Visitar Cartago, las ruinas más famosas de Túnez

Cartago, la antigua ciudad fenicia y romana situada en la costa de Túnez, es un destino que transporta a los viajeros a través del tiempo. Reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, esta histórica metrópolis ofrece un recorrido por ruinas que cuentan historias de poder, cultura y tragedia. Desde su teatro y anfiteatro hasta las termas de Antonino, explorar Cartago es un imprescindible para los amantes de la arqueología y la historia. En este artículo, te contamos todo lo que necesitas saber para planificar tu visita.

Visitamos Cartago en el penúltimo día de nuestro viaje recorriendo Túnez por libre. Llegamos desde Sidi Bou Said, la localidad más bonita del país, y desde aquí fuimos al último destino: Túnez capital. Los tres puntos están muy próximos, a apenas 20 minutos en coche.

Nosotros alquilamos un coche para viajar alrededor del país. Si planeas hacer un recorrido que vaya más allá de la capital y los principales atractivos cercanos, es sin duda la mejor forma de cubrir tu ruta. Si es tu caso, llegar a Cartago no tendrá más complicación que coger el mapa que te vamos a dejar al final con todos los puntos destacados e ir de uno a otro. En todos puedes aparcar gratuitamente en la puerta, y hay sitio de sobra. Si te suena bien, recomendamos DiscoverCars, a través de la cual conseguimos una buena oferta con la empresa local de CamelCars.

También se puede llegar fácilmente desde la capital de Túnez en cercanías. Se coge en Tunis Gare Marine (TGM), al final de la Avenida Habib Bourguiba. Tienes que subirte al tren con dirección a La Marsa, que para tanto en Sidi Bou Said como en Cartago. Lo malo es que las ruinas de Cartago son una serie de puntos dispersos, por lo que ir andando de uno a otro te llevará su tiempo. El billete se compra directamente en la estación por menos de 2 dinares, y el trayecto es de unos 25 minutos.

Otra alternativa más cómoda si no dispones de coche es pedir un Bolt o coger un taxi. La tarifa no suele llegar a los 5€, así que, por comodidad, creo que merece la pena, a no ser que quieras probar la experiencia de subirte a un tren tunecino.

Recorriendo las Termas de Antonino, el gran atractivo de Cartago.

La última alternativa es contratar una excursión que te lleve a conocer Sidi Bou Said y Cartago, como estas que te dejamos aquí abajo.

También hay opciones para visitar solo las ruinas de Cartago. Como verás si sigues leyendo, el lugar en general nos decepcionó un poco. Pensamos que de haber contado con un guía podría haber ganado interés, ya que lo que queda en pie en muchos de los yacimientos es entre nada y poco. Por ello, contar con las explicaciones de un local puede ser una idea muy recomendable.

Cartago fue fundada alrededor del siglo IX a.C. por los fenicios, un pueblo de navegantes y comerciantes procedentes de Tiro, en el actual Líbano. Según la leyenda, la reina Dido fue quien estableció la ciudad en la costa del norte de África, eligiendo su ubicación estratégica cerca del Mediterráneo.

Bajo los fenicios, Cartago se convirtió rápidamente en un centro de comercio marítimo, gracias a su ubicación privilegiada y su avanzada tecnología naval. La ciudad destacó por su economía basada en el comercio, la agricultura y su dominio en el Mediterráneo occidental.

A medida que crecía en riqueza y poder, Cartago se convirtió en la principal rival de Roma. Este enfrentamiento culminó en las famosas Guerras Púnicas (264-146 a.C.), una serie de tres conflictos que marcaron la historia de la región.

Las termas de Antonino incluyen ruinas de viviendas y otros edificios cercanos, con los restos muy deteriorados.

Durante la Segunda Guerra Púnica, el general cartaginés Aníbal protagonizó su épica marcha con elefantes a través de los Alpes, lo que lo convirtió en una figura legendaria. Sin embargo, en la Tercera Guerra Púnica, Roma, bajo el mando de Escipión Emiliano, destruyó Cartago en el 146 a.C., arrasando la ciudad y sembrándola de sal como símbolo de su derrota.

Después de su destrucción, Cartago fue reconstruida por los romanos en el siglo I a.C. y se convirtió en una de las ciudades más importantes del Imperio Romano en África. Fue famosa por sus imponentes edificios, como las Termas de Antonino, el teatro y el puerto, y por ser un centro de cultura y comercio.

Con la llegada del cristianismo, Cartago se transformó en un importante centro religioso y fue el hogar de destacados teólogos como San Agustín. Sin embargo, la ciudad fue perdiendo relevancia tras las invasiones vándalas en el siglo V y la conquista árabe en el siglo VII, que marcaron el inicio de su declive.

El complejo de las villas romanas se ubica en un alto con vistas al Mediterráneo.

En la mayoría de atracciones de Túnez hay guías ofreciendo sus servicios en las puertas de entrada, pero aquí es un poco más complicado. Como los distintos puntos están algo lejos entre sí, es recomendable de un vehículo para explorar la antigua ciudad en un tiempo prudencial. Por ello, si quieres una visita guiada lo mejor es que la reserves previamente.

Nosotros optamos por visitar Cartago por libre. Antes de nada, tengo que decir que fue el lugar que más me decepcionó en todo el viaje. No dudo de que un entendido en arqueología o en historia pueda encontrar interés en los lugares conservados, pero, desde el punto de vista de un turista medio, casi que te diría que no merece la pena ir. Y te digo casi porque las Termas de Antonino sí que están bien, lo único que se salva. El resto son ruinas prácticamente inexistentes. No hay nada que se tenga medio en pie. Además, se mezcla con la actual Cartago, perdiendo encanto y siendo difícil transportarte a las épocas antiguas.

No obstante, te voy a contar punto por punto, así como un ranking con lo que más me gustó. La entrada son 12 dinares, con la que te darán un papel con todos los lugares a los que puedes acceder, como el que te adjunto en la foto. Solo tendrás que pagarlo en el primer lugar al que vayas, donde te entregarán la entrada, y a partir de ahí ir mostrándola. Está abierto de 8:00 a 17:00.

Entrada a Cartago con todos los puntos incluidos en los 12 dinares.

Construido durante el siglo II d.C., el anfiteatro de Cartago fue uno de los más grandes del mundo romano. Este imponente edificio no solo albergaba combates de gladiadores, sino también ejecuciones públicas y espectáculos teatrales. Su diseño ovalado, típico de los anfiteatros romanos, permitía que hasta 30.000 personas se diesen cita para ver el espectáculo.

Actualmente queda entre nada y poco, aunque se sigue conservando perfectamente la forma del anfiteatro. También permanece parte del camino subterráneo por el que los gladiadores se preparaban para subir a la arena, así como puertas laterales.

En cualquier caso, teniendo en cuenta el nivel de muchos de los puntos, el anfiteatro me pareció que no estaba mal. Está un poco apartado del pueblo, y las dimensiones del lugar, perfectamente marcadas por los muros que aún están en pie, hacen que sí que te puedas imaginar, muy remotamente, cómo podía ser aquel sitio en su época de esplendor.

Restos del anfiteatro. Se puede ver la estructura que marcaba las dimensiones de la arena y poco más.

Las villas romanas de Cartago representan la cúspide del lujo y la sofisticación de la vida romana en África del Norte. Estas residencias, a menudo decoradas con coloridos mosaicos y frescos, incluían baños privados, jardines y espacios amplios para la socialización. La «Villa de la Volière» es particularmente famosa por sus mosaicos, un ejemplo del alto nivel artístico alcanzado por los artesanos locales. Estas villas no solo servían como hogares, sino también como demostraciones de estatus para las élites romanas.

Pese a que no se conserva prácticamente nada, está en un alto desde el que se tienen buenas vistas hacia el mar, lo que le da un toque especial. Lo que más vale la pena son las casas en las que aún se mantiene algún mosaico. El lugar no está mal para dar un paseo por las antiguas calzadas, pero no te esperes gran cosa.

Villa romana que aún mantiene parte de los mosaicos.

Este teatro, construido en el siglo II d.C., refleja la influencia cultural romana en Cartago. Diseñado en forma semicircular, contaba con un escenario decorado con columnas y estatuas, mientras que los espectadores disfrutaban de actuaciones desde gradas de piedra. Los eventos aquí no se limitaban al teatro; también se realizaban recitales de poesía y música. Restaurado parcialmente, el teatro aún es sede del famoso Festival Internacional de Cartago, mostrando cómo este antiguo espacio sigue siendo un puente entre el pasado y el presente.

Prácticamente todo lo que se ve está restaurado, así que como ruina tiene poco que ofrecer. No hay ni columnas, ni esculturas y no tengo claro que ninguna de las gradas sea original. En mi opinión, uno de los puntos que no merece la pena visitar.

El teatro romano, totalmente renovado.

Cartago desempeñó un papel crucial en la expansión del cristianismo en África del Norte, y este museo documenta esa transformación cultural y religiosa. Entre los artefactos destacados se encuentran sarcófagos tallados, inscripciones y mosaicos que representan símbolos cristianos tempranos como el pez y el crismón. El museo se encuentra cerca de las ruinas de una basílica cristiana, lo que añade un contexto arquitectónico a la colección.

De la basílica queda muy poco, y las exposiciones son dos pequeñas salas sin mucha gracia. Si tienes pensado ir al Museo del Bardo o al Museo Arqueológico de El Djem, te recomiendo saltarte esta parada. Bueno, y si no lo tienes pensado, si te la saltas tampoco pasaría nada.

El Museo de Cartago se encuentra en la histórica colina de Byrsa, el corazón de la antigua ciudad. Este museo ofrece una visión integral de la evolución de Cartago, desde su fundación por los fenicios en el siglo IX a.C. hasta su apogeo como colonia romana. Entre los objetos destacados están los amuletos púnicos, herramientas de navegación, esculturas y mosaicos romanos.

Estaba cerrado por obras cuando lo visitamos, así que no puedo decirte si merece la pena. Según he leído, se espera que no abra hasta 2026, aunque no lo puedo asegurar. Puedes subir a comprobarlo y de paso ver la Catedral de San Luis de Cartago.

Catedral de San Luis de Cartago, justo al lado del Museo de Cartago.

El Tophet de Salambó es uno de los sitios más controvertidos de Cartago. Este santuario al aire libre estaba dedicado a las deidades púnicas Baal Hammon y Tanit. En él se han encontrado urnas con restos incinerados, que podrían haber sido ofrendas votivas. Aunque algunos historiadores sostienen que aquí se realizaban sacrificios de niños, esta interpretación sigue siendo debatida. A pesar de la polémica, el Tophet ofrece una visión única de las prácticas religiosas de los cartagineses, reflejando su compleja relación con lo sagrado.

Poca cosa queda del Tophet de Salambó. Hay lápidas y restos de algunos muros. Tampoco es que sea el punto que menos merece la pena, pero en mi opinión es prescindible. Quizá con la explicación de un guía pueda ganar interés, ya que es un lugar con una historia bastante única.

Restos de lápidas en el Tophet de Salambó.

Construidas bajo el emperador Antonino Pío en el siglo II d.C., estas termas eran un lugar clave para la vida social romana. Divididas en áreas para baños fríos (frigidarium), templados (tepidarium) y calientes (caldarium), las termas también incluían gimnasios y espacios para la relajación. Aunque solo las bases de las estructuras permanecen, se puede apreciar la magnitud y la ingeniería avanzada de estos baños públicos. Su ubicación junto al mar hace que las termas sean uno de los lugares más pintorescos de Cartago.

Sin duda, lo mejor de Cartago. Se conservan grandes columnas y mucha de la estructura que daba forma a las termas. Además, la cercanía al mar hace que sea todavía más especial. Si pagas la entrada y solo visitas las Termas, en mi opinión habría valido la pena.

Los restos con las columnas conservadas de las antiguas termas de Antonino.

El Quartier Magon lleva el nombre de la influyente familia Magón, una de las más destacadas de la época púnica. Este barrio ofrece una mirada a la vida cotidiana en la antigua Cartago, con restos de viviendas, talleres y almacenes. También se encuentra aquí un pequeño museo al aire libre que exhibe herramientas y cerámicas encontradas en el sitio.

De lo peor de Cartago. Lo único bueno es que se ubica en frente del mar. Se puede decir que no queda nada con lo que hacerte una idea de lo que fue el barrio en su día.

En lo que consiste la visita a Quartier Magon, básicamente cimientos.

Este barrio está vinculado a la legendaria reina Dido, la fundadora de Cartago según la mitología. Las excavaciones aquí han revelado estructuras púnicas tempranas, como cimientos de templos y murallas defensivas. Estas ruinas dan testimonio de los primeros días de la ciudad, cuando los colonos fenicios transformaron esta área en un centro comercial y cultural.

Más de lo mismo que Quartier Magon. Se conserva un poquito más, pero la visita es igual de prescindible.

Quartier Didon, poco que ofrecer.

Los puertos púnicos son un símbolo del poder marítimo de Cartago, que dominaba el Mediterráneo en su apogeo. Divididos en un puerto comercial y otro militar, estos estaban diseñados para facilitar tanto el comercio como la defensa. El puerto militar, en particular, era una maravilla de la ingeniería, con un diseño circular que permitía un rápido despliegue de la flota. Aunque hoy solo quedan restos, su impacto en la historia marítima es incuestionable, destacando a Cartago como una potencia naval sin igual.

Como ruina, no tiene absolutamente nada que ofrecer. Se sigue utilizando por pequeñas barcas de pescadores que entran y salen continuamente de la zona, por lo que al menos tiene cierto entretenimiento la visita. Además, el lugar es bonito.

Puertos púnicos, con unos alrededores agradables.

Como ya te hemos ido diciendo, las ruinas nos decepcionaron mucho. Como consideramos que sí que hay algún punto que merece más la pena, vamos a hacer un ranking ordenando de mejor a peor lo que visitamos, y así ayudarte si quieres ir a Cartago y no entrar en cada resto arqueológico. El Museo de Cartago no lo incluimos, ya que estaba cerrado y no pudimos entrar.

  1. Termas de Antonino.
  2. Villas Romanas.
  3. Anfiteatro.
  4. Tophet de Salombó.
  5. Puertos púnicos.
  6. Teatro Romano.
  7. Museo Paleocristiano.
  8. Quartier Magon.
  9. Quartier Didon.

Además, en mi opinión, solo merecen la pena los cuatro primeros, y siendo generoso. Podría incluir los puertos púnicos, pero como lugar más que como ruina. Imprescindible solo veo las Termas.

Te incluimos un mapa con todos los puntos que puedes visitar con la entrada a las ruinas arqueológicas de Cartago.

Y hasta aquí la información sobre las ruinas de la antigua ciudad de Cartago. Cualquier pregunta en los comentarios!

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