Visitar las mejores cascadas del sur de Islandia (con mapa)

El sur de Islandia es un continuo sube y baja del coche por todas las atracciones que allí se ubican. Cañones, playas de arena negra, lenguas glaciares, acantilados y cascadas, muuuuchas cascadas. Cada pocos kilómetros tendrás una cascada apuntada en tu lista para visitar, o te sorprenderá un salto de agua desde la carretera. Para que sepas cuáles son las mejores, te venimos a contar todo lo que necesitas saber para visitar las cascadas del sur de Islandia. ¡Comenzamos!

Esta entrada forma parte del recorrido diario de nuestro viaje por Islandia. Si quieres seguir la ruta, te dejamos por aquí todas las entradas que hemos publicado. Amanecimos el octavo día en las cucas cabañas de madera de Vestri Pétursey, en los alrededores de Vik. Llegamos allí desde después de visitar Svartifoss, Stjórnarfoss, Fjadrárgljúfur Canyon y Dýrhólaey, entre otros. Si estás interesado, también te dejamos por aquí el séptimo día de nuestro recorrido.

Vistas desde los acantilados de Dýrhólaey.

Lo primero que hicimos fue dirigirnos al glaciar Myrdalsjökull, el segundo más grande del país, que cubre el volcán activo Katla, uno de los más peligrosos por su potencial de tener erupciones explosivas. Ya hemos comentado qué se puede hacer allí en la entrada anterior, pero recapitulamos brevemente.

Si quieres visitarlo por libre, lo mejor es que te acerques a Sólheimajökull, la lengua más accesible. Se puede llegar fácilmente andando 10 minutos desde el aparcamiento de pago (1.000 ISK), ubicado al final de la carretera por la que te llevará tu navegador si le indicas la lengua glaciar como destino. Las vistas son realmente impresionantes. Puedes andar hasta meterte prácticamente en el hielo sin problema, ¡una pasada!

Si optas por hacerlo guiado, lo más común es contratar una excursión que junte el trekking por la superficie del glaciar y la visita a la famosa cueva de hielo de Katla. La parte mala es el precio, que suele superar los 180€ por persona. Te dejamos por aquí varias opciones.

Se puede andar hasta la pared de hielo del glaciar.

Si llegas desde el este, antes de comenzar con la ruta por las mejores cascadas del sur de Islandia, hay un punto muy conocido, donde se ubica DC-3 Solheimasandur. Quizás con ese nombre no tengas ni idea de lo que estoy hablando, pero si te digo que son los restos de un avión abandonado en mitad de una playa de arena negra, es bastante probable que hayas visto u oído hablar del lugar.

Este avión de la Marina de los Estados Unidos se estrelló en la playa de Sólheimasandur el 24 de noviembre de 1973, después de quedarse sin combustible y sin causar daños humanos. Lo que seguro que no se esperaba en ese momento, es que 50 años más tarde se haya convertido en un reclamo turístico.

El avión abandonado en el sur de Islandia. Imagen obtenida de Google Maps.

Nosotros no lo visitamos porque, después de lo que leímos, teníamos claro que no nos compensaba para nada. En cualquier caso, te cuento en qué consiste la experiencia. Lo primero será dejar tu coche en el aparcamiento gratuito ubicado justo al lado de la Ring Road, en este punto. Desde ahí tienes dos opciones, coger el bus que llega hasta el avión o ir caminando.

El autobús sale cada 30 minutos, desde las 10:00 hasta las 17:00. Cuesta alrededor de 22€ ida y vuelta, y cada tramo toma unos 5-10 minutos. Se puede reservar online aquí, o cogerlo in situ. Según he leído, presencialmente se puede optar por hacer la ida en bus y la vuelta caminando, o viceversa, por 2.000 ISK (13’8€). En ambos casos, tendrás que reservar el horario de ida, mientras que a la vuelta puedes subirte al que mejor te venga.

El fuselaje del avión por dentro. Imagen obtenida de Google Maps.

La ruta andando es de 7 kilómetros ida y vuelta. Pese a que es llana y podría parecer que no entraña mayor dificultad, las rachas de viento de la zona deben ser tremendas. Nosotros las vivimos en Stokksnes, y te aseguro que caminar así durante 2 horas está muy lejos de ser agradable. Ten en cuenta que, como todo el recorrido es por una playa, el viento mueve mucha arena, resultando aún más molesto y hasta dañino.

Lo que te encontrarás al llegar es el fuselaje del avión, como un esqueleto metálico. No queda nada en el interior, ni el motor ni el mobiliario. No dudo que el lugar tenga una bonita foto, pero ¿merece la pena pagar 22€ o perder 2 horas caminando contra la arena y el viento? Pues eso ya lo decides tú! En nuestra opinión no lo merecía.

Kvernufoss es una cascada escondida y menos conocida en el sur de Islandia, pero es una joya que vale la pena descubrir. Se encuentra a pocos minutos de la famosa cascada Skógafoss, pero son los menos los que deciden incluirla en su itinerario, comparando la gente que vimos en una y en otra.

Kvernufoss, la cascada que más me sorprendió del sur de Islandia.
El camino hacia Kvernufoss parece sacado de un cuento.

Con una altura de aproximadamente 30 metros, Kvernufoss cae en un entorno pintoresco dentro de un estrecho cañón. Una de las características más llamativas es que puedes caminar detrás del salto de agua, similar a Seljalandsfoss, pero con mucha más privacidad. Desde detrás tendrás una perspectiva mágica del agua cayendo y el entorno. Eso sí, llévate ropa impermeable si no quieres volver empapado.

El acceso a Kvernufoss implica una corta caminata de unos 20 minutos desde el Museo del Folclore de Skógar. El sendero es sencillo y recorre un paisaje precioso, lo que hace que el camino sea parte del encanto de la visita. De todas las cascadas que visité en Islandia, fue de las que más me sorprendió, al nivel de Hengifoss. No me esperaba un lugar tan bonito y con tan poca gente. En mi opinión, un imprescindible.

Kvernufoss desde atrás.

Fue la primera visita del día tras el glaciar, y entre recorrer el sendero y disfrutar del entorno terminamos dedicándole un poco más de una hora.

Y, tras 8 días de recorrer Islandia, llegó uno de los momento más esperados, Skógafoss. Con una impresionante caída de 60 metros y un ancho de 25 metros, Skógafoss es famosa por su imponente belleza y la gran cantidad de agua que fluye constantemente desde el río Skógá.

Skógafoss, la cascada más visitada del sur de Islandia.
Skógafoss, la cascada más famosa de Islandia.

Hay dos lugares que regalan las mejores panorámicas de la cascada. En mi opinión, en la base es desde donde se obtienen las imágenes más bonitas. Ver tal cantidad de agua cayendo, prácticamente, sobre ti, es algo fascinante. Además, en los días soleados y gracias a todo el rocío que genera la cascada a su alrededor, se forman continuamente arcoíris que hacen de la experiencia algo mágico.

La segunda vista es desde el mirador de arriba, al que se llega por la escalera de más de 400 escalones ubicada en el lado izquierdo de la cascada. Desde lo alto se ve cómo el río fluye suavemente antes de precipitarse al vacío. Desde luego que sorprende cómo puede generar ese estrecho caudal tal caída. Por supuesto que vale la pena subir, pero la vista no tiene nada que ver con la de abajo.

Una de las cosas más representativas de Skógafoss es el arcoíris que se forma en los días soleados.

Lo malo de Skógafoss, dado su belleza, seguro que no te sorprende. Y es que es uno de los lugares más masificados de Islandia, sino el que más. Nosotros llegamos sobre las diez de la mañana y ya estaba bastante llena. Por eso, te recomiendo intentar adaptar el itinerario para estar allí al amanecer, y verla así prácticamente solo.

En el mirador de la cima de Skógafoss comienza el famoso sendero Fimmvörduháls, que conecta la cascada con el valle de Thórsmörk, pasando por valles y docenas de cascadas. Es una caminata de unos 25 kilómetros bastante dura, y en la que se suele hacer noche en alguno de los refugios de la ruta. Se asciende cerca de 1.000 metros y se atraviesan zonas que requieren de cierta forma física.

Skógafoss desde arriba.

Normalmente no es común incluirla en un viaje como el que hicimos nosotros, de diez días recorriendo la Ring Road. Es demasiado tiempo y preparación. Lo que sí que es más viable es hacer una pequeña parte. Por ejemplo, si caminas unos 40 minutos, que tendrás que deshacer luego, pasarás por Hestavadsfoss, Fosstorfufoss o Steinbogafoss, tres bonitas cascadas del sur de Islandia. Nosotros llegamos hasta la segunda y dimos media vuelta, quedaba mucho por hacer y no podíamos dedicarle más tiempo.

La ruta completa con final en el valle de Thórsmörk debe ser preciosa, así que me lo guardo como un objetivo para el día en el que vuelva a Islandia. Si estás interesado, aquí puedes ver mucha más información.

Fosstorfufoss, una cascada ubicada al sur de Islandia
Fosstorfufoss, una cascada ubicada al sur de Islandia.

A unos 30 minutos en coche desde Skógafoss dirección oeste se ubica Seljalandsfoss, una espectacular cascada de 60 metros de alto. Pero no es su altura lo que hace verdaderamente famoso a este lugar, sino la posibilidad de caminar detrás del salto de agua gracias a una cueva natural que se encuentra en su base.

Nosotros no tuvimos suerte y no pudimos hacer el recorrido por detrás. El frío del invierno hace que, durante esta época, el agua que se desprende de la cascada se congele, haciendo resbaladizo y peligroso todo el entorno. Como ya habíamos tenido la experiencia de caminar detrás de una cascada en Kvernufoss, no nos preocupó demasiado este pequeño contratiempo. En cualquier caso, vale la pena visitarla igualmente.

Seljalandsfoss, las cascada al sur de Islandia que se puede recorrer por detrás.
Seljalandsfoss. El hielo de los alrededores hizo que no pudiésemos dar el famoso paseo por la parte de atrás.

El aparcamiento de Seljalandsfoss es de pago, y te valdrá tanto para esta cascada como para Gjufrafoss, de la que ahora te hablamos. Se paga en unas máquinas repartidas por el estacionamiento.

A pocos minutos a pie desde Seljalandsfoss se encuentra Gljúfrabúi, conocida como la «cascada escondida». Aunque está cerca de su vecina más famosa, esta cascada suele estar menos concurrida gracias a su ubicación dentro de un estrecho cañón, lo que la convierte en un tesoro para quienes buscan un rincón más tranquilo. Al adentrarte en el cañón, serás recibido por una impresionante caída de agua de unos 40 metros, que desciende con elegancia por las paredes hasta desembocar en una pequeña piscina de agua cristalina.

Entrar a ver Gljúfrabúi es una maravilla. Sin duda, una de las mejores cascadas del sur de Islandia.

La experiencia de estar dentro del cañón es, sencillamente, espectacular. Aunque había visto muchas fotos antes de visitarla, nada se compara con la sensación de estar allí, con la cascada cayendo justo sobre ti. El acceso algo limitado le da un toque especial, ya que una vez dentro, puedes disfrutar de una vista limpia y sin multitudes, especialmente si te subes a una roca estratégicamente situada que parece hecha a medida para capturar la foto perfecta.

Gluggafoss se ubica al norte de la Ring Road. Para llegar, hay que coger el desvío por la 250, y en unos 20 minutos estarás en tu destino. Allí hay un aparcamiento gratuito y la cascada está a unos pocos metros.

Gluggafoss, la cascada de las ventanas, en el sur de Islandia.
Gluggafoss, la cascada de las ventanas.

A Gluggafoss se la conoce como la Cascada de las Ventanas, por las aberturas naturales formadas en la roca por donde fluye el agua, creando la apariencia de que esta sale de ventanas. La caída tiene dos niveles principales: un salto superior de 12 metros seguido de uno más largo de 20, que culmina en una piscina rodeada por rocas y vegetación.

Pese a que es muy bonita, solo ir y volver te empleará 40 minutos, por lo que puedes saltártela o no dependiendo de cómo vayas de tiempo. En cualquier caso, después de ver cinco cascadas, la siguiente la coges con menos ganas que la primera, independientemente de lo bonita que sea.

Nauthúsafoss está también al norte de la Ring Road, pero el desvío es independiente al de Gluggafoss. Para llegar, hay que continuar la carretera desde la que se accede al aparcamiento de Seljalandsfoss, y en unos 15 minutos estarás en el parking que da acceso al sendero de la cascada. Eso sí, ten en cuenta que la carretera es de grava, por lo que puedes tener complicaciones en según qué fechas y dependiendo de qué coche hayas alquilado. Puedes mirar el estado de las carreteras aquí.

Nauthúsafoss. Imagen obtenida de Google Maps.

Cuando estuvimos nosotros estaba cerrada, aunque tampoco teníamos en mente incluirla en el itinerario. Según he leído, acceder es complicado. Hay que caminar sobre un río buscando piedras en las que pisar y bordear dos pequeñas cascadas con la ayuda de una cadena de metal sujeta a la roca. Si superas todos estos obstáculos, en una media hora llegarás a la Nauthúsafoss. Como no la visité, no te puedo decir cuánto merece la pena, pero parece realmente bonita.

Después de tantas cascadas, tocaba visitar la última del día. Urridafoss se ubica ya muy cerca del Cículo Dorado, una ruta circular que incluye varias atracciones muy visitadas, pero de eso ya te hablaremos en la entrada del siguiente día.

Uridafoss, Una de las cascadas que más agua mueve en el sur de Islandia.
Urridafoss estaba bastante congelada cuando la visitamos. Una de las cascadas que más agua mueve en el sur de Islandia.

Aunque no es una cascada tan vistosa como lo puede ser Skógafoss, la cantidad de agua que mueve es impresionante. Según he leído, en condiciones normales lleva un caudal de aproximadamente 360 metros cúbicos por segundo. Para que te hagas una idea de lo que supone, podría llenar una piscina olímpica en menos de 7 segundos.

Cando la visitamos, corría tanto viento que apenas se podía estar fuera del coche. Como el aparcamiento está justo al lado del mirador, nos bajamos tímidamente a echar un vistazo rápido. Era marzo y aún estaba parcialmente congelada, por lo que no fue tan impresionante como debe de ser verla primavera. Aún así, estando a menos de 2 kilómetros de la Ring Road, vale la pena acercarse.

Urridafoss.

Terminamos esta visita sobre las cuatro de la tarde, así que tocaba decidir qué hacer el resto del día. Podíamos empezar con alguna de las atracciones del Círculo Dorado o acabar la tarde en la Laguna Secreta, una piscina termal ubicada muy cerca del alojamiento que teníamos reservado para esa noche. Finalmente, optamos por esta segunda opción y dejamos el turismo para los dos días que nos quedaban por delante. Como todo lo relacionado con el Golden Circle lo hemos escrito en una entrada aparte, dejamos la piscina para el post que te adjuntamos aquí.

Para completar la ruta por las mejores cascadas del sur de Islandia, te contamos rápidamente las que ya habíamos visitado en días previos y las que nos quedaban por delante.

Kvernufoss, la cascada que más me sorprendió en el sur de Islandia
Kvernufoss.

Svartifoss y Hundafoss se ubican dentro del Parque Nacional Skaftafell, parte del inmenso Parque Nacional Vatnajökull. El parque cuenta con un aparcamiento de pago, donde es necesario dejar el coche por 1.000 ISK (unos 7€).

Entre sus muchos senderos, uno de los más populares es el que conduce a Svartifoss, la cascada de las columnas de basalto. El camino tiene unos 2 kilómetros, con algo de pendiente, pero resulta fácil y agradable. Antes de llegar a la cascada principal, pasarás junto a Hundafoss, una bonita cascada que funciona como aperitivo.

Svartifoss, parte del Parque Skaftafell, en el sur de Islandia
Svartifoss desde su base.

Tras unos 45 minutos de caminata llegarás a Svartifoss. Hay un puente frente a la cascada que ofrece una vista preciosa, además de un mirador en el lado derecho. Sin embargo, lo que más te recomiendo es continuar hasta llegar prácticamente a la base de la cascada. Desde allí se pueden admirar de cerca las impresionantes columnas de basalto hexagonales, que parecen esculpidas con una perfección casi sobrenatural. En mi caso, la impresión que me llevé de la cascada mejoró muchísimo al verla desde tan cerca.

Fossálar Waterfall, Foss á Sidu y Stjórnarfoss son tres cascadas situadas a apenas 10 minutos en coche una de otra. Llegando desde el este, la primera es Fossálar, una cascada modesta en altura y potencia, formada por una serie de pequeños saltos de agua que fluyen suavemente sobre rocas de lava cubiertas de musgo. Aunque no es especialmente impresionante, su ubicación justo al lado de la carretera principal la hace muy accesible, permitiendo disfrutar de una bonita vista sin desvíos ni pérdida de tiempo.

Fossálar, una pequeña cascada en el sur de Islandia
Fossálar, una pequeña cascada al lado de la Ring Road.

Foss á Sidu, en cambio, destaca por su elegancia: una cascada alta y delgada que cae desde un acantilado escarpado. Te puedes acercar un poco desde el aparcamiento, también en el margen de la Ruta 1, pero no llegar hasta la base, al ubicarse en una propiedad privada y estar vallada. No obstante, merece la pena detenerse brevemente aunque sea para verla de lejos.

En mi opinión, Stjórnarfoss es la más bonita de las tres, tanto por la cascada en sí como por su entorno. Para llegar, solo necesitas tomar un desvío de 1 kilómetro desde la Ring Road y aparcar junto a un camping gratuito. Desde allí, un corto y agradable sendero de apenas un par de minutos te lleva hasta Stjórnarfoss. Es una cascada más ancha que alta, con un flujo de agua que fluye en dos niveles, creando una forma que me recordaba la de una medusa.

Stjórnarfoss, una cascada diferente y bonita.

Si no quieres detenerte en todas, mi recomendación es que elijas Stjórnarfoss, la que más merece la pena.

Hjálparfoss y Haífoss son dos cascadas al norte del Círculo Dorado. Durante el invierno, el acceso a Haífoss suele estar cerrado, la más impresionante de las dos, así que decidimos que sin poder verla no merecía la pena llegar hasta allí.

Hjálparfoss, la cascada doble del sur de Islandia. Imagen obtenida de Google Maps.

Hjálparfoss se caracteriza por ser una cascada doble, ya que es el punto donde dos corrientes se entremezclan, dando a parar a una tranquila piscina de aguas cristalinas. Se puede acceder caminando los 100 metros que la separan del aparcamiento. En mi opinión y sin haberla visto, solo merece la pena acercarse si tu destino final es Haífoss.

Por su parte, Haífoss es una de las cascadas más altas e impresionantes de Islandia, con una caída de 122 metros en el río Fossá. La cascada está situada en un cañón profundo, rodeada de escarpadas paredes de roca que muestran capas de antiguas erupciones volcánicas. Justo al lado de Haífoss se encuentra Granni, una cascada más pequeña que debe proporcionar un bonito contraste visual al paisaje. Una pena no haber podido visitarla. En las fotos que he visto me recuerda a Hengifoss, a la que ubicaría en mi top 3 de cascadas favoritas de Islandia.

Haífoss, una de las cascadas más altas de Islandia. Imagen obtenida de Google Maps.

Gullfoss, conocida como la «Cascada Dorada,» es una de las atracciones más visitadas de Islandia, parte del famoso Golden Circle. La cascada consta de dos saltos: el primero de 11 metros y el segundo de 21 metros, que descienden en ángulo hacia un cañón profundo y estrecho. Si haca un día soleado, las partículas de agua que expulsa suelen provocar la formación de un bonito arcoíris, que embellece aún más el paisaje.

Para la fama que tiene, he de decir que me decepcionó un poco. Aún así, es cierto que hacía malísimo cuando la visitamos, lo que complicaba disfrutar de nada. Si estás recorriendo el Círculo Dorado, merece la pena acercarte a verla.

Gullfoss, la cascada más famosa del Círculo Dorado.
Gullfoss, la cascada más famosa del Círculo Dorado.

Como curiosidad, podrás ver una escultura dedicada a Sigrídur Tómasdóttir, hija del propietario de la tierra donde se ubica Gullfoss. Se debe a que, a principios del siglo XX, hubo intentos de aprovechar la cascada para la generación de energía hidroeléctrica, siendo esta joven fundamental en la lucha por evitarlo, y así preservar la belleza del lugar que aún se conserva. ¡Hasta amenazó con tirarse a la cascada si no se detenía todo aquello! Así que, si llegas hasta aquí, qué menos que dar las gracias a la simpática protagonista de la historia.

Y para acabar esta larga ruta por las mejores cascadas del sur de Islandia, te presentamos a la cascada «euroamericana». ¿Por qué? Pues porque se encuentra justo en la grieta que separa las placas tectónica euroasiática y americana. Öxarárfoss es una pequeña cascada rodeada de columnas de basalto, que desprende un sonido especialmente relajante.

Öxarárfoss, una cascada en mitad del mundo.
Öxarárfoss, una cascada en mitad del mundo.

No es la más impresionante, pero la grieta que separa ambas placas me parece un lugar único que tienes que visitar sí o sí. Y una vez allí, solo tienes que caminar unos metros más para hacer el check a la que fue nuestra última cascada del viaje.

Después de este largo recopilatorio de cascadas, te las agrupamos en el siguiente mapa para que no se te olvide ninguna.

Y hasta aquí la ruta por las mejores cascadas del sur de Islandia en el octavo día de viaje. Nos esperaba el Círculo Dorado al día siguiente, así que te dejamos por aquí la entrada por si te resulta de ayuda. Y, como siempre, cualquier duda en comentarios!

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