Ruta al norte de Islandia. Hofsós, Siglufjördur, Akureyri y Godafoss
Recorrer el norte de Islandia es una maravilla que tienes que hacer sí o sí. Quizá no haya cascadas tan espectaculares ni enormes glaciares como en el sur, pero los paisajes que verás por el camino no tienen nada que envidiarles. Te vamos a contar la ruta desde Hofsós hasta el lago Myvatn, con paradas en el pintoresco pueblo de Siglufjördur, Akureyri y en la emblemática Godafoss, la cascada más famosa de esta zona del país. ¡Comenzamos!
Día 3. Ruta por el norte de Islandia. Hofsós, Siglufjördur, Akureyri y Godafoss
Amanecíamos el tercer día del viaje en nuestro alojamiento entre Suadárkrókur y Hofsós. Habíamos terminado allí después de recorrer el noroeste de Islandia, desde la Península de Snaefellsnes. Aprovechamos la ruta para parar en Kolugljúfur, un cañón espectacular que visitamos repleto de nieve, y en Hvítserkur, un curioso monolito de roca cuya formación está sujeta a dos versiones: la erosión de la piedra durante miles de años o, la más difundida, un troll al que los primeros rayos de sol le pillaron desprevenido, petrificándose en el acto según las creencias populares islandesas. De todo eso y mucho más te hemos hablado en el post del día dos en Islandia, que te lo dejamos por aquí!
Recomendación: De Snaefellsnes a Hofsós. Kolugljúfur Canyon y Hvítserkur.

Para llegar desde el alojamiento a Akureyri teníamos dos opciones: hacer toda la carretera 76 y 82, pasando por Siglufjördur, uno de los pueblos ubicados más al norte de Islandia, o tomar la Ring Road. La primera implicaba dos horas y media, una más que la segunda alternativa. Pese a ello, nos parecía que la carretera tenía que merecer la pena, así que nos decidimos por poner rumbo hacia Siglufjördur.
Hofsós y su piscina infinita
La primera parada del día fue en Hofsós. Si has leído la entrada anterior, sabrás que nuestra intención era haberlo visitado la tarde previa, pero el horario de fin de semana de su famosa piscina climatizada hizo que lo canceláramos. Para quitarnos la espina, nos acercamos a ver qué nos habíamos perdido y, quién sabe, si a darnos un baño mañanero.
Antes de nada, te cuento que Hofsós es una pintoresca aldea situada en la costa oriental del fiordo Skagafjörður. Con una población aproximada de 200 habitantes, es uno de los asentamientos comerciales más antiguos del país, con orígenes que se remontan al siglo XVI.

El punto más turístico es Hofsós Sundlaug, una piscina infinita y climatizada con espectaculares vistas hacia el fiordo y la pequeña isla de Drangey. La entrada cuesta 1.250 ISK (8’6€), y abre durante la semana de 7:00 a 13:00 y de 17:00 a 20:00, y de 11:00 a 16:00 los findes de semana. El horario ya no se me olvida. Tiene una piscina exterior a 35º y un pequeño jacuzzi a 40º. Fuimos por la mañana con intención de darnos un baño, pero, teniendo todo el día por delante, finalmente pensamos que no era la mejor idea. Una pena, porque el sitio es chulísimo, totalmente recomendado si te pilla bien para acabar aquí un día.
Aprovechamos para dar un pequeño paseo por el pueblo y rodear Hofsóskirkja, que, como su propio nombre indica, es la iglesia de Hofsós. No tiene nada de especial, pero sus colores blancos y azules quedaban muy fotogénicos con toda la nieve a su alrededor. Tras unos 20 minutos, continuamos hacia el norte. Sobre todo si viajas en invierno, te recomendamos que mires siempre aquí el estado de las carreteras.

De Hofsós a Siglufjördur, el pueblo al norte de Islanida
Volvimos a la carretera 76 para continuar hasta Siglufjördur. Habíamos pensado que la carretera podía merecer la pena, y vaya que sí lo hizo. Un paisaje tras otro nos dejaba casi extenuados, cómo podía ser todo tan bonito! No hay puntos especialmente reseñables, y ni falta que hace, todo lo que tienes que hacer es conducir y disfrutar. A nosotros nos pilló una tremenda nevada que prácticamente nos dejó sin visibilidad, pero pudimos continuar sin problema.

Por el camino se pasa al lado de dos lagos, Hópsvatn y Miklavatn, y en el punto más septentrional de la ruta puedes parar en Trollaskagi, un faro abandonado de color naranja. Desde allí hay una buena panorámica hacia los acantilados de alrededor.
Justo antes de llegar hay un curioso túnel que se cierra y se abre cuando pasa un coche, al menos en invierno y con la que estaba cayendo. Tras un poco más de una hora, llegamos al destino, Siglufjördur.

Siglufjördur es una pintoresca localidad pesquera situada en un estrecho fiordo en la costa norte de Islandia. Conocida como la «capital del arenque«, experimentó un auge económico significativo a principios del siglo XX gracias a la industria de la pesca, convirtiéndose en uno de los asentamientos más grandes del país en esa época.
De hecho, una de las principales atracciones es The Herring Era Museum. Es un curioso museo donde se expone la vida tradicional de la población durante la época de auge del arenque. Se puede visitar una antigua fábrica de pescado, una casa y hasta varios barcos que se conservan intactos. Debe estar muy bien, pero solo tiene horario fijo de mayo a septiembre. En junio, julio y agosto abre de 10:00 a 17:00, y en mayo y septiembre de 13:00 a 17:00. Además, es carillo, 2.400 ISK (16,5€).

Lo más bonito del pueblo es que está rodeado por imponentes montañas. Por ejemplo, la vista desde la calle Adalgata hacia la iglesia Siglufjardarkirkja con la pared de roca detrás me pareció preciosa. También merece mucho la pena acercarse a la orilla del fiordo y al puerto, desde donde se aprecia perfectamente todo el entrante de agua entre el accidentado relieve de los alrededores.
Todavía quedaba el tramo de vuelta hasta Akureyri, pero después de recorrer la carretera 76 y ver Siglufjördur, ya sabía que había merecido la pena el desvío. También te digo, no sé cuánto del encanto vino de ver todo súper nevado. Pero así es Islandia, un país diferente según cuando lo visites.

Akureyri
Regresamos al coche para poner rumbo hacia Akureyri, la segunda ciudad más grande de Islandia (sin contar con poblaciones dormitorio de Reikiavik). Teníamos poco más de una hora de camino, en la que bordearíamos el fiordo Eyjafjördur. Como no podía ser de otra forma, los paisajes desde la carretera fueron preciosos. Llegamos sobre las dos de la tarde, así que empleamos toda la mañana en hacer el recorrido hasta Siglufjördur y vuelta.
En Akureyri viven alrededor de 18.000 personas, y se ubica justo al final del fiordo. Al igual que en Reikiavik, el atractivo más famoso es su iglesia, Akureyrakirkja, que, de hecho, fue diseñada por el mismo arquitecto. Fue construido en 1940 en lo alto de una colina, lo que hace que sea visible desde casi cualquier punto de la ciudad que esté un poco abierto. Lo más característico es su órgano, de 3.200 tubos.

Más allá de la iglesia, puedes recorrer su calle principal, Hafnarstraeti, o entrar a Lystigardur Akureyrar, el jardín botánico más septentrional del mundo, que alberga plantas autóctonas del país y otras variedades árticas. Se ubica en un parque público y es gratuito. También puedes visitar alguno de sus museos: Akureyri Art Museum, de arte, o Akureyri Museum, que cuenta cómo era la vida tradicionalmente en la ciudad. No obstante, mi consejo es que no pierdas mucho tiempo en Akureyri. No hay nada que merezca mucho la pena, y estarás quitando tiempo de otros lugares mucho más bonitos! Aunque para gustos los colores claro.
Si piensas hacer noche en la ciudad, puedes acabar el día en Forest Lagoon, unas termas en medio de un bosque con vistas hacia el fiordo y la propia Ayureyri. Está abierta de 10:00 a 00:00 todos los días, y la entrada de adulto sale a 6.900 ISK (47’50€). Pueden parecer caras, y lo son, pero si lo comparas con Blue Lagoon, las más famosas de todo Islandia, es menos de la mitad de precio. Puedes reservar online a través de su página web.
Godafoss, la cascada de los dioses
Tras una visita rápida a Akureyri y una parada técnica en el Bonus, continuamos camino a Godafoss. La ruta más rápida atraviesa un túnel de peaje que cuesta 1.500 ISK (10’40€). No hay cabinas para pagar, sino que hay que meterse en la página web, introducir tu matrícula y hacer el abono. Tienes tres horas desde tu paso o el importe subirá a 2.500 ISK (17’2€), que además gestionará la compañía de alquiler.

Viendo que solamente ahorrábamos 15 minutos, pasamos de tanto lío y cogimos el camino alternativo, con el que llegarás a Godafoss en 45 minutos sin pagar. Para aparcar el coche tienes dos opciones, el parking este y el oeste. Cada uno da acceso a un lado de la cascada, aunque se puede cruzar un puente para ver los dos sin necesidad de mover el vehículo. Nosotros aparcamos en el lado este y nos conformamos con esa vista. Ambos aparcamientos son gratuitos.
Al lado del parking hay un establecimiento que hace tanto de cafetería como de tienda de souvenirs. Aprovechamos para comer el bocadillo que nos habíamos preparado, coger temperatura tomando un café, y caminamos los 5-10 minutos que separan al aparcamiento de la cascada.

Godafoss es conocida como «la cascada de los dioses«. La leyenda cuenta que en el año 1000 d.C., cuando el parlamento islandés decidió adoptar el cristianismo como religión oficial, el líder Porgeir Ljósvetningagodi arrojó las estatuas de los antiguos dioses nórdicos a la cascada como símbolo del abandono de las viejas creencias.
En cuanto a sus características, Godafoss es una cascada de forma semicircular, con un ancho de aproximadamente 30 metros y una altura de 12 metros. El río Skjálfandafljót, el cuarto más largo de Islandia, alimenta la cascada. Aunque la cantidad exacta de agua que mueve puede variar según la estación y las condiciones climáticas, se estima que el flujo promedio es de alrededor de 200-300 metros cúbicos por segundo, ¡casi nada! La vimos parcialmente congelada y aún así es impresionante la cantidad de agua que mueve.

Puedes entretenerte lo que te apetezca viéndola, desde 2 minutos hasta disfrutar de la vista desde ambos lados. Estuvimos unos 20 minutos entre fotos y demás, y regresamos al choche para continuar camino hacia la última parada del día.
De Godafoss a Myvatn
A apenas 40 minutos de Godafoss se ubica Myvatn, donde pasaríamos la tercera noche del viaje. Myvatn significa «el lago de las moscas«, y es que en verano se llena de nubes y nubes de insectos que hacen muy molesto caminar a su alrededor sin protección. No obstante, el lago es casi lo de menos, ya que se ubica en el corazón de un área llena de maravillas naturales, empezando por Godafoss.
Al oeste, puedes visitar Dimmuborgir, un laberinto de formaciones de lava con estructuras fascinantes que parecen castillos y cuevas. A poca distancia, se encuentra Hverfjall, un imponente cráter volcánico que ofrece vistas panorámicas inigualables a quienes se aventuran a subirlo. Al lado está Hverir, un área geotérmica cercana al paso de Námafjall, famosa por sus humeantes fumarolas, pozas de barro burbujeante y un paisaje surrealista teñido de tonos amarillos, naranjas y grises debido a los depósitos de azufre.

Al norte, recorrer Krafla, otro cráter volcánico, o Leirhnjukur, un terreno geotérmico activo que se ubica justo al lado, similar a Hverir. Y, para terminar las visitas, impresionarte con tres cascadas espectaculares situadas una al lado de la otra: Hafragilsfoss, Dettifoss y Selfoss.
Y si esto te parece poco, también encontrarás aquí una de las mejores termas de Islandia: Mývatn Nature Baths, con un estilo similar a Blue Lagoon pero a mitad de precio. Como ves, no es poco de lo que hay que hablar en esta fascinante región, y no sorprende que sea de los lugares más visitados en el norte de Islandia. Como la mayoría de cosas las hicimos al día siguiente, te lo cuento todo en el Día 4 en Islandia, que te dejo por aquí.
Recomendación: Qué hacer en Myvatn. Visitar Hverfjall, Hverir, Hafragilsfoss y mucho más.

Dónde dormir en el norte de Islandia: Myvatn
Lo que sí que te contamos es donde pasamos la noche en este tercer día del viaje por el norte de Islandia. Nos quedamos en el alojamiento más caro de toda la ruta, en Skútustadir Guesthouse, ubicado en un pequeño pueblo con el mismo nombre. Reservamos una habitación doble con baño compartido, una familiar para 4 personas y una casa de campo para 4 también. Por todo pagamos 600€, 60€ cada uno.
Lo mejor fue la casa de campo, que es independiente al resto de habitaciones y tiene cocina. Todo tenía desayuno incluido, que no suele ser muy común en Islandia. Estaba muy cuidado y limpio, así que te lo recomendamos, aunque sabemos que hay otras opciones que también están bien.

Actualmente la habitación doble con baño compartido cuesta 100€ la noche, y la casa de campo 220€. Por lo que hemos visto, esta última requiere reservarla con mucha antelación.
Si prefieres algo más económico, una de las mejores opciones es Vogar Travel Service, con habitaciones dobles con baño compartido por 85€. De más nivel está Berjaja Iceland Hotels, que ofrece habitaciones con baño privado por 100€. Si encuentras este último por ese precio, es muuuy buena opción.
Mapa de la ruta por el norte de Islandia
Por último, te adjuntamos un mapa con todos los puntos que visitamos en este día de ruta por el norte de Islandia.
Y hasta aquí la ruta por el norte de Islandia. Si quieres saber qué visitamos en Myvatn, te dejamos aquí el día 4 recorriendo Islandia. Y, como siempre, cualquier duda en comentarios!
Recomendación: Día 4. Qué hacer en Myvatn. Visitar Hverfjall, Hverir, Hafragilsfoss y mucho más.
