que se van dando paso una a la otra y que te llevarán hasta la Basílica de Anchiskhati. Es la iglesia más antigua de la ciudad, con una historia que se remonta al siglo VI. Fue construida durante el reinado del rey georgiano Dachi Ujarmeli y originalmente dedicada a la Virgen María. En el siglo XVII, la iglesia adquirió su nombre actual cuando recibió el ícono de Cristo de Anchiskhati, un valioso artefacto del monasterio de Anchi (en el sur de Georgia), considerado como una de las reliquias más veneradas del país.

Basílica de Anchiskhati, uno de mis lugares favoritos en un día en Tbilisi.
La Basílica de Anchiskhati con los puestos de cuadros alrededor.

La iglesia por dentro es de lo más austera, sin mucha gracia más allá de percibir la antigüedad del monumento. Lo que sí que me encantó es su alrededor. Allí hay un par de artistas que venden sus coloridos cuadros de paisajes de la ciudad, creando escenas preciosas y una atmósfera súper agradable.

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Justo al lado de la Basílica de Anchiskhati encontrarás la Torre del Reloj, una de las atracciones más peculiares y fotogénicas de Tbilisi. Pese a su apariencia algo rústica, es un edificio muy moderno, construido por Rezo Gabriadze en 2010, un célebre titiritero, director y artista georgiano. De hecho, su localización se debe a que detrás está el teatro que lleva su nombre, por lo que interpretó que colocar el famoso monumento aquí sería una genial extensión creativa de su universo artístico.

Torre del Reloj, un imprescindible en 1 día en Tbilisi
Torre del Reloj en Old Tbilisi.

Y vaya que lo consiguió, se ha convertido en uno los lugares más visitados de la capital. Además, pese a su modernidad, se integra perfectamente en la estética de la ciudad, contribuyendo a la sensación de estar caminado por el escenario de un cuento cuando recorres la parte vieja de Tbilisi.

La torre está hecha mayormente de materiales reciclados de edificios antiguos, y adornada en alguna de sus partes con bonitos mosaicos. Se llena de gente a las 12:00 y a las 19:00, cuando cobra vida con un breve espectáculo titulado «El Círculo de la Vida». Es muy similar a los famosos carrillones de Alemania, por si has visto alguno en ciudades como Múnich o Núremberg.

La Torre del Reloj desde su base.

Es una extensión del ambiente que te contaba de la Basílica de Anchiskhati, uno de los lugares con más magia en toda la capital. Imprescindible de visitar en un día en Tbilisi.

Y para acabar con la zona mágica que conforman la Torre del Reloj y la Basílica de Anchiskhati, no puedes no acercarte al final de la calle a ver las esculturas Meezove – Janitor, que representan escenas cotidianas en la vida de los georgianos. Bueno, realmente ese es el supuesto hilo conductor del monumento, pero alguna de las figuras se lo saltan un poco. De hecho, allí están también representados Don Quijote y Sancho Panza!

Quién nos iba a decir que nos encontraríamos con Don Quijote y Sancho Panza en Tbilisi.

Ya en la unión de Ioane Shavteli Street con Aleksandr Pushkin Street, hay una pequeña fuente rodeada también por esculturas, que reflejan a un grupo de personas jugando a lo que podría ser el clásico corro de la patata jajaj Como decía, una maravilla toda esta zona de Tbilisi.

La fuente  en la unión de Ioane Shavteli Street con Aleksandr Pushkin Street, una de las cosas que ver en un día en Tbilisi
Fuente en la unión de Ioane Shavteli Street con Aleksandr Pushkin Street.

Vista la curiosa fuente, te proponemos que subas toda la calle Aleksandr Pushkin Street hasta la Plaza de la Libertad. Lo más curioso del recorrido son algunas de las casas que quedan a ambos lados, con una arquitectura que, a mí al menos, me recordaba al tradicional diseño otomano, con balcones de madera y fachadas coloridas.

En su extremo superior puedes darte un respiro en Pushkin Park, una zona ajardinada que lleva también el nombre del famoso poeta ruso. Allí puedes ver de hecho una escultura del autor. Desde el parque salen la mayoría de Free Tours que recorren Tbilisi, como alguno de los que te dejamos por aquí. No hay muchas opciones en español, pero si no te importa hacerlo en inglés, es una excelente forma de conocer más curiosidades sobre la ciudad.

Aleksandr Pushkin Street, una de las calles que tienes que recorrer en tu visita en un día a Tbilisi.
Aleksandr Pushkin Street.

La Avenida Aleksandr Pushkin desemboca en la Plaza de la Libertad, el punto de encuentro entre la Tbilisi antigua y la moderna. Es el centro neurálgico de la ciudad, constantemente animada por el bullicio de personas y el flujo de los coches circulando por la gran rotonda que la rodea.

En el centro de la plaza se alza el Monumento a la Libertad, que rinde homenaje a la Santa Reina Tamara de Georgia, y con la que se simboliza la independencia y la libertad del pueblo georgiano. Curiosamente, la plaza recibió este nombre en 1991, tras la independencia del país, ya que antes era conocida como la Plaza del Zar.

La Plaza de la República. Imagen obtenida de Google Maps.

Alrededor de la plaza hay hoteles, supermercados, cadenas de comida rápida y algún que otro edifico histórico. Vaya, un poco de todo.

Como comentaba, la Plaza de la Libertad une lo antiguo y lo moderno. Hacia un lado, Old Tbilisi, y hacia el otro, la Avenida Shota Rustaveli, la arteria principal de la ciudad. Es una calle muy transitada tanto por locales como por turistas, y, sobre todo, por coches. De hecho, una de las cosas que más nos llamó la atención de la avenida es que prácticamente no hay pasos de cebra para cruzarla. Tendrás que utilizar los pasos subterráneos que, ojo, tampoco es que sean cuantiosos. Hasta nos resultó un poco desesperante, como te des cuenta a mitad de camino que tienes que cambiarte de lado, olvídate.

Recorrer la Avenida Shota Rustaveli en un día en Tbilisi.
Ambiente señorial en la Avenida Shota Rustaveli.

Pese a que la avenida en sí no es bonita, ni especialmente agradable con tanto tráfico, sí que tiene varios puntos que merece la pena visitar.

El Museo Nacional de Georgia, fundado en 1852, es uno de los lugares más importantes para comprender la rica historia, el arte y la cultura del país. Su colección es amplísima, acumulando una gran variedad de atractivos: exposición arqueológica, sala de la Edad Media con miniaturas religiosas, esculturas y manuscritos iluminados, colección de medallas y monedas, etnografía o arte contemporáneo.

Abre todos los días de 10:00 a 18:00, a excepción del lunes que permanece cerrado. El precio de la entrada es de 30 GEL (10’3€) para adultos, con un descuento del 50% para estudiantes. Puedes encontrar más información en su página web.

Los bonitos relojes que decoran la Avenida Shota Rustaveli.

El edifico contiguo al del Museo Nacional alberga el Museo de Arte Fine de Georgia. Es el museo de arte más importante del país, con una colección que contiene desde arte medieval hasta contemporáneo, pasando por renacentista o barroco. Abre de 10:00 a 19:00 todos los días menos el lunes, con un precio de 30 GEL (10’3€). Te dejamos su página web por si quieres más información.

Otra opción cultural y artística es la National Gallery, focalizada en el arte georgiano. Abre de 10:00 a 18:00 todos los días a excepción del lunes. La página web es la misma que la del Museo Nacional, por lo que ahí tienes más información.

Para cada museo se recomienda un mínimo de una hora, que, como imaginarás, puede ser mucho más en función de lo que te entretengas.

Continuamos camino por la Avenida Shota Rustaveli mientras veíamos bonitos edificios: el Parlamento de Georgia, Kashueti St. George Church o la Tbilisi First Public School. Seguro que todos ellos irán llamando tu atención, pero nosotros nos vamos a parar un poco más adelante, en el Teatro de Ópera y Ballet de Tbilisi.

El Teatro Estatal de Ópera y Ballet de Tbilisi es uno de los símbolos más emblemáticos de la cultura y la arquitectura de Georgia. Se fundó en 1851, lo que lo convierte en uno de los teatros de ópera más antiguos de la región del Cáucaso. No obstante, en 1896 se rediseñó en un estilo neomorisco que lo distingue hasta el día de hoy, con intrincados detalles ornamentales que reflejan una mezcla de influencias georgianas, orientales y europeas.

Teatro de la Ópera y Ballet de Tbilisi.

El edificio me pareció realmente bonito, con colores amarillos y rojos, que personalmente me recordaban mucho a la famosa Sinagoga de Budapest. Aprovechamos que ya llevábamos una buena caminata para tomarnos un descanso en una cafetería cercana, en KRAB specialty coffee, donde disfrutamos de un café delicioso en una calle mucho más tranquila que la gran avenida.

Justo en frente del teatro también hay una tienda de Magti, una de las principales operadoras telefónicas del país. Como llegamos por tierra y no habíamos pasado por las tiendas del aeropuerto, todavía no nos habíamos hecho con internet, por lo que aprovechamos para quitárnoslo de encima. Pero bueno, de todo lo relacionado con cómo tener internet en Georgia ya te hemos hablado en la entrada dedicada a los preparativos del viaje, así que te la dejamos por aquí y seguimos.

Desde el Teatro de Ópera y Ballet podrías darte media vuelta para regresar a Old Tbilisi, o continuar 10 minutos más hasta la bicicleta gigante ubicada al final de la Avenida Rustaveli. De camino, pasarás por el MoMa de Tbilisi, conocido oficialmente como el Museo de Arte Moderno Zurab Tsereteli. Su colección está marcada por dicho autor georgiano, aunque cuenta con obras de otros artistas contemporáneos nacionales así como con exposiciones temporales más internacionales. Abre todos los días de 11:00 a 18:00, a excepción del martes, con un precio de 20 GEL (6’85€). Esta es su página web por si quieres tener más información.

A unos pocos metros del MoMa está la curiosa bicicleta gigante de Tbilisi, ubicada ya en la Plaza de la Revolución de las Rosas. Instalada en 2011, la estructura mide 8 metros de largo y 6 metros de alto. Si estás esperando un significado profundo, no es el caso jajaj solo fomenta la vida saludable. En cualquier caso, desde allí tendrás unas buenas vistas hacia la ciudad.

La bicicleta gigante de Tbilisi. Regresamos a Tbilisi después de pasar por Kazbegui y nos alojamos justo al lado, ya que desde allí salía el transfer que nos llevaría hasta el aeródromo de Natakhtari a coger el vuelo a Mestia.

Hecha la foto en la popular bicicleta, te proponemos deshacer el camino. Como la Avenida Shota Rustaveli ya la tendrás vista, optaríamos por bajar hasta la paralela, Revaz Tabukashvuli St., una calle mucho más tranquila que da a parar a Giorgi Leonidze Park, un agradable parque que puedes atravesar para llegar al destino, la Casa de la Justicia.

La Casa de la Justicia es un edificio gubernamental situado a orillas del río Kura, cerca del Puente de la Paz. Destaca por su arquitectura única y moderna, con un techo compuesto por formas curvas que recuerdan a un grupo de hongos.

La Casa de la Justicia, un edificio curioso al que te puedes acercar en un día en Tbilisi.
Casa de la Justicia, con su peculiar forma que recuerda a un grupo de hongos.

Se puede entrar a echar un vistazo al interior, repleto de puestos donde los funcionarios reciben a locales para la emisión de pasaportes, tarjetas de identidad… Dentro hay también varios cajeros, por si necesitas sacar dinero.

Continuando por el paseo que recorre una de las orillas del río, te acabarás topando con uno de los lugares más visitados de Tbilisi, el Puente de la Paz. Inaugurado en 2010, conecta el Parque Rike con el casco antiguo. Lo que lo hace tan popular es su diseño contemporáneo con formas curvas, que la verdad que inspira armonía.

El Puente de la Paz con Old Tbilisi de fondo, una bonita estampa de la ciudad.

Además, sus paneles están repletos de luces LED, lo que le hace destacar en las imágenes nocturnas de la ciudad. Pese a que me gustó más verlo de lejos que cruzarlo, es una experiencia que no te puedes perder en un día en Tbilisi.

El Puente de la Paz da a parar al Parque Rike, un espacio verde ubicado en frente de Old Tbilisi que se destaca por su moderno diseño. Además del puente, hay dos estructuras con forma de tubo plateado que se suelen utilizar para albergar exposiciones y conciertos. Bueno, eso hemos leído, pero me asomé a ambas y una parecía totalmente abandonada. En cambio, la otra sí que tenía algo más de movimiento. Independientemente de lo que se haga dentro, son muy curiosas de ver desde fuera, siendo parte fundamental de muchas de las imágenes más compartidas de la capital.

Vista desde lejos del Parque Rike. Se puede observar el Puente de la Paz, los dos tubos metálicos y el globo blanco.

Otro de los lugares que puedes visitar en el parque es Faggton Fountain, que por el día es una simple fuente, pero por la noche sus espectáculos con chorros de agua y luces hacen que tanto turistas como locales se acerquen a pasear. Nosotros estuvimos un ratillo y no estuvo mal, aunque tampoco te esperes la gran cosa.

La última gran atracción del parque es el Air Balloon Tbilisi, un globo aerostático que sube y baja continuamente ofreciendo a quién participa en la actividad una gran vista panorámica desde el cielo. Nunca habíamos visto nada así en todo el mundo, así que llamó bastante nuestra atención. Pese a que pensamos en montarnos, finalmente no creímos que mereciese la pena.

Air Balloon Tbilisi subiendo de noche.

El globo asciende hasta 150 metros de altura, y está conectado a través de un cable con su base, no te vayas a pensar que consiste en un pequeño viaje por todo Tbilisi. La experiencia dura 15 minutos en total, aunque la mayor parte del tiempo se gasta en subir y bajar. El billete cuesta 55 GEL (19€) por persona, y es válido durante un mes. Al final este tipo de atracciones son muy susceptibles al mal clima, por lo que se da cierto margen para que no te quedes sin subir. Eso sí, no es reembolsable. Puedes ver todas las condiciones en su página web. En mi opinión y después de haber visto durante un rato en qué consistía la experiencia, no me parece que valga la pena, sobre todo teniendo en cuenta que puedes tener excelentes vistas desde otros puntos.

Por cierto, desde el Parque Rike se coge el teleférico hasta la fortaleza Narikala, aunque de eso ya hablamos luego.

Entre tanta visita se iba haciendo ya la hora de comer, por lo que cruzamos de nuevo el Puente Metekhi y buscamos un sitio para sentarnos. Llegamos a los alrededores de la Catedral de Sioni, donde había un mercado con productos locales, desde quesos hasta churchjelas, el dulce más típico del país.

El mercado local en el centro de Tbilisi.

Nos planteamos comer en alguno de los puestos, pero, con el calor que hacía, creímos que nos sentaría mejor entrar a un restaurante con aire acondicionado. Estábamos en pleno julio y el termómetro alcanzaba ya los 38º. Nos acabamos sentando en Jazz Cafe Singer, donde pedimos lo más clásico de todo Georgia: un khachapuri y khinkalis. Siendo la primera comida en esta nueva aventura, ¡qué menos! Pagamos 20€ por los dos platos más bebida.

Un pequeño puesto justo antes de cruzar el Puente de la Paz. Una buena opción para comprarte un Iced Coffee económico.

Terminamos de comer sobre las dos y media con toda la tarde por delante, así que tocaba decidir en qué emplearíamos el resto del día. Como queríamos subir a Narikala a ver atardecer, decidimos que la parte alta de Old Tbilisi la dejaríamos para la bajada, que pretendíamos hacer caminando. Al otro lado del río Kura todavía nos quedaban dos puntos que queríamos dejar vistos en este primer día en Tbilisi, por lo que cruzamos por tercera vez Metekhi y comenzamos con las visitas vespertinas.

Nada más cruzar el puente, al lado derecho, se ubica la histórica Iglesia de Metekhi. La iglesia es sencilla, fiel reflejo de la arquitectura medieval georgiana. Lo mejor, sin duda, son las vistas hacia el casco antiguo de Tbilisi, una absoluta fantasía. Enseña esa imagen a alguien y convéncele de que no está sacada de un cuento! Pese al bochorno que hacía, conseguimos aguantar un par de minutos a pleno sol observando aquella maravilla.

Disfrutar de la vista desde Metekhi, un imprescindible para hacer en un día en Tbilisi.
Disfrutar de la vista desde Metekhi, un imprescindible para hacer en un día en Tbilisi.

Como curiosidad, se cree que el sitio fue utilizado como residencia del rey Vakhtang I Gorgasali, fundador de Tbilisi, y más tarde como una fortaleza y refugio en tiempos de conflicto. Es por ello que en frente de la iglesia puedes ver una enorme escultura ecuestre, que representa a este señor del que te hablamos.

Avlabari es el barrio ubicado al norte del río Kura. Pese a no contar con tantos monumentos como Old Tbilisi, tiene un encanto especial. Es el típico barrio donde se respira un ambiente local, en el que sientes que estás siendo partícipe en la vida cotidiana de un georgiano. Lo mejor que puedes hacer es callejear y perderte por sus rincones. Como curiosidad, en sus orígenes era habitado principalmente por armenios.

Avlabari, un barrio por el que tienes que pasear en un día en Tbilisi.
Bonito rincón con buenas vistas en Avlabari.

No es necesario que le dediques mucho tiempo, con algo menos de una hora lo tendrás más que visto. Quizás vayas y pienses que no tiene nada, pero no te preocupes, que sí que hay una parada imprescindible que ahora te contamos.

En lo alto de Avlabari se ubica la Catedral de la Santísima Trinidad de Tbilisi, el templo religioso más importante de la ciudad. Fue construida entre 1995 y 2004 para conmemorar los 1.500 años de la Iglesia Ortodoxa de Georgia y los 2.000 años del cristianismo.

Por cierto, no lo he comentado, pero la religión oficial del país es la Iglesia Ortodoxa y Apostólica de Georgia. Es súper influyente en todo el territorio, lo que ha dejado alguna imagen viral en los últimos tiempo. Yo recuerdo una con la clasificación de Georgia para su primera Eurocopa de fútbol, cuando salieron imágenes del equipo celebrándolo en el vestuario con un sacerdote.

Catedral de la Santísima Trinidad de Tbilisi.

Volviendo a la Catedral, se ubica en un complejo conocido como Sameba, donde podrás ver también una torre campanario, un monasterio, algunas capillas o cuidados jardines. Todo ello conforma una zona muy agradable tanto para sentarte un rato en uno de sus muchos bancos como para dar un paseo.

La catedral está abierta todos los días de 7:00 a 21:00. Pese a que la entrada es libre, ten en cuenta que es mucho más restrictiva que el resto de iglesias del país. Fue la única donde nos pusieron problemas por no ir con las piernas y cabeza tapados, así que tuvimos que echar un vistazo rápido y salirnos antes de que el borde sacerdote se enfadara aún más. No obstante, es mucho más bonita por fuera que por dentro.

Sameba, visita obligada en un día en Tbilisi.
Uno de los edificios que acompañan a la catedral en el complejo Sameba.

Además de los edificios del complejo, de las mejores cosas que puedes hacer es disfrutar de las vistas desde lo alto. Y es que Avlabari ocupa toda una colina y Sameba está en la cima. En resumen, una visita imprescindible en un día en Tbilisi.

Pasaban ya las cuatro de la tarde y tocaba bajar todo lo subido para volver al Parque Rike. Esta vez el propósito era coger el teleférico que te deja en la cima de la Colina Sololaki, donde se ubica la Fortaleza Narikala. Como forma parte de la red de transportes de la ciudad, es necesario comprar la tarjeta recargable válida también para el metro, por 2’5 GEL. El precio del billete es de 4’50 GEL, y lo podrás comprar en una cabina habilitada para ello. La peor parte es la cola, más o menos larga dependiendo del día y la hora, para montarte en la cabina que te sube en unos 5 minutos.

Vistas desde la Colina Sololaki.

Una vez llegues, tendrás la Fortaleza Narikala a la izquierda, el Jardín Botánico de frente y Kartlis Deda a la derecha. La fortaleza estaba cerrado cuando fuimos, y sigue cerrada a día de hoy (enero de 2025). Tampoco nos perdimos gran cosa, lo poco que queda de lo que algún día debió servir para defender la ciudad. Del jardín ya te hablaremos en el segundo día en Tbilisi, y Kartlis Deda, traducido como Madre de Georgia, es una espectacular estatua de 20 metros de alto. Está representada con una figura femenina que sostiene dos objetos: una copa de vino en una mano, que refleja la hospitalidad del pueblo georgiano y una espada en la otra, que simboliza la disposición del pueblo a defender su tierra.

Kartlis Deda, la Madre de Georgia.

Más allá de cada atracción en particular, lo que más llama la atención son las increíbles vistas hacia todo Tbilisi. Eso sí, me gusta más la imagen desde la Catedral o desde la Iglesia Metekhi, y eso que soy fan número uno de este tipo de panorámicas. Quizá tenga que ver con que los miradores de la colina suelan estar demasiado masificados.

Pese a que en algún momento del día la intención fue ver atardecer desde lo alto de la colina, finalmente nos vino mejor subir antes. Por eso, eran poco más de las siete cuando emprendimos la bajada. Esta vez prescindimos del teleférico y lo hicimos andando, ya que la intención era aprovechar para callejear por Old Tbilisi.

Explorar Old Tbilisi, una auténtica fantasía.

La primera parada fue en Upper Betlemi Church, una iglesia que tienes que visitar sí o sí. Y no hablo de su interior, sino de su zona exterior. Tiene un pequeño jardín que cuenta con unos bancos orientados hacia la vista a la ciudad. La paz y tranquilidad que sentí mientras disfrutaba del entorno es difícil de expresar.

Puedes continuar con la bajada hasta Gudiashvili Square, una pequeña plaza rodeada de bonitos edificios. A partir de ahí seguiría en dirección este. Lo mejor es callejear y no perderte ni una sola calle. Todo parece sacado de un cuento, la acera adoquinada, las casas con los balcones de madera o los picos de las iglesias que dominan las alturas.

Un típico balcón de madera, el teleférico y la catedral de fondo.

Te recomendamos aprovechar para pasar al lado de la Gran Sinagoga, construida en 1895. Pese a que la comunidad judía en Georgia fue grande, actualmente no quedan demasiados, representando menos de un 1% del total. Aún así, la sinagoga permanece activa, pero no se puede visitar.

Un poco más adelante se encuentra la Catedral de San Jorge de Tbilisi. Es el templo que tiene la cúpula azul verdosa, que tanto embellece la imagen de Old Tbilisi. Los orígenes de la catedral datan del siglo VI, aunque la estructura actual es de seis siglos más tarde. En mi opinión, lo mejor es caminar por las calles de alrededor buscando la mejor fotografía con su llamativo pico.

La cúpula de la Catedral de San Jorge de Tbilisi desde una de las calles de alrededor.

Comenzaba a anochecer ya en Tbilisi y poníamos rumbo hacia la última visita del día, el barrio de Abanotubani. El nombre del barrio proviene de la palabra abanot, que significa «baño» en georgiano, y tubani, que significa «zona» o «distrito», lo que refleja la principal característica del lugar: los baños de azufre que se encuentran allí.

De hecho, según la leyenda, el rey Vakhtang Gorgasali fundó Tbilisi en el siglo V después de descubrir las aguas termales de la zona. La ciudad creció alrededor de estos baños, que se convirtieron en un lugar clave para la vida social y cultural de la ciudad.

Paseando por Abanotubani, cruzando el Puente del Amor.

Los baños se encuentran en edificios con techos abovedados de ladrillo, sobre los que podrás caminar con total libertad. Hay varios baños que siguen en funcionamiento, pero, como supondrás, después de haber sufrido casi 40º a lo largo del día, la idea de meternos en una sauna ni se nos pasaba por la cabeza. Si te interesa, los más famosos son los de Chreli Abano, cuya web te dejamos aquí.

Más allá de los baños, Abanotubani tiene un edificio que me pareció precioso. Se trata de Orbeliani Baths, con una fachada en colores azules y todo lujo de detalles que es una auténtica maravilla. No sé cómo serán por dentro, pero acercarse a ver la entrada merece 100% la pena. Además, de fondo acompaña el bonito minarete de la Mezquita Juma, en colores rojizos.

La Mezquita Jumah, uno de los lugares que tienes que visitar en un día en Tbilisi.
Orbeliani Baths con el minarete de la Mezquita Jumah de fondo.

Una curiosidad de este barrio es que da a parar a un pequeño cañón, conocido como Leghtakhevi. Sobre este cruza el Puente del Amor, decorado con los típicos candados ya tan vistos en muchas ciudades. Hay también un pequeño camino que termina con vistas a una cascada situada al final del cañón. Pese a que esta zona tiene mucho potencial para ser un gran atractivo turístico, y en parte lo es, es una pena que esté bastante descuidada. Aún así, merece la pena acercarse.

Cayó la noche sobre la capital de Georgia y tocaba buscar un sitio para cenar. La temperatura ya era mucho más agradable, perfecta para sentarse en alguna de las terrazas de Old Tbilisi. Lo hicimos en el Restaurant Hide, ubicado en la pequeña plaza a donde da a parar el Puente de Metekhi. Allí también encontrarás las famosas letras de «I love Tbilisi» por cierto. Nos pedimos un khachapuri, unos khinkalis de entrante y una ensalada por 21€ con bebida. Muy buena relación calidad precio.

Los típicos khinkalis.

Después de cenar, dimos un paseo nocturno por Old Tbilisi. No pudimos resistirnos a probar Lumier’s Chimney Cake, un establecimiento que vende unos dulces súper típicos de la ciudad. Realmente creo que vienen del centro de Europa, porque ya los habíamos probado en Praga o Alemania. Son unos rollitos con azúcar y canela a los que puedes añadir toppings y helado de relleno. En mi opinión, el básico con avellanas es insuperable. Menos mal que estuvimos pocos días en la ciudad, porque se convirtió en un auténtico vicio.

Seguimos camino hasta Prestige Restaurant, un restaurante con una agradable terraza sobre su techo. Era la Eurocopa y tocaba ver un partido en la pantalla gigante que ponían jaja Nos tomamos un café y pusimos rumbo al hotel. De camino, nos sentamos un rato en Rike Park, donde disfrutamos tanto del espectáculo nocturno de la fuente como del vaivén del globo aerostático.

Preparando el tradicional Chimney Cake.

Eran ya las doce de la noche cuando decidimos que era momento de regresar al hotel, después de un día completísimo. Como todavía nos quedaban cosas por ver en Tbilisi, el día siguiente tocaba madrugar para volver a aprovechar el día.

Por último, te adjuntamos el mapa con todos los sitios que vimos y los restaurantes donde comimos.

Como has podido ver, un día en Tbilisi bien aprovechado da para mucho. Pero si tienes dos, mucho mejor. Si es tu caso y quieres saber cómo aprovecharlo, no te preocupes, que nosotros te contamos! Te dejamos por aquí el segundo día en la ciudad y, como siempre, te invitamos a que nos preguntes cualquier duda!

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